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El Convento de las Monjas: Los orígenes

El Convento de las Monjas: Los orígenes

Pedro Villarroel González-Elipe

Como en un triste “boomerang” lingüístico, llegó la clausura del Convento de las Monjas Concepcionistas Franciscanas de clausura y eso da el cerrojazo a más de 400 años de historia, que gentes de SIEMBRA me proponen recordar; a lo que, yo, accedo con precaución y agrado.

Hasta nuestro tiempo, el Convento ha mantenido en el pueblo una imagen característica del Manzanares del Siglo XVI que no debemos perder, por ser una de las pocas muestras que nos quedan de ese patrimonio local. Y lo primero que hay que hacer, en ese sentido, es dar respuesta a dos cuestiones inmediatas: ¿El Ayuntamiento recuperará para el Patrimonio de Manzanares el edificio, tras el cierre del mismo por la Congregación Franciscana? y ¿Qué hacer para mantener en el futuro de Manzanares el Monasterio?  Esas cuestiones quedan abiertas y, de su adecuada respuesta, dependerá el devenir de este inmueble histórico. Esperemos no revivir experiencias como la del Gran Casino que, en su momento, planteó similares cuestiones, sin obtener soluciones adecuadas.

A la espera de esas respuestas, en este artículo me gustaría recordar los orígenes del Monasterio que ha enseñoreado la historia de Manzanares desde finales del Siglo XVI. Para ello, me permitiré utilizar parte de la documentación que existe sobre aquella época.

Como cualquier otro proyecto, este, tuvo una fecha de inicio, el 28 de junio de 1590, en la que esta datado el primer escrito con la idea que terminaría concretándose en el convento. En ese documento, cuatro jóvenes: Mary López de Quesada, María Naranjo, Magdalena de Quesada y Francisca de Quesada, de la hidalga familia manzanareña de los Quesada, se postulaban como primeras monjas de un Convento, que se fundaría y construiría en Manzanares, a cargo del pecunio de su familia, personalizado en los nombres de D. Blas y D. Bernardo de Quesada. Y, para la historia, esas jóvenes manzanareñas se dirigieron a la Orden Franciscana en los siguientes términos:

“Que nosotras somos doncellas y por casar y personas libres, y por conservar nuestra virginidad y onestidad, y por servir a Dios y al bienaventurado Señor San Francisco, tenemos voluntad y cierta deliberación de nuestras propias haciendas de fundar y dotar un Monasterio de monjas, y vivir y morar y profesar en él conforme a las reglas de las monjas de la Concepción y del bienaventurado nuestro Padre San Francisco, el cual dicho Monasterio queremos edificar e fundar dentro de la villa de Manzanares donde a vuestras Paternidades pareciera ser más conveniente sitio, el cual dicho Monasterio fundaremos en la cantidad y de forma contenida en el poder y condiciones que presentamos”.

Y se sigue diciendo, que el documento se otorgó; “ante Rodrigo Muñoz, Escribano Público de esta villa de Manzanares, por el Rey, y los testigos Alonso Márquez, licenciado; Juan de Villanueva, también Escribano, y el señor Díaz Herreros, vecinos de la villa, por dos hermanas y dos primas hermanas de las anteriores, a saber: Francisca y Magdalena de Quesada y Naranjo, María Naranjo y, la que parece llevar la iniciativa, María López de Quesada”. “Dos de ellas dicen tener más de 25 años; y las otras dos, más de 19”. 
En el escrito se concreta el montante de capital cedido por la familia Quesada y Tello, en: “ocho mil ducados; para hacer frente a la compra del terreno, la edificación del Monasterio y su iglesia; y el desenvolvimiento del monasterio”. En las estipulaciones, se comentan las condiciones de admisión de las cuatro doncellas a la profesión; y de cualquier otra que perteneciese a esta familia y fuese admitida posteriormente. También proponen reservarse mil ducados, 250 cada una, a libre disposición.

Otorgada esa Escritura, el tramite se continuó con otro documento dirigido a los Padres Franciscanos, por el Procurador Don Pedro Vázquez, “solicitando la aprobación de la Provincia Religiosa de Cartagena (a la que pertenecía este distrito), para edificar el Monasterio en el lugar que mejor convenga; y que sean enviadas tres religiosas profesas para que funden y comiencen la obra”. A uno de julio de 1.590, firma el Secretario de la Provincia reseñada, Fray Juan de Villanueva, “haberse celebrado Capítulo en el Convento de San Francisco de Belmonte, accediendo a lo solicitado, con la única excepción de los mil ducados de reserva; y a condición que la autorización del Rey y Administrador de Calatrava se encarguen ellas de conseguirla; y que la Orden, por su parte, les enviará las religiosas necesarias para fundar el Convento”.

Las jóvenes fundadoras, elevaron la propuesta de autorización al Consejo Real, quien la aprueba, en El Pardo, a veintidós días del mes de mayo de mil y quinientos y noventa y un años; en un documento, donde se suscribe lo siguiente:

“Yo Francisco González de Heredia, Secretario del Rey nuestro Señor, la fice scrivir por su mandado: El Marqués de Almazán, el licenciado don Diego López de Ayala, El Licenciado Bonifaz, El Licenciado don Francisco de Contreras r r gª s Rodrigo de Miazarriegos y Juan Maldonado, Chanciller” (tras explicitar cinco condiciones) doy:  “…licencia y facultad para erigir el Monasterio de Monjas franciscas de la dicha adbocación de nuestra señora de la limpia consebción de nuestra señora la Virgen María en la dicha villa de Manzanares.”… “En las condiciones citadas se precisan, entre otras cosas, que: “las dichas abadesa y monjas y frailes y clérigos y personas que por tiempo fueren, estubieren y rresidieren en el dicho Monesterio para siempre jamás, no puedan comprar para él, en tierra de la dicha orden de Calatrava, ningunos vienes rraices, ni otras heredades.”…. “Y ten, que la dicha horden de san francisco, abbades y monjas del dicho Monesterio, y frailes y clérigos y personas que en él estuvieren o rresidieren, rreconozcan que lo tienen con Licencia de la orden de Calatrava y mía como administrador perpetuo della, y de los maestres y adminístradores que por tiempo fuesen”. Terminan diciendo que: “y haciéndose y edificándose el dicho monesterio de la manera y condiciones de suso scriptas, mando al Comendador Mayor, Clavero, Prior, Sacristán y Obrero y a los otros comendadores y caballeros, priores y frailes de la dicha Horden de Calatrava y a su theniente y concejo, alcaldes, regidores y vezinos de la dicha villa de Manzanares, cada uno en lo que le toca y en su jurisdición, que deyen y consientan hacer y edificar el dicho monesterio…” “…y otrosí mando que a dichas abbadesa y monjas del dicho monesterio sean obligadas de pedir y aver Confirmación desta dicha Mi Licencia en el primer capítulo general que de la dicha orden de calatrava se celebrare, con apercibimiento que se quitará e ympedirá el dicho monesterio y se tomará para la dicha orden de calatrava; de lo cual mandé dar la presente firmada de mi mano y rrefrendada de mi ynfrasquipto secretario de la dicha orden de calatrava y sellada con el sello della.” (El Pardo…)”…

Y con todo legalizado y dispuesto, llegó el gran día de la inauguración del Monasterio Convento de las Monjas Franciscanas de Manzanares y, esto, quedó escrito del evento:

” En la villa de Manzanares a beinte y seis días del mes de abril de mill y quinientos y noventa y dos años. En presencia de Xpval (Cristóbal) de cuéllar y francisco de morales, alcaldes hordinarios de la dicha vª e por ante mí el scribano público e testigos ynfrascriptos estando presentes los dhos alcaldes, y el licenciado frei alonso de torrecilla, cura de la parroquial de esta villa, y el licenciado Alonso Márquez, avogado en ella, y Juan Baptista de Salinas, alcaide de la fortaleza y Encomienda de esta villa por el señor don diego fernández de córdova, Comendador della y primer caballerizo del rey nuestro señor, y otras muchas personas principales y vecinos de la dhª villa” E yo el dhº alonso moreno, escribano público en esta villa de manzanares por su Magd, fui presente a el dhº pedimento y doi fe e que en mi presencia y de los dhos testº, la dhª mariperez, abbadesa, tomó la posesión del dhº conbento y casas de él.” “Y aderezadas todas las cosas necesarias a la entrada en el conbento, domingo que contaron veinte y seis de abril de mill y quinientos y noventa y dos, a las siete de la mañana, desde la yglesia mayor se hordenó una procesión bien solemne con cruces y pendones de todas las cofradías, en que iban todos los clérigos del lugar y comarca, y más de veinte y cinco frailes de nrº padre san francisco y de nuestra señora del carmen, cantando el himno beni creator. …y esta fiesta se acavaría a las doce del día.” …según firma el mismo confesor, Fray Juan Cortés”.

Así fue la historia de los orígenes del monasterio de las monjas franciscanas de clausura de Manzanares. En la letra de ese recuerdo, quizá haya argumentario para intentar responder al primero de los interrogantes planteados al inicio del artículo, pero eso es otra historia que está por venir.

 

 

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