Editorial Opinión

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            Con el recuerdo aún en la retina de las fiestas patronales, de la salida una vez más de Jesús del Perdón por nuestras calles, de los sentimientos diversos que provoca, desde la mera expectación hasta la vivencia más íntima de la fe, nos vemos inmersos ya en las Jornada Medievales que cuando este número llegue a sus manos ya formarán también parte del pasado y de las que les daremos información en el próximo número. Sin olvidar tampoco la vendimia que puebla nuestras calles y carreteras de tractores y remolques, con la añoranza, quizás, de aquel olor a mosto tan característico de estas fechas y que ha perdido intensidad en nuestro pueblo. En medio de ese entramado, también celebraciones como el 75 Aniversario de la Oración en el Huerto. Reflejo todo ello de convivencia, retazos de historia y vida de un pueblo.

                Cuando hablamos de convivencia de un pueblo, de sus gentes, nos referimos al conjunto de nuestras actuaciones, en cuanto repercuten en los que nos rodean, nos referimos a convivencia ciudadana, a convivencia social. Hay dos valores imprescindibles para que la convivencia sea posible: el respeto y la solidaridad. El respeto al otro que vive cerca de nosotros, que es nuestro vecino y la solidaridad con su situación, sus problemas y sus vivencias. En consecuencia, podríamos decir que convivir es vivir en compañía de otros con respeto y solidaridad. Aquí debemos añadir también la tolerancia, que es la capacidad que tenemos para aceptar la diversidad, pero también los errores que pueden cometer los demás.

            Nuestra convivencia social está sujeta, por necesidad, a unas normas que son fruto de una serie de acuerdos directos y fruto de nuestra ética, intentamos garantizar la armonía en la convivencia entre individuos con el compromiso de ceñirnos a ellas en todo momento. Se trata de la única manera de armonizar los intereses individuales con los colectivos y nos proporciona una guía sobre cómo actuar ante los naturales conflictos que surgen para que puedan solucionarse con éxito. A la responsabilidad personal de cada uno corresponde el llevar estos principios a la práctica en los distintos ámbitos de la vida diaria como puedan ser el tráfico, la conservación de los bienes públicos…solo son algunas pistas, no pretendemos ser exhaustivos.

            Estamos ya en la recta final de este año 2018 en que Siembra ha cumplido 50 años. En los actos conmemorativos celebrados allá por el mes de abril hicimos público nuestro propósito de que la revista estuviera presente en los medios digitales. Ahora queremos confirmaros que a partir de este mes de octubre nos podrán seguir también en www.revistasiembra.com Seguiremos presentes también como medio impreso, como hemos hecho durante estos cincuenta años, mientras sea posible. Esta nueva aventura no significará, en absoluto, ningún cambio en la línea editorial, es solamente una adaptación a los tiempos actuales y una adaptación a la inmediatez de la noticia de los momentos que vivimos. Fieles, además, a aquel proyecto inicial de ser portavoz común, hemos creado una Agenda de Manzanares, que ponemos a disposición de todas las asociaciones y entidades de nuestro pueblo, con el fin de agrupar en una única sección, quizás deberíamos ahora decir en un “clic”, todas las actividades que se celebran en el mismo y facilitar así la información a nuestros seguidores. Esperamos que, además de gustaros, os sea útil.

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