Editorial Opinión

Fuenteovejuna

Manzanares necesita a medio plazo dos o tres grandes empresas más que cumplan la función que en su momento cumplieron Tudor o Santana; necesita dinamizar la calle y animar el pequeño comercio y la hostelería, acabar con hábitos sociales tan perniciosos como el “botellón” y recuperar para el uso edificios emblemáticos de la ciudad; todo ello para promover el empleo, un tejido social sano y moral y el futuro de nuestros hijos. Independientemente de qué partido gane la responsabilidad de llevarlo a cabo, Manzanares tiene que ser en esto un nuevo Fuenteovejuna.

Estamos acostumbrados, en la crispación del ambiente político nacional que muchas veces azuzan de manera irresponsable algunos medios de comunicación, a ver todo acercamiento o intento de entendimiento no ya entre partidos sino entre contrarios de cualquier ámbito, bajo la sombra de la sospecha. Asumimos que nada se lleva a cabo sin la posibilidad de un beneficio partidista de cualquier tipo. Desgraciadamente, la suspicacia, la desconfianza, el sectarismo o el atrincheramiento, cuando no la manipulación y la insidia planean fatalmente sobre la vida pública. Los políticos sospechan de los otros políticos y de medios de comunicación y éstos jalean las sospechas y promueven el sectarismo y la intolerancia. La verdad resulta entre unos y otros vapuleada, violentada, desdibujada, disuelta en medio del ruido como un azucarillo.

La concordia entre fuerzas políticas, la posibilidad de pactos y de entendimiento y la colaboración de los medios sin alentar la sospecha o emborronar con la propaganda sería deseable para conjurar el lamentable clima político que se nos dibuja todos los días desde las televisiones. En el ámbito municipal, donde contamos con el beneficio de la vecindad y la concreción de los objetivos a conseguir esto es más posible si cabe.

Manzanares necesita a medio plazo dos o tres grandes empresas más que cumplan la función que en su momento cumplieron Tudor o Santana; necesita dinamizar la calle y animar el pequeño comercio y la hostelería, acabar con hábitos sociales tan perniciosos como el “botellón” y recuperar para el uso edificios emblemáticos de la ciudad; todo ello para promover el empleo, un tejido social sano y moral y el futuro de nuestros hijos. Independientemente de qué partido gane la responsabilidad de llevarlo a cabo, Manzanares tiene que ser en esto un nuevo Fuenteovejuna. Miramos con envidia los ejemplos de poblaciones vecinas cuyas fuerzas políticas, de legítimo disentimiento en otros ámbitos, son capaces de suscribir acuerdos en lo básico que afecta al desarrollo del pueblo y el bien de todos. Un mesa por el desarrollo económico de Manzanares y una estrategia global y común por el empleo de calidad, la dinamización empresarial y las oportunidades de los jóvenes es necesaria en Manzanares y quien esto promueva tendrá detrás a todos los vecinos empezando por esta revista.

Conjurar la sospecha, aceptar deportivamente la crítica, promover la verdad y mirar el pacto como oportunidad y no como cesión tendrá que ser lo habitual en la praxis política de la corporación que mandaten las urnas. Pero esto no bastará si no hay una conciencia vecinal que se implique en estos objetivos mediante la participación y la corresponsabilidad.

COMPARTE

Deja un comentario

*

Editorial Opinión

Feria de Manzanares…¿De todos y para todos?

Manzanares debe hacer más por su vino

¿Desconectamos?