El rincón de los dineros Temas de hoy

¿Es conveniente el aumento del Salario Mínimo Interprofesional?

Javier Fernández-Pacheco

Mucho se habla estos días sobre el aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) que viene con el nuevo proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado (LPGE) y de cómo este incremento puede afectar al desarrollo económico del país.

El SMI, para quien no lo sepa, es el salario mínimo que cobra en España cualquier trabajador, sea cual sea la tarea que desempeña dicho trabajador.

 Este salario es de 735,90 € al mes en la actualidad y esta previsto que llegue a los 900€ al mes –los trabajadores a tiempo parcial cobrarían la parte proporcional– en el proyecto LPGE que rechazó el parlamento y que provocó la convocatoria de elecciones del 28 de abril de 2019.

Lo cierto es que, así visto, parece lógico defender que cualquier persona gane un mínimo de 900€ al mes por una jornada completa. ¡Que eso no es ni mileurista, por el amor de Dios! ¿Es que acaso se puede vivir con menos dinero?

Como objetivo parece, cuando menos, loable. Trabajar por conseguir que nadie en España gane menos de 900 € al mes es un gran logro. O lo sería si se cumplieran al menos dos premisas.

La primera es que se mantuvieran el mismo nivel de precios –de nada sirve ganar un 22,3% más si los precios suben por encima de ese valor– y segundo que no afectara al número de personas trabajando – pues la subida del salario mínimo sirve de poco a aquellos que no tienen trabajo o que lo pierden por el camino.

Así pues, desde el punto de vista del que lo percibe, la subida del SMI será buena o mala en función de lo que hagan la inflación y el empleo.

Desde el punto de vista de la inflación es sencillo. Si la gente gana más y se produce lo mismo, las cosas acabarán siendo más caras pues hay más dinero para comprar las mismas cosas.

Desde el punto de vista del empleo, la cosa no es tan inmediata, pero parece claro que si contratar a una persona es más caro, las empresas intentarán contratar a menos personas, aguzando el ingenio para conseguir hacer el mismo trabajo con menos personas.

Pero ¿Qué pasa desde el punto de vista del que paga? Porque claro, este incremento de sueldo no lo paga el estado, con cargo a presupuestos, sino cada una de las empresas que contratan trabajadores a los cuales pagan el salario mínimo.

Pongamos el ejemplo de Manolo (caso ficticio), propietario del Bar Eto en Manzanares. En su establecimiento se venden, principalmente, chatos de vino y menús de mediodía.

Manolo abre su negocio doce horas al día (de 9 a 9) veinticinco días al mes y vende unos cien chatos (a 1,25€ cada uno) y veinte menús de diez € al día.

Manolo cuenta con dos empleados que le ayudan en el negocio y realizó una inversión inicial de 50.000€ para adecuar y abrir el local. Esta inversión espera recuperarla en un periodo de 5 años.

Pues bien, Manolo, que gana hoy algo más de 1.700€ al mes con su negocio, pasaría a ganar poco más de 1.300€ lo que yo creo que le haría plantearse si de verdad le compensa montar un negocio y crear empleo o le sale más a cuenta ganar algo menos, pero que sea otro quien se lleve los quebraderos de cabeza.

Y entonces, ¿No hay manera de que la gente gane más dinero sin afectar la inflación, el empleo y el tejido productivo?

Pues sí que la hay. Ligando los incrementos de salarios a incrementos de la productividad. Si la gente cobra más, pero al mismo tiempo se produce más, no habrá efecto sobre la inflación. Si el trabajador me cuesta más, pero me ofrece también más, no habrá efecto sobre el empleo. Y si Manolo paga más, pero sirve más cañas y más menús, lo hará encantado (pagar más).

¿Y por qué no se hace? Pues porque ligar los incrementos de sueldo a la productividad es mucho más complicado y además, los que pagan son otros. Aunque esos otros sean los que votan.

COMPARTE

Deja un comentario

*

El rincón de los dineros Temas de hoy

Las novedades para los autónomos en el 2019

María Teresa Jiménez Arias, propietaria de «Sabores en tu casa»

Upyd-Manzanares retoma su propuesta de 2015 sobre la enfermería escolar en su programa.