Artículos Colaboraciones

El Somatén en Manzanares. I

Concepción Moya García y Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil.

     El Somatén era una institución catalana, que se creó en la Alta Edad Media, para la lucha contra el bandidaje. Los vecinos de cada localidad se reunían a toque de campana, para combatir a los forajidos y bandidos que asaltaban los pueblos y campos, creándose con posterioridad en el siglo XIII un Somatén general de los pueblos de cada partido, como contrapeso a los nobles. Durante la Guerra de la Independencia tuvieron un destacado papel en la batalla del Bruch, en la lucha contra el ejército francés, así como en las guerras carlistas[1].

     El surgimiento del activismo anarquista en Barcelona, que acabó provocando a comienzos del siglo XX un aumento de las huelgas y de enfrentamientos armados entre activistas sindicales y pistoleros de la patronal, reforzó el papel del Somatén, que fue regulado y reforzado, como apoyo de las fuerzas de seguridad y de la burguesía y patronal catalana.

     El golpe de estado dado por el general Miguel Primo de Rivera, el 13 de septiembre de 1923, cuando era capitán general de Cataluña, provocó que el dictador extendiera esta institución al conjunto del estado español. El 17 de septiembre, el Directorio Militar promulgó un Real Decreto creando el Somatén Nacional, como una fuerza auxiliar para el mantenimiento del orden público y un instrumento de estimulación de la colaboración ciudadana con el nuevo orden y poder político establecido por el dictador. Era una milicia armada, formada por burgueses, comerciantes, pequeños propietarios e industriales que defendían sus intereses y los de las instituciones creadas por el nuevo régimen, aunque alejada de las organizaciones fascistas italianas o alemanas. El Somatén dependía directamente de los mandos militares de cada región militar, actuando como fuerza armada en el caso de que se llegase a declarar el estado de guerra. Además, tenía un importante componente religioso, celebrando con gran boato la fiesta de su patrona, la Virgen de Montserrat, siendo apoyado el alistamiento en sus filas por la jerarquía católica[2].

     El Somatén comenzó a organizarse en la provincia de Ciudad Real a partir de 1924, llegando a alcanzar un número importante de afiliados, que en julio de 1925 era de 1.213, subiendo sus miembros de forma continuada hasta alcanzar los 2.127 en abril de 1930. Pese a ello era una de las provincias con menor implantación de su entorno, pues a comienzos de 1926 había 34 somatenistas por cada 10.000 habitantes, frente a los 58 de Jaén, 74 de Toledo, 77 de Cuenca u 85 de Madrid capital[3].

     Los miembros del Somatén tenían que ser hombres mayores de 23 años, que residieran desde al menos un año en la población, debiendo ser propietarios o ejercer una profesión u oficio de reconocido prestigio, poseer una moralidad sin tacha y ser un ciudadano ejemplar. Al frente de la institución en cada localidad había un mando con el título de cabo y un segundo denominado subcabo. Las poblaciones de mayor tamaño se dividían en distritos, contando cada uno de ellos con sus propios mandos.

     El Somatén se organizó pronto en Manzanares, siendo nombrados sus mandos en mayo de 1924. A su frente estaban Jesús García Noblejas, con el cargo de cabo y Juan Mascaraque González Calero como subcabo, siendo publicado su nombramiento en el Boletín Oficial el 31 de mayo por el Capitán General de la Primera Región Militar, ocupando también cargos en la organización Pedro Muñoz González y José Fernández Pacheco[4]. El número de somatenistas de la localidad fue de medio centenar[5], divididos en los cuatro distritos de la población lo que suponía una cantidad acorde con la media provincial.

     Las principales labores que llevaron a cabo las podemos ver en las actuaciones que realizaron los somatenistas por toda la provincia de Ciudad Real, las cuales aparecen reflejadas en el boletín de la institución: detención de carteristas y timadores, persecución de los pequeños hurtos y de robos en el campo, mediación en riñas vecinales y en reyertas, detención de alborotadores, auxilio en extinción de incendios, atropellos y accidentes, traslado de presos a los juzgados, colaboración con la Guardia Civil en el mantenimiento del orden en momentos festivos o de aglomeración, como la Semana Santa, fiestas locales o corridas de toros, denuncias por pastoreo abusivo o infracción de las leyes de caza y pesca[6].

     Uno de los actos más importantes en el Somatén era la bendición y entrega de la bandera, que se convertía en un acto de reafirmación y exaltación de la institución. La entrega era realizada por una madrina, que se elegía entre las mujeres más destacadas de la localidad. En el acto estaban presentes autoridades militares, civiles y religiosas, y se buscaba la asistencia de una destacada personalidad a nivel nacional, regional o provincial.

     En Manzanares este acto tuvo lugar el 31 de mayo de 1925, siendo presidido por dos miembros destacados de la familia Real, el Príncipe de Asturias D. Alfonso de Borbón y el infante D. Jaime, gracias a las gestiones de Manuel González Jonte, amigo personal del rey y antiguo preceptor de los infantes, que estaba casado con Manuela Chacón Salinas, marquesa de Salinas, natural de Manzanares, la cual actuó como madrina en el acto de entrega de la bandera.

     Por este motivo, la entrega de la bandera del Somatén en Manzanares provocó una gran expectación, llegando el 30 de mayo por la mañana en los trenes mixtos, miembros de los Somatenes de Valdepeñas, Herencia, Campo de Criptana, Tomelloso y Calzada de Calatrava, entre otros, siendo recibidos por la Junta local y el cabo de los somatenes locales, Jesús García Noblejas.

(continuará)

[1] MARTÍNEZ SEGARRA, Rosa María: El somatén nacional en la Dictadura de Primo de Rivera. Universidad Complutense de Madrid. Tesis Doctoral. Madrid, 2015, pp. 1-5 y 17.

[2] GONZÁLEZ CALLEJA, Eduardo: La España de Primo de Rivera. La modernización autoritaria 1923-1930. Alianza Editorial, 2005, pp. 164 y 165.

[3] GONZÁLEZ CALLEJA, Eduardo y DEL REY REGUILLO, Fernando: La defensa armada contra la revolución. CSIC. Madrid, 1995, pp. 334 y 340.

[4] El Somatén, mayo, junio y noviembre de 1924.

[5] BERMÚDEZ, Antonio: Manzanares bajo el reinado de Alfonso XIII (1902-1931). Edición del autor en CD. Córdoba, 2008, p. 385.

[6] El Somatén, mayo, noviembre y diciembre de 1924, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 1925, enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio y julio de 1926.

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1 Comentario
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    José María Díaz Crespo
    25/06/2019 en 22:22

    Debería existir hoy en día.

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