Artículos de opinión

Feminismo de postureo

Pedro Lozano Martín-Buro

 

“A los hombres nos cuesta salirnos de la manada del relativismo” Es más cuestión de educación que de huelga o manifestación”

 

El pasado 8 de marzo se celebró una huelga laboral por la mejora de las condiciones laborales de la mujer y el fin de la desigualdad laboral entre otras reivindicaciones muy justas que comparto. En la mesa informativa sobre la huelga feminista del 28 de febrero en la calle Empedrada, organizado por el Taller de Lecturas Feministas, invitaban a participar en una manifestación en Ciudad Real convocada por organizaciones feministas, para reivindicar con un toque más partidista los derechos de las mujeres “sobre sus cuerpos, por la justicia social, la vivienda, la salud, la educación, la soberanía alimentaria y la laicidad”. Feminismos, los hay de todo tipo y con diferentes apellidos. El de esa manifestación, a la vista de los folletos entregados confundía y mezclaba las churras con las merinas. Me sonó a zen, desmesurado, feminismo excluyente, feminismo de postureo.

Prefiero arriesgarme hablando a ser cómplice callando, así que, ahí voy. Antes de que se me tiren a la yugular, por favor, déjenme explicar. Su mensaje me sonó a “buenismo”, bienintencionado, ingenuo, muy de moda, politizado y lejos de la realidad. Si te pones las gafas moradas, como gusta decir, y miras desde un ángulo diferente, el del feminismo, puedes visualizar conductas susceptibles de cambio cerca de nosotros, en tu casa, con tu pareja, o detectar algunos estereotipos a los que estábamos mal acostumbrados. Con esas gafas se ven aspectos de la desigualdad que antes pasaban desapercibidos. No obstante, con gafas o sin ellas la manifestación por la soberanía alimentaria y la laicidad no aportó nada, era partidista, confusa y excluyente, feminismo de postureo. En su declaración buenista eché en falta, por ejemplo, algo más concreto como una referencia a las prostituidas, sí, a las esclavas sexuales. Me explico, no me fusilen todavía, me refiero a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Ellas, las esclavas sexuales, no fueron invitadas a esa fiesta, era más importante la comida sorora en el parque del polígono. No fueron olvidadas, al menos, en el café tertulia organizado en el Castillo Pilas Bonas, el pasado 15M, donde se puso de manifiesto que la trata y la prostitución van de la mano, y son consecuencia de la vulnerabilidad de las mujeres sin apenas herramientas, sin recursos y también de la desigualdad de género ¿Alguien cree que una mañana, de pronto, una mujer se levanta y decide ser puta? Los feministas locales ahí tenemos mucho donde rascar, de hecho, convivimos de forma permisiva e indiferente con la publicidad de sus cárceles esparcidas por la A4, curiosamente, en una zona donde se han practicado las detenciones contra las mafias más importantes del sector. Considero que es un tema para no olvidar estos días de protesta, especialmente, en localidades como Manzanares y Valdepeñas. Les recomiendo el libro Proxeneta, de Mabel Lozano, editorial Alrevés, que explica todo el negocio de las mafias de la A4 y cómo se enriquecían mientras nosotros, tú y yo, feministas, taxistas, abogados, notarios, clientes, y la sociedad en general mirábamos para otro lado.

La mayoría de los actos organizados en Manzanares tuvieron una finalidad educativa que comparto, mi crítica va dirigida contra el feminismo de postureo. Hay mucho que realizar, es más cuestión de educación que de huelga o manifestación. Educar contra el relativismo donde todo parece igual, todo parece lo mismo. A los hombres nos cuesta salirnos de la manada del relativismo. Cuando a un hombre, por ejemplo, le ofrecen irse de putas, pone excusas, casi se disculpa ante los otros, nadie se escandaliza, siempre hay sonrisas. Educar, es visualizar ese delito machista, que la gente conozca que detrás de los carteles y de la publicidad de los limpiaparabrisas, hay víctimas. Los hechos hablan mejor que las palabras. Bien, acción. Vean la foto de este artículo, se encuentra en el polígono, pueden ver otro igual en la entrada de Membrilla. La vemos y seguimos nuestra marcha. No nos escandalizamos. La publicidad de alcohol y tabaco está prohibida, sin embargo esta publicidad sí se permite, nos acostumbran a ella, se normaliza, simplemente, con carteles anunciadores. Se quiere blanquear y necesitan nuestra complicidad, de forma tal, que cale que las salas de fiestas son como cualquier lugar de trabajo, donde las chicas presentan su curriculum por voluntad propia. Ahí, las organizaciones feministas tienen campo de cultivo. Mientras tanto, miran para otro lado, es más importante confundir, mezclar y luchar por la laicidad y la sustitución de la familia convencional e irnos a Ciudad Real, todos y todas de manifa y por supuesto, los hombres detrás…no al lado. Venga ya. Yo, por cierto, no fui, me acerqué al polígono con un spray grafitero a tachar el cartel, en plan Banksy y…me multaron.

 

 

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2 Comentarios
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    Julián
    23/04/2019 en 18:56

    Si no he entendido mal, ese “feminismo de postureo” vendría en buena parte porque en la convocatoria del reciente 8-M no se incluía el problema de la prostitucíón y todo lo que se le relaciona.
    Me sorprende ese comentario cuando al principio de su artículo se cita “invitaban a participar en una manifestación en Ciudad Real convocada por organizaciones feministas, para reinvindicar (…) los derechos de las mujeres “sobre sus cuerpos, por la justicia social…” Aunque no es la única forma, no hay mayor manera de arrebatar el cuerpo a una mujer que prostituyéndolo y comerciando con él y reivindicar el derecho de una mujer sobre su cuerpo, la mejor manera de combatirlo.
    En cualquier caso, opino que las quejas del autor sobre el “descuido” del asunto de la prostitución por parte de las feministas sólo pueden ser fruto del desconocimiento de sus propuestas. Basta darse una vuelta por Internet y consultar páginas o artículos feministas para darse cuenta de que la prostitución es una de las grandes preocupaciones de las mujeres que quieren acabar con el sistema que las oprime.
    Por otra parte comparto con el autor sus otras quejas sobre nuestra complicidad con ese lamentable comercio: queramos o no, en nuestra sociedad no podemos evitar ser cómplices de alguna manera de ése y otros males.
    En este caso concreto, como hombres, obviamente, lo primero que tenemos que hacer es no alimentar ese negocio y después… todo lo que podamos, como me consta que en Manzanares se hace.
    Por ello invito al autor a sumar su firma a la mía, y a las que después se quieran unir, para pedir por escrito al nuevo Ayuntamiento –sea el que sea- que haga todo lo posible para acabar con cualquier publicidad o difusión del comercio de mujeres.
    Mientras tanto, arrancaremos los carteles indebidamente puestos cuando no nos vea nadie.

  • Avatar
    Julián
    22/04/2019 en 14:30

    Si no he entendido mal, ese “feminismo de postureo” vendría en buena parte porque, según el autor, en la convocatoria del reciente 8-M no se incluía el problema de la prostitucíón y todo lo que se le relaciona.
    Me sorprende ese comentario cuando al principio del artículo se cita que “invitaban a participar en una manifestación en Ciudad Real convocada por organizaciones feministas, para reinvindicar (…) los derechos de las mujeres “sobre sus cuerpos, por la justicia social…”
    Aunque no es la única forma, no hay mayor manera de arrebatar el cuerpo a una mujer que prostituyéndolo y comerciando con él y reivindicar el derecho de una mujer sobre su propio cuerpo, la mejor manera de combatirlo.
    En cualquier caso, opino que las quejas del autor sobre el “descuido” del asunto de la prostitución por parte de las feministas sólo pueden ser fruto del desconocimiento de sus propuestas. Basta darse una vuelta por Internet y consultar páginas o artículos feministas para darse cuenta de que la prostitución es una de las grandes preocupaciones de las mujeres que quieren acabar con el sistema que las oprime.
    Por otra parte comparto con el autor sus otras quejas sobre nuestra complicidad con ese lamentable comercio: queramos o no, en nuestra sociedad somos cómplices de alguna manera de ése y otros males.
    En este caso concreto, como hombres, obviamente, lo primero que tenemos que hacer es no alimentar ese negocio y después… todo lo que podamos, como me consta que en Manzanares se hace. Por ello invito al autor a sumar su firma a la mía, y a las que después se quieran unir, para pedir por escrito al nuevo Ayuntamiento –sea el que sea- que haga todo lo posible para acabar con cualquier publicidad o difusión del comercio de mujeres.
    Mientras tanto, arrancaremos los carteles indebidamente puestos cuando no nos vea nadie.

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