Artículos Colaboraciones

Christian Bobin: Un tilo, petirrojos y una tumba vacía.

Resucitar

Christian BOBIN

Ediciones Encuentro

Madrid, 2017

169 págs.

Juan Villegas Cano

Bobin es un curioso y atípico escritor francés nacido en 1951 y que tras acabar sus estudios de filosofía en la Universidad de Dijon comienza a dedicarse a la literatura. Los primeros años los pasó compaginando esta actividad con otros ocasionales oficios y a partir de 1991 se entrega por entero a la escritura.  En el panorama literario actual no es fácil encontrar autores como Bobin y muestra de ello es que de su extensa publicación en francés una mínima parte ha sido traducida al castellano. Una “rara avis” del que la crítica llama ya “phénomène Bobin”, que sorprende por haberse hecho un hueco en editoriales y librerías con una literatura esencialista, sin artificios ni ilusionismos literarios para agradar al mundo editorial y por su valentía para presentarse ante el lector con transparencia respecto a posiciones y creencias personales acosadas a menudo en el foro público. Cristian Bobin cautiva a los lectores escribiendo, como él mismo dice, “con una balanza minúscula, como la que utilizan los joyeros. En uno de los platillos pongo la sombra y en el otro la luz. Un gramo de luz sirve de contrapeso a varios kilos de sombra”.    Este libro de Bobin es la obra de quien se ha topado con el sinsentido de la muerte. Sabe de la desesperación y el desconsuelo, el propio, por la muerte de su padre, y el de cualquier C. que, como cuenta, “el día del entierro de su madre, a C. le picó una abeja. Había mucha gente en el patio de la casa familiar. Vi a C. en el infinito de sus cuatro años sorprenderse, antes que nada, del dolor de la picadura; después, justo antes de empezar a llorar, buscar ávidamente con la mirada, entre todos los que se encontraban allí, a la que siempre la había consolado; e interrumpir bruscamente aquella búsqueda al comprender de pronto la ausencia y la muerte”.   Chistian Bobin nos presenta en sus libros a personas que no han sido noqueadas por el lado trágico de la existencia. Encontramos en este escritor que vive en medio de un bosque en Borgoña, “vecino de Dios y de los pájaros que pululan por sus libros”, ajeno a la vida literaria, un anuncio de la tumba vacía. Sabedor de que su padre vive, invita a sus lectores a entrar en la lógica de la celebración y la gracia y nos ofrece a través de sus líneas -como el tilo al petirrojo- un cobijo para la esperanza.

 

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