Artículos de opinión Opinión

La censura no se ha ido

Jesús Isidro Sánchez de la Blanca Romero-Nieva

La libertad de expresión vive momentos difíciles. Parece mentira pero es así, en pleno Siglo XXI, en muchos casos se pone en duda el derecho de expresión, como viene definido en nuestra Constitución «A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción». Evidentemente, como todo Derecho, la Libertad de Expresión tiene unos condicionamientos como ha expresado nuestra Jurisprudencia, que es el de usar palabras adecuadas y no despectivas o insultantes para exponer las ideas (STEDH 7/12/1976 o STC 104/1986…)

Antiguamente, como todo medio de comunicación, incluida esta Revista, ha sufrido la censura. Los «censores» inspeccionaban los contenidos, lo suprimían, lo cambiaban de tal manera que solo la información que «el censor» consideraba aceptable podía llegar al final a los ciudadanos lectores.

Pero hoy en día, la censura aunque no lo creamos, existe, de otra manera, ha evolucionado, pero está. Centrándonos en Internet, hay países que bloquean los medios de comunicación digitales, las plataformas independientes no son permitidas, los filtra, reciben ciberataques y los ciudadanos no tienen acceso a leer noticias que no sean las que el Estado o grupos de presión quieran dar a conocer. La censura es una herramienta que se usa para evitar que los pueblos conozcan más de lo que deben conocer.

Todo esto se ha visto incrementando por la era de Internet, en donde se ha conseguido que estemos más conectados que nunca, pero la censura ha evolucionado de una forma más difícil de percibir, más sutil, pero existe sin que nos demos cuenta o no nos queramos dar cuenta.

Hay un ejemplo claro como son las nuevas herramientas de inteligencia artificial que usan grandes empresas tecnológicas que todos conocemos y que se han dado a conocer recientemente y por las cuales moderarán las conversaciones de Internet, identificando y marcando los comentarios que la tecnología llamada «Perspective» considere tóxicos. A su vez, nos encontramos con redes sociales que usamos todos que también está utilizando ya una herramienta parecida, pero ¿Quién decide lo que se debe censurar o no? Los ciudadanos seguro que no, y por tanto, como siempre, todo sigue igual, la censura sigue evolucionando al compás de los tiempos.

Pero la censura no solo ataca a los medios, sino también a los individuos. Ya no existe un censor, sino lo que existen son enormes legiones de «censores» en las redes sociales, que vigilan sin descanso el mundo virtual para que el mensaje publicado siga las pautas de la «corrección política».

Corrección política que ha de guiar en todo momento a cualquier ciudadano «súbdito» de los tiempos actuales, y en el que en el momento que detectan cualquier opinión vertida sobre temas controvertidos y que sea diferente a ese guion, las hordas censoras sacan su ávidos dedos a relucir en los teclados, deseosos de poner en vereda a aquel que ose ir en contra de los dictados que «ellos consideran» aceptables y únicos. Y para ello utilizarán como escarnio público cualquier tipo de insulto, amenaza, y no dando la posibilidad de réplica o explicación, porque no les interesa que exista una voz discrepante, simplemente te etiquetarán (facha, rojo, machista….) Eso de etiquetar me recuerda tiempos pasados por la Humanidad, y aún se sigue haciendo en nuestros días, no aprendemos.

Ojalá que la libertad de expresión gane la batalla, que podamos ser capaces cada uno de razonar y contrastar los hechos para llegar a la verdad sin imposiciones. La censura ha evolucionado y lo seguirá haciendo, ocultando la libertad de expresión en gritos de irreflexión, ignorancia y de ataques descalificativos, pero espero que sople algún día el viento que nos traiga la sensatez, reflexión y la libertad sin miedos.

 

 

 

 

COMPARTE

Deja un comentario

*

Artículos de opinión Opinión

Los andares

La realidad y el deseo

Rebelión en la Granja