Editorial Opinión

Gracias a las empresas.

A poco que el transeúnte sea observador y se fije en los diferentes carteles que anuncian actividades de todo tipo en nuestra ciudad, tales como eventos deportivos o culturales, actos de asociaciones, etc., se dará cuenta de que casi la mitad del cartel está ocupado por logotipos y eslóganes de empresas que colaboran en el acto. Es habitual que las asociaciones de todo tipo que organizan estos actos acudan a las empresas buscando patrocinio o amparo para poder desarrollar sus actividades. La revista Siembra es una de ellas. Aunque cuenta con publicidad institucional como otros medios de comunicación locales y provinciales, lo que es de agradecer, la Fundación Revista Siembra no podría sacar a la calle todos los meses desde hace más de cincuenta años esta revista sin el patrocinio de sus anunciantes. Lo mismo ocurriría con conciertos, reuniones, conmemoraciones, actividades deportivas, etc.  Por más que el Ayuntamiento subvenciona muchas actividades de Manzanares, el coste de las mismas excede la cantidad que se aporta desde el erario. Y es aquí donde entra en juego la ayuda del sector privado.

La idea del mecenazgo tiene más de dos mil años de antigüedad.

Sin un mecenas o un patrocinador muchas empresas culturales, muchas obras de arte no hubiesen existido ni existirían en nuestra sociedad. La intervención privada aunque animada por motivos diversos, es siempre libre y además garante de libertad puesto que da a los promotores de cualquier actividad independencia y autonomía.

Esta es la manera en que la empresa, como agente importante de la sociedad civil se hace acreedora del agradecimiento y reconocimiento, en este caso, de los vecinos y liga su marca al destino de nuestra comunidad. Es su forma de participación en los asuntos que a todos conciernen. Es sin duda nuestra obligación ponerlo en valor.

A su vez, ejerce así la empresa su Responsabilidad Social Corporativa, es decir, la idea de que cualquier agente social, también las empresas privadas, tienen una responsabilidad con la comunidad en la que surgen y se desarrollan  y han de servir al interés general.

Clubes deportivos, asociaciones cívicas y culturales, hermandades religiosas, ONG, fundaciones, bandas, orquestas o compañías teatrales y entre todos ellos la revista Siembra, tiene mucho que agradecer a sus mecenas, patrocinadores y anunciantes. La generosidad y las ganas de ayudar son mayores casi siempre que la pírrica renta publicitaria de un pequeño recuadro de unos centímetros en un cartel perdido en entre el batiburrillo de anuncios de un escaparate. Y sin embargo, cada vez que se acude a ellos, los negocios de este pueblo responden en las medidas de sus posibilidades, corresponsabilizándose con aquello que concierne a todos los manzanareños.

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