Artículos Historias de antaño y de vida

Historias de Ayer (XVI).

Manuel Díaz-Pinés Fdez-Prieto

‘Galmango’.

«Aleluya tres veces a los vinos, que nos traen desde el fondo de las edades, la prosperidad y el contento».

Hace unos días, repasando nuestro Quijote, encontré una página en blanco y poniéndome en la piel de Sancho Panza, recordé estos versos que leí en algún papel de mi padre y que memoricé hace años…

Cuentan que un día, cabalgando

Don Quijote y su fiel Sancho

éste, con humilde tono

suplicando dijo a su amo:

-Si su merced consintiera

¡Don Quijote, bien amado!,

entraría en la villa esa,

cuyo nombre es olvidado.

-¿A qué diantres quieres irte

a esa villa?. ¡Gran bellaco!.

-Es que tienen un alpiste,

que es gloria, señor Quijano.

¿Alpiste?. ¿Dices que alpiste?.

¿Es que llevas en la alforja

canarios o colorines,

o gorriones o alondras?.

¡Ja, ja, ja!. Mi amo. No es eso,

no es de ese alpiste del que hablo

sino de un alucinante vino,

delicioso, a fe de Sancho.

De un clarete y de un tintillo,

de una mistela …¡Canastos!.

Solamente de decirlo

ya ve como me relamo.

-Cállate y no vayas, Sancho;

que ese pueblo, a lo que veo,

por desgracia, está encantado

y he de libertarlo, luego.

¿No ves como entre sus casas

surgen enormes gigantes,

que arrojan de sus entrañas

humo, cual fieros volcanes?.

¿Qué gigantes ni que porras?.

¡Son chimeneas alcoholeras!.

¡Por Dulcinea, mi señora,

déme usted para ir su venia!.

¡Sancho mío, no te vayas!.

¡Tente por lo que más quieras!.

Que allí mantean al que pasa

lo mismo que en cualquier venta.

Eso dirán lenguas malas;

mas yo sé de ciencia cierta

que en ese pueblo agasajan

con buen vino a los que llegan.

Y llegan por los caminos,

la ruta ciudadrealeña

catando esos buenos vinos

que ningún sabio desdeña.

 

«Pisaores» en el Jaraiz en plena producción

Fue en 1964 la primera vez que nuestra provincia de Ciudad Real, se tomó en serio el negocio del turismo y su relación con el vino,   con motivo de la Primera Asamblea Provincial. Una de las conclusiones de la Asamblea, fue crear ‘La Ruta del vino ciudadrealeño’. Así podemos leerlo en un artículo periodístico, de Melchor Díaz-Pinés, para la Revista Vinícola y de Agricultura, de Zaragoza.

Cooperativa Jesús del Perdón en plena campaña

“El incremento de los motivos turísticos de la provincia de Ciudad Real, acapara por completo la actualidad – ahora más que nunca acentuada – con motivo de la celebración de la I Asamblea Provincial de Turismo. Las ponencias han aportado iniciativas que merecen los más encendidos elogios, por las sugerencias tan bien encauzadas, por cierto, para convertir a esta ignorada provincia en » una más» de las que como otras tantas del concierto nacional, atesoran motivos turísticos de elevado rango y para cuyo logro, podría aportarlos de singular belleza y con matices de «novedad», por lo que de desconocidos tienen, incluso, para los mismos indígenas.

 

Una idea más, que surge pujante de ciertos ambientes vitivinícolas y que difícilmente podría encontrar parangón, es la de establecer la «Ruta del vino ciudadrealeño», idea que aparece totalmente plena de originalidad, por lo que de modernización lleva aparejado, amén de que esta «ruta», descubriría a los ojos del turista, lo que una provincia ha sabido crear exclusivamente con el producto de sus millones de cepas y con el tesón de unos hombres que en toda época supieron rendir culto al trabajo.

Bodegas Yuntero

En esta «Ruta» de reciente cuño, quedaría al descubierto esa fuerza motriz engendradora de la vitalidad nativa, que lleva como aglutinante el carácter, el folclore, el paisaje, la productividad, el costumbrismo y más que todo, su riqueza vitivinícola, que sitúa a esta provincia a la cabeza del producir vinícola de la nación. Esta riqueza del vino de la Mancha Central que, precisamente por la extensión superficial de sus tierras viñeras, puede presentar al mundo la mayor diversidad de tipos. Las múltiples variedades de sus cepas, repercuten lógicamente en sus vinos y por la desigualdad de los usos y costumbres, tales como el laboreo, podas, elaboraciones, etc. se encuentran en esta «Ruta del vino ciudadrealeño» infinidad de sabores que todos gustan y confortan.

Este proyecto turístico en embrión, quiere transmitir que la casi totalidad de la provincia es viticultora y mostrar al turismo sus más puras esencias raciales, las variadas facetas de su vivir cotidiano, las grandes bodegas de sus grandes ciudades, alternando con la modestia de los pueblos menos industrializados; sus grandes cooperativas, sus grandes explotaciones agrícolas del I. Nacional de Colonización y de la iniciativa privada; sus ya casi logrados objetivos de modernización de sus cultivos y el milagro de la mecanización, todo, en fin, quedaría a la fina observación de los visitantes, que estoy seguro no quedarían defraudados.

Bodegas Yuntero

La «Ruta del Vino ciudadrealeño», cuenta con magníficas carreteras y las que aún no están asfaltadas, se encuentran dentro del proyecto de ejecución en plazo inmediato, incluso con las obras ya comenzadas. Por estas carreteras, podría el turista recorrer a su gusto los campos de la antigua Oretania de los celtas y de la Zuqueca celtibérica, precursores, ambos, de la Mancha actual. Las ruinas del Sacro Convento y el castillo de la Orden Caballeresca de Calatrava, las fortalezas de la Orden santiaguista, los vestigios romanos de los campos de Montiel y los «souvenirs» de las tierras de la Orden Hospitalaria de San Juan de Castilla, todo ello condensado en un recorrido de 400 kilómetros, que bastarían al viajero para convertirse en el mejor propagandista de nuestra tierra.

 

Este tan bello proyecto, puede pasar a ser una realidad inmediata porque virtualmente, existe ya en el corazón de todos. Solo falta ese espaldarazo indispensable, esa legalización exigible; el «hágase» … y esta provincia de Ciudad Real, habrá aportado al turismo español una pieza finamente elaborada, que ha de encajar a la perfección en el engranaje cooperador de su engrandecimiento.

Bodegas MIFERPA

La idea es original e innovadora, dentro de los procedimientos turísticos hoy en uso y más que todo, que la importancia de su producción vinícola, lo reclama. Hay que dar al César lo que es del César… ¡Nobleza obliga! “.

¡Hasta la próxima, Dios mediante!. Beban con moderación que no es bueno el atracón.

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