Editorial Opinión

Editorial Marzo: No caer en el fatalismo.

La vida cotidiana está llena de tópicos y lugares comunes en los que vivir, encajar y entender la realidad que nos circunda. Suelen ser simplificaciones que nos hacen fáciles los hábitos de pensamiento y nos posicionan ante los hechos. Tópicos tales como “Como en España no se vive en ningún sitio” o “España es el furgón de cola de Europa” tienen siempre algo de verdad y algo de mentira. Son paradójicos, contradictorios pero también abarcadores y complementarios. Son prejuicios pero también lúcidas intuiciones sobre la realidad de las cosas. Tienen mucho de tradición, de costumbre, de hábito en el decir, enjuiciar o pensar pero, como en todo lo popular, hay algo de certero que no conviene obviar.

 

“Manzanares está muerto” es uno de esos tópicos que manejamos los que vivimos aquí con ligereza y pesar al mismo tiempo. “No se ve gente por las calles”, “la gente no participa”, “somos muy especiales”, “salimos a comprar fuera”, “no nos gusta gastar el dinero” , “en otros pueblos hay más vida” … ¿quien no los ha repetido en más de una conversación hasta acabar interiorizándolos en muchos casos?

            Los tópicos aguantan muy bien un cotejo con la realidad pero, eso sí, siempre con una realidad parcial. Dicho de otra manera, en muchas ocasiones son ciertos, pero no totalmente ciertos. Es lo que tienen.

            Si a veces tenemos la sensación de que otros pueblos “tienen más vida” que Manzanares, de que se sale y se consume poco, de que los comercios cierran, de que hay poca vida social…por algo será. No hay más que darse una vuelta por Manzanares y ver los carteles de “se traspasa”, “liquidación por cierre”, “se alquila”…  y no es un secreto la situación de la hostelería de la noche, por ejemplo.

            Sin embargo, las calles se animan con la llegada del buen tiempo, las terrazas se llenan, la población participa en las Jornadas Medievales, las rutas de tapas, acude al teatro, toma el aperitivo… también se abren negocios…

            En la percepción sobre la economía, lo psicológico es crucial. La economía, a veces,  puede ser un estado de ánimo y una inclinación sobre la realidad de las cosas. Será conveniente, por lo tanto, no caer en el fatalismo porque, entonces sí, la parálisis y la abulia lo inundarán todo.

            La participación y el asociacionismo; el interés por los asuntos que son de todos; las ganas de sacar las cosas adelante, tanto la empresa en la que trabajo como la asociación, tanto la cofradía como el club o el propio negocio… son determinantes. Por el contrario, el hastío o el individualismo del que tantas veces nos acusamos a nosotros mismos serán letales. Ni blanco ni negro. Ni “cerrado por liquidación” ni “próxima apertura”. Habrá que estar atentos, más que a los simplificadores tópicos, a los ricos matices que toda realidad tiene. Qué hacer, cómo actuar, qué estrategia seguir. El futuro de Manzanares a todos nos concierne.

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