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De Villa… a «Leal Villa»… por defender al Rey.

La primera vez que el Reino de España otorgó un título a Manzanares, fue con motivo del único episodio bélico constatado en la historia de nuestro Castillo. Esto ocurrió al final de la segunda década del siglo XVI, con nuestra Encomienda muy pujante, y el Castillo semejaba una “Casa de Encomienda” más que una fortaleza militar,.. Esos años no fueron fáciles en España, pues, a pesar de la victoria total sobre los almorávides, en 1492, la entronización de Carlos.I, empezó a crear problemas en la nobleza española que, sobre todo, tras ser coronado Carlos como emperador en Aquisgrán,  se sintió “desatendida” de su Rey. Este malestar, se transmitió, interesadamente, desde ciertos ámbitos de esa nobleza a los comunes del pueblo llano, haciéndoles ver que el séquito de nobles flamencos que trajo a España Carlos I, aprovechaba su habitual ausencia, para cometer abusos y tropelías, siendo percibidos como “extranjeros aprovechados”…  Todo eso, azuzó el fuego del descontento, hasta conducir al proceso, qué se habría de conocer como la “Rebelión de los Comuneros de Castilla. Por entonces,, se hicieron en Castilla  extensas privatizaciones de la tierra a costa de los comunes, concentrándose  grandes heredades, a lo que se añadió el aumento de los precios de la lana en los años previos, motivando  rencillas locales, como las de los artesanos textiles, descontentos con la acaparación de grandes partidas de lana por los mercaderes de grueso, que especulaban con ella cotidianamente. En esa tesitura, aumentaron las voces contra la autoridad de Carlos I, y  la agitación cundió en Castilla y, por ende, en La Mancha….

Sin embargo, Manzanares vivía en esos años una época de prosperidad, y las gentes del vulgo, y el propio Concejo, consideraban que el Reino de España, al retomar las riendas de la villa (hasta entonces en manos maestrales), dando preponderacia al Alcalde y al Concejo, frente al anterior poder del Maestre, les otorgaba mayores oportunidades para su pujante desarrollo.. y, así fue que Manzanares y sus gentes, se posicionaron del lado de sus reyes, al igual que sucedió en casi todas las villas del Campo de Calatrava y de San Juan, donde existía una sensibilidad similar ante el conflicto latente. Pero, por diversas y contrarias razones a las de calatravos y sanjuanistas, la causa comunera prendió con fuerza en otras zonas manchegas, como Toledo, donde la crisis urbana y el descontento de las capas menestrales, estuvo liderado por hidalgos de la importancia de Juan de Padilla, Pero Laso de la Vega,  Hernando de Ávalos, Juan Gaitán y el conde de Cedillo. Estos líderes rebeldes eran tan nobles como los que apoyaban al Rey, solo que por la situación específica de su territorio, o la valoración que hicieron del riesgo que corría su propio pecunio, optaron por decantarse a favor del movimiento comunero, para mantener su status de oligarquía local…Varios de estos rebeldes e hidalgos manchegos, estaban próximos a la Orden de Santiago, y eso explica que el movimiento comunero prendiera en las villas y territorios de dicha Orden, con mayor fuerza que en las villas y áreas de Calatrava y de San Juan, Por eso, en Ciudad Real, los altercados más fuertes ocurrieron en el área de Montiel y villas santiaguinas, donde mucha gente se puso a favor de los sublevados;. Pero, las indisciplinadas tropas comuneras, terminaron por hacer añorar lo “malo conocido”, y eso quitó mucha fuerza al movimiento comunero entre el vulgo… pues, “al fin y a la postre”, estaba comandado por la misma nobleza que les subyugó siempre…Cosas parecidas sucedían en las villas bajo control comunero, cuando eran “reconquistadas” por la realeza, que también exigía de inmediato a los paisanos: víveres, alojamientos y soldados..

Socuellamos, fue una de las villas manchegas donde prendió con fuerza la rebelión comunera, quedando bajo su poder….Y es aquí cuando aparece Manzanares en esta historia… Parece ser que los Comuneros de Socuéllamos, pusieron el punto de mira en Manzanares, que tuvo que prepararse para la lucha. En nuestra villa, el Comendador,    D. Rodrigo Manrique, en el año 1519, hizo restaurar el castillo, limpiando sus fosos y reacondicionando la liza,, lo que dio a nuestra Casa de Encomienda un aspecto de fortaleza inexpugnable, que se yerguía majestuosa sobre la vega del Azuer… Puestos , en pie de guerra todos los hombres útiles de la población, y  muchos de las villas de Villarrubia y Daimiel… se aprestaron en nuestro castillo a la defensa del  Rey….

Se cuenta que, cuando llegaron por el sur, -desde Membrilla- las tropas comuneras, con la pretensión de tomar el Castillo y el villazgo, la imponente visión de nuestro fortaleza les hizo poner “pies en polvorosa”, volviendo sobre sus pasos, tras recibir el aviso de los dos o tres primeros cañonazos que salieron del Castillo..

“Por este episodio, nuestra villa, recibió el título de “Leal Villa de Manzanares”, por la gracia del Rey Emperador Carlos I”…

“Y para terminar esta crónica, lo haré, plasmando la referencia que hicieron del episodio nuestros notables manzagatos, en 1579, en las Relaciones de Felipe II…

“cosas más dignas de memoria y ser sabidas, no hay más de que esta villa y vecinos de ella siempre han sido leales y muy servidores de Su Majestad, y en el tiempo de las comunidades, que fue el año de mil y quinientos y diez y nueve y en los demás siguientes que duró la dicha comunidad, en esta villa no hubo comunero alguno ni lo dejaron entrar, y se defendieron debajo del amparo de don Rodrigo Manrique, comendador que a la sazón era de esta villa, la cual recogió a todos los vecinos de ella en la fortaleza y castillo de la dicha Encomienda de manera que se resistieron, resistiendo a los comuneros y favoreciendo a los servidores de Su Majestad y recogiendo aquí todos los que se venían a amparar con sus personas y haciendas, y así se defendieron muchas en ella de los vecinos comarcanos”.

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