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Ferias y Fiestas…¿Patronales?

Pablo Nieto-S. Gutiérrez

Dedicaba el artículo del mes de julio a hablar de las luces y sombras de nuestra feria. Aunque no todos los dardos dieron en la diana, hay que reconocer que, en líneas generales, el problema de la escasa asistencia de la ciudadanía a la mayoría de los actos programados ahí señalado es crudamente real. En esta línea, y en la de la gente que, aprovechando las fiestas, se marcha de vacaciones, centraba su opinión el director de esta revista. Aprovechando la próxima celebración de nuestras Fiestas Patronales, quisiera retomar su idea y defender esta tesis.

Son muchos, la inmensa mayoría, los pueblos de nuestra zona, con los que nos podemos, pues, comparar, que celebran su feria coincidiendo con los días reservados a su patrón o patrona.

En la vecina Membrilla, por ejemplo, encontramos la feria dispuesta en torno a la celebración de los “desposorios” de la Virgen con San José. Esto es lo habitual, y casi parece lo lógico, pues, unido al fervor popular que los habitantes de cualquier localidad suelen manifestar hacia su patrón o patrona, encontramos la algarabía y el ambiente festivo que acompaña toda celebración.

Realmente, podríamos decir que, en las Fiestas Patronales, también hay actos festivos, máxime si revisamos el programa de festejos editado por la Hermandad de N. P. Jesús del Perdón. Estos actos no superan, ni mucho menos, los ofertados en la Feria de julio, cuando el dinero disponible para gastos en festejos se destina a eventos de diversa índole, a lo que se une la presencia de feriantes en todo el Paseo “Príncipe de Asturias”. Inversión desmedida para lo poco que hay que celebrar… ¿por qué la feria en julio y no en agosto, o en mayo?, se preguntaba Jesús Villegas en su artículo de julio.

En la vecina localidad de Bolaños de Calatrava, hace unos años, se preguntaron lo mismo que nos cuestionamos ahora¿por qué una feria sin nada que celebrar y unas Fiestas Patronales desprovistas del esplendor necesario? Finalmente, unificaron ambas celebraciones. Así, a los actos religiosos en honor a su patrón, el Stmo. Cristo de la Columna, –misa, confesión, procesión…–, se les unieron unos actos lúdicos en condiciones, y se olvidó una feria descafeinada, con poco arraigo entre la población.

En Manzanares, ocurre algo similar a lo que allí acaecía años atrás. Los más mayores recordarán su feria a principios de agosto (de hecho, el suceso más recordado –por su trascendencia en distintos ámbitos culturales– de nuestras ferias, la muerte de Sánchez Mejías, ocurrió un 11 de agosto). Los de mediana edad tendrán grabadas las fechas del 16 al 23 de julio, terminara la feria en domingo o en jueves. Y los más jóvenes la hemos vivido en perpetuo baile por distintas semanas de julio (¿segunda, tercera?… cada año lo tienen menos claro…).

Quizás sea el momento de que los ciudadanos tomen la palabra para decidir un asunto que posee un carácter simbólico.

Quizás sea el momento de que los ciudadanos tomen la palabra para decidir un asunto que, si bien no es trascendental y al que quizá poca gente le dé importancia, posee un carácter simbólico que podría paliar en cierta medida el ambiente anodino que en Manzanares se respira ya hasta en la Feria, donde cada vez se ve a menos gente. Poco pierde el Equipo de Gobierno municipal convocando esta consulta, mucho puede ganar Manzanares si sus Fiestas Patronales se refuerzan con potentes eventos lúdicos.

De momento, hasta que esto llegue –si llega–, felices Fiestas Patronales en honor a N. P. Jesús del Perdón para todos.

 

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