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Emprender el camino. Elena Morales.

Elena Morales regenta el pazo Santa María en el camino de Santiago.

“Lo mejor de trabajar en Pazo Santa María sin duda es la posibilidad de entablar conversación con los clientes que nos visitan”

“Hay grandes y conmovedoras historias detrás de muchos de los caminantes del Camino”

“Nosotros no elegimos estar en el Camino de Santiago sino que él nos eligió a nosotros”

Fue la decisión más difícil de su vida, dejarlo todo y volar con Miguel hacia Galicia donde los padres de este necesitaban que se hicieran cargo del negocio que había emprendido. Se encontraron con un hotel que levantar y mucha soledad. A partir de ahí, horas de trabajo robadas al sueño y mucha imaginación para acabar reflotando este precioso pazo con un equipo de doce personas.

 Esta manzanareña de 35 años que había estudiado diseño gráfico después de haber pasado por la aulas del IES Azuer era wedding planner y se formaba en marketing digital. Ahora descubre a los viajeros al borde del camino y de ellos aprende cada día.

¿Cómo fueron los comienzos? ¿Qué fue lo más duro?

Los comienzos fueron tan complicados que aun a día de hoy ambos pensamos que si tuviéramos que repetir la experiencia, no lo haríamos. Con tan sólo 25 años, trabajábamos todo el día, todos los días de la semana y hasta altas horas de la noche. Es cierto que con esa edad el cuerpo lo aguanta todo, pero realmente fue un cambio de vida muy grande, pasamos de trabajar en Madrid con un ritmo de vida frenético pero rodeados de un entorno para nosotros muy cómodo, bien posicionados y trabajando de lunes a viernes al medio día, para dejarlo todo para trabajar en el duro mundo de la hostelería. Y dormíamos poco, siempre pensando en cada uno de los problemas que se nos iban planteando, progresando muy poco a poco e intentando ahorrar para poder ir contratando a cada vez más gente que nos ayudase hasta que llegamos a poder contratar a un equipo de doce personas entre personal de limpieza, jardinería, cocina, sala, recepción, servicios complementarios para masajes, etc.

Lo más duro fue la sensación es que el tiempo ha transcurrido muy deprisa pero en Galicia las cosas ocurren muy despacio, o al menos muchísimo más despacio que en Madrid y eso nos desesperaba, era imposible cerrar la agenda semanal porque los profesionales y proveedores no adquirían un compromiso. Gracias a Dios, hoy podemos decir que nos acompaña personal muy válido, formado, con idiomas y con ganas de aprender y mejorar, y un buen ejemplo de ello es un manzanareño que se llama Alejandro Nieto-Márquez, que aunque no nos conocíamos anteriormente del pueblo, una vez leyó que yo estaba buscando personal y no dudó en desplazarse para trabajar en Galicia.

¿Qué te atrae de este negocio? ¿Qué encuentras de bello en él?

Lo mejor de trabajar en Pazo Santa María sin duda es la posibilidad de entablar conversación con los clientes que nos visitan, la mayoría de ellos es un público nacional e internacional, educado, tranquilo, que viene al Camino de Santiago con ganas de pasarlo bien y desconectar del día a día, de las redes sociales, de las tecnologías y de encontrarse consigo mismo y con los demás, gente sana de cuerpo y de corazón. De muchos de ellos hemos aprendido muchísimo porque hay grandes y conmovedoras historias detrás de muchos de los caminantes del Camino.

¿Elegiste el Camino de Santiago por alguna razón en especial?

Nosotros no elegimos estar en el Camino de Santiago sino que él nos eligió a nosotros, y eso que hacía ya muchos años que yo había ido con mi mejor amigo David Bernalte, también “manzagato”, a vivir esta experiencia y puedo decir con seguridad que es una de las experiencias que más me habían marcado en la vida, pero nada hacía adivinar que terminaría dedicándome a vivir de ello y que podría pasear entre los frondosos bosques gallegos cada día.

Imaginamos que al ser un establecimiento pequeño, de los llamados “con encanto”, el trato con el cliente es primordial. Háblanos de ello: ¿se aprende de cada viajero? ¿Qué te enseña el trato con los huéspedes?

Son muchas las personas que idealizan el hecho de montar un negocio propio dedicado a la hostelería “con encanto”, sin embargo han de contar con que no es un negocio más, a partir del día 1, vives dedicado en cuerpo y alma a atender a las personas que vienen a visitarte y en muchos meses continuos no hay descanso, es un trabajo intenso, como muchos otros… lo mejor de ello es que Miguel y yo tomamos vacaciones a la vez, y cerramos el hotel por una larga temporada, lo que nos permite dedicarnos a viajar, que es lo que más nos gusta del mundo. Lo peor: el verano lo pasamos trabajando, y se limitan las posibilidades de viajar junto a amigos o ir a la playa.

¿Hay ayudas para jóvenes emprendedores?

No, no hemos encontrado ayuda alguna para jóvenes emprendedores ni facilidades a la hora de emprender una nueva vida en la “España” más despoblada, de hecho, más bien todo han sido dificultades y complicaciones a la hora de hablar con las instituciones y plantear mejoras.

Te ves allí toda la vida o eres un espíritu libre….

No sabría decirte que va a ser de nosotros en el futuro, vivimos en el día a día y nuestro negocio a día de hoy va bien, de hecho hemos montado una empresa de gestión de hoteles y van surgiendo nuevos proyectos. No obstante no pasa un día que no eche de menos mi tierra o Madrid, e intento escaparme aquí cada vez que puedo, sin duda lo que más se echa en falta cuando se está lejos es a la familia y amigos, da igual que vivas en Galicia o en Pekín.

Para terminar, me gustaría invitar a todos vuestros lectores a que vengan a visitar Galicia y Pazo Santa María, Galicia es una tierra que enamora por sus paisajes y su gastronomía, y sin duda el Camino de Santiago es una experiencia que ha de vivirse al menos una vez en la vida. Y que se identifiquen, que tendremos una sorpresa preparada para cada uno de ellos.

Elena Morales

morales@pazosantamaria.com

Gerente

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