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Decidnos la verdad, aunque sea dura

Por Pedro Lozano

lfpabogados@lfpabogados.es

Confusión, dudas y mensajes desalentadores. Cada dos minutos había un muerto y ni uno aparecía en televisión, sólo estadísticas y datos de fallecidos que no coincidían con la realidad. Veíamos los aplausos pero no sentíamos el dolor. En Manzanares no sabíamos cuántos ingresados, contagiados y difuntos se habían producido, sólo ecos difusos de sanitarios que describían cómo estaban las plantas. Parón informativo. Telón de acero. No culpo al Ayuntamiento, no tiene competencias sanitarias. Me recordaba al desconcierto surgido con la crisis sanitaria de la legionella que aún hoy no conocemos, ni dónde, ni cómo se originó. Existía cierta pretensión de ocultar la realidad y de convertir a la ciudadanía en meros espectadores que no piensan ni se cuestionan nada. Ignorancia convertida en imbecilidad, sin báculo, sin bastón de mando. “Decidnos la verdad, aunque sea dura”, reclamaba con arrojo desde su púlpito, Don Raúl, Párroco de Membrilla, antes de que lo dilapidasen en las redes sociales por enfrentarse al vacío informativo, simplemente, por suplicar algo que todos pedían, una información fiable. Chapó. Veíamos a nuestros sanitarios uniformados con bolsas de basura y pantallas faciales como si fueran arlequines y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad mendigando mascarillas. Ver así a nuestros héroes era un escarnio público.

En este contexto surgió la solidaridad espontánea del pueblo de Manzanares, así se escribe la historia.

Gracias a ella, hemos sido testigos silenciosos de nobles y misteriosos triunfos que no ve ninguna mirada. Ni siquiera la web municipal. Empresas de Manzanares, autónomos, particulares, amas de casa que han ayudado a su prójimo, donando, cosiendo mascarillas, botas, creando pantallas con impresoras 3D, lo que fuera, para llegar donde no llegó la estulticia de los responsables de prever esta situación y dotar, al menos, a nuestros sanitarios y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad de un stock suficiente. Han dado un testimonio grandioso de esperanza, generosidad, cooperación, ayuda y solidaridad a raudales de nuestro pueblo. Hay quién es generoso y se enriquece, hay quién ahorra demasiado y se empobrece.

La sociedad civil, el pueblo de Manzanares, dejó de lado el rol de mero espectador pasivo que le querían asignar y se puso manos a la obra sin necesidad de que nadie le estimulase o le subvencionase. Surgió la solidaridad espontánea de forma anárquica ante la ausencia de gobierno y de autoridad. Frente al tópico, el anarquismo no es individualista se apoya en principios como la cooperación y la ayuda mutua pero ojo, no hay que tenerla en cuenta, la anarquía está rodeada de frágiles tabiques que lindan con el vicio o con el crimen. Debe ser transitorio. Hay que confiar en nuestro sistema político, reclamando soluciones, que estudien lo que pasa a su alrededor, prevean, organicen y miren más allá de las orejeras de su sectarismo y si, ni eso saben, al menos, como decía Don Raúl, exijámosles que no nos mientan, que nos digan la verdad, aunque que sea dura. Al menos, eso.

Manzanares a, 17.04.2020.

 

 

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