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Atraco a las tres.

Pedro Lozano Martín-Buro

Fernando Galindo, un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo. Eso decía el cajero de un banco que consiguió convencer a sus compañeros de trabajo para desvalijar su propia sucursal fingiendo un atraco tras el despido de su estimado director. ¿Se acuerdan? Era “Atraco a las tres”, una película protagonizada por José Luis López Vázquez. ¡Qué labia tenía el tío! En otra película, “Los tramposos”, Tony Leblanc y Antonio Ozores encarnaron el papel de dos estafadores de poca monta que vivían de realizar pequeños golpes como el famoso timo de la estampita. Eso a mi no me pasa, pensamos todos.

Vemos la televisión municipal y su página web y como no tenemos datos para comparar llegamos a la conclusión de que Manzanares es un mundo feliz, donde no hay delincuencia, hurtos, timos, trapicheos ni mafias. Por no existir ni hay botellón. No pasa nada. Qué gusto de pueblo, con sus fiestas y sus gentes. Es una balsa de aceite. Delincuencia cero.

No hay noticias sobre delincuencia o al menos, yo no me entero. Discúlpeme por mi atrevimiento, escribo sin saber, por puro impulso. Sé que otros pueblos vecinos como Valdepeñas o Tomelloso son más inseguros. No lo dudo, pero no quiero a caer en la autocomplacencia. Mi crítica va dirigida a la falta de información y sus consecuencias. Hay que enterarse de las tropelías y las acciones truculentas por el corre ve y dile, por la vieja del visillo que va farfullando y musitando que fulanito y menganito… para terminar no sabiendo nada con certeza. Imagino que el motivo será evitar que un exceso de noticias pueda generar una alarma social innecesaria, pero al mismo tiempo su ausencia germina efectos indeseables. La sensación de inseguridad. Al no informar no se puede prevenir.

La falta de datos genera desinformación dando pábulo a los bulos. Ya no se sabe qué es cierto y qué no.

Hace unas semanas conocíamos por las redes sociales de Manzanares que un señor mayor del pueblo se desorientó y se perdió. Se dio la voz de alarma. Lo encontraron desorientado, hasta aquí, todo cierto. A continuación, comenzaron todo tipo de rumores. Vete tú a saber, las mentiras son anónimas y la imaginación infinita. Corrió como la pólvora. Sé con certeza de otros delitos que no fueron un bulo, robos a personas mayores por el “método del abrazo”, intentos de “timo de la lotería”, hurtos en comercios, farmacias…En la mayoría de ellos, atacando a los más débiles, a nuestros mayores. No he leído ninguna reseña al respecto.

Los comercios en Manzanares tienen la posibilidad de participar en un grupo de WhatsApp administrado por la Policía Local para prevenir la delincuencia en los comercios de Manzanares con datos inmediatos sobre posibles incidentes. Así nuestros comerciantes están prevenidos y alertados. Magnífico. Algo así debería crearse para el resto de ciudadanos. Un canal con información directa que nos permita saber qué ha pasado y qué puede pasar. No podemos acabar con la delincuencia, claro que no, siempre habrá malos con ganas de fastidiar. Canalla, patulea pura, pero vamos a ponérselo difícil. Si disponemos de datos podemos prevenir y alertar a nuestros padres, vecinos y amigos. Si conocemos las señales, podemos anticiparnos. Seguimos siendo un pueblo, para lo bueno y lo malo. Informadnos y correrá la voz de Manzanares rápidamente, de forma veraz, sin bulos. 

No podemos vivir en un mundo feliz, pensando que no pasa nada y sin darnos cuenta por falta de prevención o información, dejarnos llevar, por la elocuencia, galantería y simpatía meliflua que se torna en mala leche de los malandrines del siglo XXI. Fernando Galindo, un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo.

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