Artículos Colaboraciones

Estamos ante un nuevo renacimiento del ser humano.

Por Francisco Menchén Bellón

 

“Si es bueno dormir, mejor es soñar.

Y lo mejor de todo, despertar”

ANTONIO MACHADO /1875-1939)

La crisis inducida por el COVID-19 nos está conduciendo a una gran transformación social, económica, cultural, educativa y espiritual, sin precedentes. El cambio tan profundo que estamos viviendo quedará grabado en nuestra memoria durante muchos años. La pandemia ha sacado de todos nosotros lo mejor que tenemos, y también nos ha obligado a renunciar a todos nuestros hábitos y costumbres y a aceptar, sin titubeo, un estilo de vida desconocido, inusual e incómodo. Estamos ante uno de esos momentos excepcionales que nos presenta la vida.

Algo insólito está pasando en Manzanares: las calles desiertas, las empresas, las tiendas, los bares y los centros docentes cerrados; toda la población confinada en casa, se halla estimulando el cerebro con distintas opciones, alternativas y planes. En el preciso momento en que escribo estas líneas, está cambiando el futuro de la humanidad. Es posible que nos dirigimos a un nuevo renacimiento que ponga al ser humano en el centro de los valores universales.

No estamos realmente aislados, puesto que internet nos está proporcionando aquellos recursos que necesitamos: alimentos, apps de aprendizaje, video conferencias, plataformas de entretenimiento y acceso a bienes culturales de todo tipo. Esta nueva forma de aislamiento nos permite colaborar en la construcción de una nueva mentalidad que será difícil revertir. Tras el aislamiento social es muy probable que cambien nuestros valores, creencias y patrones de conducta. Es la primera vez que en la historia de mi pueblo y de la humanidad se afronta con estas medidas una crisis global.

Los manzanareños tenemos que despertar la creatividad que habita en nuestro interior y empezar a pensar, a sentir con emoción lo que hacemos y crear el mundo que deseamos y, no esperar a que lo hagan los demás. Despertar es conectar con la energía que envuelve a nuestro cuerpo, que nos hace vibrar. La acción de despertar nos permite armonizar el propósito interior con el propósito exterior. Hay que evitar que el ego intente recuperar el control, pues trataría de oscurecer la consciencia emergente.

Pienso que, igual que en los años 40 y 50, la cultura occidental tuvo que posicionarse para vencer los desastres que se produjeron en las dos Guerras Mundiales, hoy día tenemos que recurrir a los patrones que utilizaron los líderes de aquella época, tanto intelectuales como científicos, para superar la descomunal locura, y valorar las estrategias más acertadas, con el objeto de explorar ideas y actuar ahora en consecuencia.

Según las investigaciones realizadas, me consta que, en aquel período, dentro del campo de las humanidades, se realizaron importantes avances, a cargo de los grandes genios del momento, que sirvieron para paliar el caos que se extendió por todo el mundo. Desde mi atalaya, quiero resaltar las aportaciones que hizo el prestigioso psicólogo suizo CARL GUSTAV JUNG (1875-1961), que investigaba por aquel entonces, sobre la influencia del inconsciente colectivo en el comportamiento humano.

La teoría jungüiana resaltaba, entre otros aspectos, el gran interés que había que prestar a la espiritualidad de Oriente para que el hombre y la mujer alcanzaran su plenitud. De este tiempo selecciono de su obra “Recuerdos, sueños, pensamientos” este mensaje: “La naturaleza, el alma y la vida se me muestran como la divinidad manifestándose”.

Actualmente, estamos viviendo unos tiempos turbulentos, convulsos y desbordantes, hasta tal punto que, el coronavirus ha dado jaque mate a la humanidad entera. Por lo tanto, para salir de esta crisis existencial tan profunda, considero que hay que despertar, inexorablemente, a una nueva consciencia; no podemos continuar viviendo con los mismos parámetros, creencias y programas. Hay que empezar a valorar el sentido que tiene la dimensión espiritual para que el ser humano desarrolle todo su potencial que hay en su interior.

En el silencio del “estado de alarma” que estamos viviendo, la creatividad, la imaginación y la capacidad inventiva de todos los humanos han aflorado hasta el infinito, dada la facilidad de accesos que hemos tenido a productos culturales de todo tipo. Nunca en momentos de crisis se había recibido tantos impactos novedosos, en tan poco tiempo.

Hemos estados hiperconectados con el mundo, pero desconectados de nosotros mismos. Recurro a una sentencia de uno de los analistas más prestigiosos del planeta, YUVAL NOAH HARARI, historiador israelí, que ha declarado: “Superaremos la pandemia, pero corremos el peligro de despertar a un mundo diferente”

Estoy plenamente convencido que después de esta reclusión, retumbará en Manzanares una creatividad poderosa que traerá un nuevo renacimiento de todos los ciudadanos. Tendremos que, recrear, reajustar y reconsiderar muchos aspectos de nuestra organización política, social, educativa y también de nuestra vida interior. Pero no debemos sucumbir al miedo. Solo llegará el triunfo cuando se abra el corazón al vecino, al que piensa diferente, al desconocido y, entonces sentiremos que la energía creativa fluirá con AMOR por todo nuestro ser.

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