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FAMILIA RINCÓN RODRÍGUEZ: “LA FAMILIA FORMA PARTE DE NUESTRO CAMINAR”

Emaús Altagracia

En este agitado tiempo, la Iglesia católica continúa desarrollando serenamente su acción. Con prudencia, pero sin perder de vista los apremios que exige el momento, encuentra hoy nuevos campos de apostolado y es ahí donde el grupo “Entregado” emerge con nuevos activos, como lo es la familia Rincón Rodríguez.  Aprovechando una pausa en los ensayos de “La Pasión de Jesucristo según San Juan”, le preguntamos…

 ¿Cómo nace la necesidad de colaborar con la parroquia? ¿Se podría decir que la vida parroquial acompaña en los momentos más importantes y también en los más cotidianos de vuestra vida?

Nace como continuación a un momento muy concreto de nuestra vida como familia, que es la preparación de la Primera Comunión de Miriam y Sandra, campamento parroquial incluido. Siempre decimos que, aunque nunca hemos estado lejos de la vida parroquial ese fue el detonante, el resorte que transformó nuestra familia y nos hizo ponernos en marcha

Estar inmerso en un proyecto cualquiera es importante y en concreto, vivir la parroquia “de esta manera” trasciende tu día a día; hace que todo se mezcle, que tome otro color. Tanto los momentos más importantes de tu vida, las pérdidas familiares, los problemas, las celebraciones… como el convivir y trabajar están entrelazados.

Esta sensación no es sólo para nosotros, sino que Sandra y Miriam nos comentan que ellas también sienten ese acompañamiento en esos momentos malos y que la iglesia les ayuda psicológicamente.

¿Creéis que la parroquia no es sólo una reunión de personas que van a misa, sino una comunidad plena de vida, es familia de familias?

Ese es un punto fundamental. Nosotros estamos viviendo este proyecto como una FAMILIA a todos los efectos. Esa es la gran riqueza que nos llevamos al poder contar con tanta buena gente que, en muchos casos, ni conocíamos, pero que forma parte de nuestro caminar. Es un regalo de valor incalculable para nuestras hijas, en los tiempos que vivimos, que formen parte de un grupo  tan heterogéneo.

Como padres comprometidos, el ambiente que rodea a los hijos, también les influye en su educación, en su modo de ver las cosas. ¿Qué papel tiene la familia en la educación de los hijos?

Es indisoluble de la educación el papel que juega la familia en la formación, en el carácter, en los valores… Por mi trabajo como docente puedo observar distintos modelos de familias y todos son válidos, pero, desde mi punto de vista, todas han de velar por la formación en valores de los menores. Desde el punto de vista de la familia cristiana lo tenemos un poco más fácil porque el modelo es Jesús. Ser padres no es fácil, pero es realmente precioso; suponemos que eso era el amor de Jesús, para Él fue infinitamente más difícil, y nos contestó con un camino de exigencia, compromiso y amor. La lástima es que hoy en día se confunde muchas veces el amor con la permisividad, y la curiosidad con el aprendizaje. Hay actos de curiosidad que han generado grandes descubrimientos, pero nos tememos que hay muchos más que han generado desgracias

Y es que educar, en la práctica, no es tarea sencilla, ¿Podéis decirnos algunas claves en la actualidad para la educación de los hijos?

Para nosotros es fundamental el respeto hacia los padres, los adultos y todas las personas que te rodean. Eso no significa que no haya más palabra que la de los padres o que se hagan las cosas sin hablar, de hecho, creemos que a los hijos no se les puede tener al margen de los asuntos de la familia, ya sean económicos, laborales, problemas familiares…  Mantener un diálogo con ellos hace más fácil que comprendan las medidas que se toman, pero indudablemente la última decisión es siempre nuestra (de los padres) ya que su bienestar es nuestra responsabilidad. Unas veces lo entienden mejor y otras peor…

Somos testigos de las miradas de complicidad de vuestras hijas, ¿Es difícil vivir la confianza mutua día a día?

Nos alegra que veáis eso. Somos muy inconformistas. Hay que ganársela, todos los días. La pregunta nos viene al pelo para explicar algo más lo anterior; hay morros muchas veces, enfados, «injusticias de nivel planetario…», pero al final quedan las miradas, los abrazos, los besos.

Carlos y Teresa, tenéis vidas laborales distintas ¿Cómo se concilia la vida profesional y   la familiar?

Hemos tenido mucha suerte porque compartimos una misma idea de familia, creo que desde el día que nos casamos y el sacerdote dijo aquello de “Ahora formáis una nueva familia, vividla y cuidadla”. Desde entonces hemos trabajado juntos tanto dentro como fuera y formamos un buen dúo en el que ahora empiezan a ayudar Miriam y Sandra. Cuando eran más pequeñas Carlos trabajaba más desde casa, y eso facilitó que Teresa pudiese seguir con su trabajo. De igual forma la familia ha respetado que los horarios de Carlos fuesen a veces un poco anárquicos. Obviamente esto limita la vida de pareja y la vida social a la que estás acostumbrado sin hijos pero al final la balanza siempre cae a favor del proyecto común.

Tener una familia estable, con paz, sin duda es un deseo de todos. Pero en la convivencia diaria en el matrimonio y en la familia hay roces pequeños, diversidad de pareceres y de enfoques entre padres e hijos. ¿Qué hacer para superar esas situaciones y conflictos familiares?

Roces hay siempre en la pareja, con los hijos… No puede haber crecimiento sin conflicto. Pero es fundamental saber pedir perdón y enseñarles a nuestros hijos que tan importante es agradecer como pedir perdón y ser humildes. Teresa y las niñas las que me han hecho crecer en aspectos muy difíciles de afrontar. La física, las matemáticas, la ingeniería es cuestión de posibilidad de estudio, sin embargo, resolver el día a día en convivencia con un mínimo de éxito no está en los libros…, bueno sí, en uno principalmente, aunque practicarlo al cien por cien como Jesús está al alcance de muy pocos…

La coherencia entre los ámbitos familiar y parroquial proporciona una resistencia fuerte ante vientos de crisis. ¿Creéis que las familias cristianas están preparadas para dar razón de esperanza en nuestros días?

A nosotros nos ha dado esa resistencia. Y sí, observamos ejemplos de esperanza en las familias cristianas que nos rodean. Ejemplos que con pérdidas inimaginables nos regalan el camino. También deberíamos nuestro granito de arena hacia los demás, porque eso equilibra las tormentas que nos azotan.

Por último, estamos convencidos de que es crucial vigorizar la vida parroquial, surgen nuevos brotes como lo es vuestra familia ¿Pensáis que vamos por el buen camino?

A nosotros nos gusta este camino. Agradecemos a D. José Felipe, a todo el grupo de ENTREGADO, al resto de grupos de liturgia habernos hecho partícipes de una nueva vivencia en comunidad, de la vida parroquial. La Iglesia se está esforzando también, saliendo de su zona de confort, en ofrecer diversas formas de vivir la Fe. Creemos que los frutos son el resultado de la siembra y la buena labor, está claro que estáis sembrando y regando bien a la Comunidad Parroquial. Muchísimas gracias.

 «Hace falta una nueva primavera de las familias cristianas que están llamadas a devolver el vigor familiar a un mundo triste, que vive en el individualismo».

Esta es la riqueza de la Iglesia, sus familias. . Gracias Carlos, Teresa, Miriam y Sandra, por el ejemplo de convivencia, de ilusión, de discreción, de ganas de trabajar y de vivir en comunidad.

                                                                   

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