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La ilusión por aprender

África Crespo

¿Qué puedo hacer para que mis hijos lean? A lo que siempre respondo, después de un segundo de silencio para crear intriga poética, con otra pregunta: ¿papá y mamá leen? La mayoría de las veces es que no, al menos uno de ellos no lo hace. Entonces ni lo intenten

Como cada 23 de abril celebramos con ilusión el día del libro. Desde bien pequeña he ido este mismo día a la librería a por un libro nuevo. ¡Qué ilusión! Ahora seré yo quien lleve a mi pequeño ese día para que disfrute en la búsqueda del libro que quiera, el que más le llame la atención.  Yo solía ir con mi madre a la librería Pinés, que aún recuerdo con nostalgia y la visualizo cuando paso por allí. Ahora, vamos a la librería La Pecera.

Salí de allí bastante contenta al observar que éramos muchas las mamás que nos amontonábamos en la zona de libros infantiles con nuestros pequeños buscando un libro que pudiera gustarles. A veces me olvido ya de comprar alguno para mí, pero para ello continúa mi madre sorprendiéndome cada año con mi libro nuevo

Los últimos estudios señalan que el 40,3% de los españoles no lee. Y me resulta un dato alarmante porque en la lectura está la cultura de la gente. Un país que no mantiene el hábito de la lectura arraigado es un país condenado al analfabetismo. ¿Queremos eso para el futuro de nuestros hijos? Yo, desde luego que no.

Mi condición de profesora de Literatura y creadora de un blog literario me ha hecho responder muchas veces la misma pregunta: ¿Qué puedo hacer para que mis hijos lean? A lo que siempre respondo, después de un segundo de silencio para crear intriga poética, con otra pregunta: ¿papá y mamá leen? La mayoría de las veces es que no, al menos uno de ellos no lo hace. Entonces ni lo intenten. No pueden obligar a un niño a hacer algo que no ve que hagan sus padres, sus modelos de vida. Leerá, si quiere, por voluntad propia si dentro de él o ella haya un gran lector innato.

La falta de tiempo parece ser siempre la excusa más inmediata. ¿En verdad no tenemos diez minutos al día para dedicarle a la lectura? Acuesten a sus hijos con diez o quince minutos de lectura, creen el hábito, al igual que lo han hecho con el baño o con el cepillado de los dientes. Con los años, lo harán sin más, porque están habituados a hacerlo y la falta de lectura significará la falta de sueño esa noche.

También es importante que lean lo que quieran, lo que más les atraiga, siempre adecuado a la edad del niño. Como profesora de Literatura estoy en contra de obligar a los niños de primero, segundo e, incluso, tercero de secundaria a leer un libro en concreto. Les dejo libertad. Lo importante es que encuentren en los libros una forma de entretenimiento más dentro del abanico de posibilidades que tienen hoy en día. Ya les invitaremos a leer clásicos con 15 o 16 años, cuando el hábito esté arraigado.

Leer es un placer y un privilegio (piensen las personas en el mundo que no tienen acceso a la lectura ni a los libros). Y esa es la idea que debemos enseñar a los niños y a nosotros mismos.

 

 

 

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