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Amigo, es el capitalismo.

Se alquila local comercial. La gripe del capitalismo ha llegado a Manzanares, se ven sus efectos devastadores. No hay medicina que la cure. Urgencias y las inmobiliarias se colapsan. Su sintomatología es muy clara, no cuesta distinguirla, lleva colgada un rótulo que dice “Se alquila local comercial”. Es contagiosa. En sus proximidades se cuelgan rótulos similares o parecidos. Aparecen persianas bajadas y publicidad acumulada en sus buzones, cristales sucios, prohibido fijar carteles. No están aislados, hay muchos a su alrededor, surgen como brotes e inundan de vacío y oscuridad locales y calles antes llenas de luces intermitentes. Parecesacado de una escena de la serieWalking Dead. Esta gripe afecta también a los consumidores. A ti y a mi. Nos aqueja una indiferencia total con respecto a los comerciantes. No somos conscientes de haber inoculado el virus. Lo impregna todo. Tiene un síndrome de abstinencia que se caracteriza por exaltar la rapidez, el exceso y el desperdicio. Creo que estoy infectado, mi mujer, mi familia y mis amigos también. ¡Auxilio!

 

El capitalismo,que tantas cosas buenas nos ha dado es un virus demoledor, insaciable que quiere más y más. Se dispone a lanzar un nuevo ataque en Manzanares, va contra los pequeños comerciantes, ataca a aquellos oficios que no redundan en su beneficio, impone el comercio on-line, aniquila cualquier residuo de garantía laboral, introduce los monopolios disfrazados que arrasan los últimos vestigios del pequeño comercio local. Va camuflado y con careta. Es un lobo con piel de cordero, usa varios nombres, Amazon, Inditex, Carrefour, Mercadona, Decathlon. Son virus parecidos. Nadie puede con ellos. Aún no hay vacuna, no se sabe cómo luchar contra él. Algunos, buscan quién fue el portador del virus en Manzanares. Eso ahora no importa, hay que aliviar los síntomas y bajar la fiebre. Hay que recuperar un modelo que proteja y estimule la producción local, fomentando una economía de cercanías, favoreciendo los negocios locales frente a la invasión de franquicias y sucursales.En nuestro caso, poco podemos hacer para luchar contra este virus. Es difícil luchar contra las condiciones ambientales, influye la cercanía de Ciudad Real o Madrid que atraen a los consumidores de Manzanares y comarca. Curar la enfermedad sin vacuna es difícil. ¿Frenar sus síntomas? Es posible. Hay poblaciones que sí lo han logrado ¿Con un poco de imaginación por parte de los gobiernos locales? No es suficiente. ¿Entonces? ¡¿Cómo?! ¿Atrayendo a los consumidores locales y comarcales y mostrarles nuestras ventajas? Quizá. Es cierto que les ayudaría si costase menos venir a vernos. ¿Con incentivos en el aparcamiento? ¿Campañas de publicidad? ¿Facilidad en su transporte? Con eso no vale.

 

Estamos a tiempo de crear entre todos el modelo de ciudad que queremos. Hay determinados sectores donde el capitalismo no va a ganar. Estoy seguro. Alimentación, menaje, hostelería…ahí el virus no ha atacado, pero otros están irremediablemente condenados a perecer. Entonces, ¿eutanasia voluntaria? Nunca. Manzanares existía antes de la venida de las luces de neón y seguro estoy que el pequeño comercio se reinventará y sobrevivirá a esta fiebre. El capitalismo no puede luchar contra la espontaneidad, flexibilidad, capacidad de sorpresa y cercanía a pie de calle del comercio local frente a las islas de uniformidad de los grandes centros comerciales donde muchos de sus vendedores ni son de allí y su vinculación física con el espacio de la ciudad es puramente superficial. Estamos ante un desafío educativo. Pero no es suficiente. La educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no se procura también difundir un nuevo estilo de vida. Hay que luchar frente al consumismo sin ética y sin sentido social. Apliquemos medicina de la abuela, la de toda la vida. Aire fresco, cambiemos nuestro estilo de vida. Funcionará, ya lo ha hecho, lo hemos visto cuando los consumidores han logrado que dejen de venderse productos que atentan contra el medio ambiente. Hay que educar e intentar recordar que «Comprar puede ser un acto moral, y no sólo económico». Consumismo con ética y con sentido social, esa es la clave. Ahí, las leyes del mercado no funcionan.

 

Muchos jóvenes hemos crecido en un contexto de altísimo consumo y bienestar que vuelve difícil el desarrollo de otros hábitos. El consumismo con ética y con sentido social aún no ha calado, pero lo hará como ha pasado con el medio ambiente. Estoy convencido. Ser conscientes de la gravedad de la enfermedad necesita traducirse en nuevos hábitos. En una sociedad tan acelerada, el mejor antídoto es parar y no dejarse llevar. Yo seguiré comprando carne en Joaquín, en vez de Carrefour; mis libros en La Pecera de Agustín, en vez de la Casa del Libro; mi fruta en Alcarazo y; por supuesto, mis bolis y cuadernos en la tienda de Jesús Arroyo, en Oficlick, no en la tienda de los chinos.

 

Pedro Lozano Martín-Buro

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