Artículos Historias de antaño y de vida

El bulo real.

Manuel Rodríguez Mazarro

Existe comentario de un hecho que ocurrió en Manzanares, estuve siguiendo los pasos sobre un bulo y resulta que fue realidad. –El 30 de marzo de 1939, la tropa de la IV División de Navarra (requetés) pasaron por nuestro pueblo. Ejercito formado por legionarios, mercenarios y regulares, difícil de controlar tras varias semanas de camino desde Extremadura. –La guarnición se componía de 900 soldados de artillería, 1500 de campaña y 200 de caballería.

Entraron a Manzanares por el “Camino Ancho”. Salió a recibirlos el comandante en plaza Rodolfo García, aquél ejercito liberador con boinas rojas, los ¡Arriba España!, saludos, besos, ovaciones, abrazos, banderas, –“a partir un piñón”.

El regimiento de caballería se concentró en nuestra Plaza, donde había abrevaderos, los de artillería y campaña en la del Matadero y en el Castillo fue donde tenían la parte seria del tribunal militar, tajantes juicios.

Estuvieron varios días, se abastecieron y “limpiaron la era”. Tiempo justo en que vaciaron las tinajas de las bodegas de Manzanares, quedaron sin tartárico ni zumo de uva fermentado. –Este es el “bulo real”. –Durante la estancia, el personal de tropa tuvo sus ratos de expansión y el vino les vino divino.

Aún se encuentra en pié e intacta en sus dos alturas, preciosa y digna de conservar la bodega. Hace esquina calle del Carmen con la de Matadero (actual Pizarro), pertenece a la familia Tello-Mansilla y lindera con el colegio de las R.M. Concepcionistas.

Dicha bodega con veinte mil arrobas, el trasiego del personal era constante con zaques, cubas, pellejos y enseres donde se pudiera trasladar el vino, aparte del que cada cual había ingerido. Tinajas de 450 a 500 arrobas, o sea, más de 7.000 litros por recipiente, el primer día de visita perdieron líquido al límite del alcance humano. El jolgorio festero se supone durante los días de asentamiento en Manzanares. De verdadera fiesta entre vecinos con juntas y pegas.

En esta bodega, ocurrió un accidente. Uno de estos soldados se abrazó al brocal de la tinaja con tal “ansia viva” y esfuerzo que hizo para llegar al líquido que perdió el equilibrio, cayendo de bruces y por más que intentaron los compañeros en socorrerle, la inmersión fue instantánea. El cuerpo pudo recuperarse a través de unas arrebañaderas, ya con la dosis de ahogo profundo, sin recuperación posible.

Opino que aquel monolito de granito, por ciento desapareció, no se sabe dónde están sus restos. Respetando la historia de nuestro pueblo  se debía haber conservado con nueva inscripción: EN MEMORIA AL SOLDADO DESCONOCIDO, QUE PERDIÓ SU VIDA EN LA IV TINAJA DEL EMPOTRO DE UNA BODEGA.– Manzanares 30-3-1939.

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