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«In vino veritas»

En el vino está la verdad

Francisco González-Nicolás Garrido

Al vino y al niño hay que criarlos con cariño

El arriba firmante, está hasta el gorro de que, en las series, vídeos y películas de producción española, un día sí y el otro también, la gente, los protagonistas, no dejen de empinar el codo en bellos vasos de tallados vidrios y que, siempre, qué casualidad, resultan ser bebidas espirituosas anglosajonas, británicas y estadounidenses. Nunca o casi nunca, nos encontramos con algún personaje que pida un vino blanco o tinto en las diferentes variedades y denominaciones de origen de nuestro país.

Es curioso que nuestros consejos reguladores o nuestros industriales elaboradores, léase bodegas y cooperativas, aparentemente, no se hayan preocupado de que aparezca, al menos en las producciones audiovisuales españolas, esa bebida de dioses, ese líquido que hizo perder los estribos a nuestro padre Noé, ese néctar que ha provocado en infinidad de cantantes y cantaores la divulgación de las bondades que atesora, tanto si es blanco como tinto.

Que conste que los que más me gustan, y no por aquello del patrioterismo, son los de las bodegas de Manzanares, aunque habría que mencionar que, equivocadamente, parece que cuantitativamente solemos valorar muy poco una botella de buen vino de Manzanares, pretendiendo adquirirla al menor precio posible.

Por ello, creo que, al tiempo que se celebran certámenes y ferias, en los que se muestran y se dan a probar y catar y se maridan los vinos de la Mancha, quizás los más denostados, por la poca importancia que se les da en todas las recomendaciones que leo de personas influyentes, con poder para prescribirlos, en la mayoría de los casos influenciadas por sepa Dios qué, pienso que no estaría de más que, además de fabricar unos caldos de calidad excelente, se desarrolle, por parte de quien corresponda, una campaña constante de enaltecimiento y desarrollo de la imagen de nuestros vinos.

Y, por supuesto, lo que no es de recibo, es que además de quererlo a precio de saldo, los naturales del lugar, los que sentimos una especial emoción cuando contemplamos nuestros campos pintados con el verde de las pámpanas, que arropan esos racimos, manjar de dioses, cuando nos toque promocionar el producto final, no seamos capaces de llevarnos a los labios una buena copa de vino, blanco o tinto, me da igual, que los dos están muy buenos. Pues eso, que levanto mi copa de vino para brindar por ustedes y por un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero olvidarme: MANZANARES. ¡Salud amigos!   

 

 

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