Psicología

La importancia de dormir bien

Mayte Criado

Tener una buena calidad y cantidad de sueño resulta fundamental para el correcto desarrollo emocional. Un tercio de nuestra existencia (220.000 horas en 60 años) nos la pasamos con los párpados cerrados, en un misterioso y desconocido estado que denominamos sueño, pero todo este tiempo es un tiempo activo y en él ocurren muchos cambios, tanto en las actividades mentales como en las funciones corporales, y todas ellas de enorme trascendencia para nuestro equilibrio físico y psíquico. Se puede decir, por tanto, que el sueño cumple una función reparadora para nuestro organismo, ayuda a la recuperación de energía, la termorregulación, la consolidación del aprendizaje y la memoria, entre otras muchas funciones.

Cada vez son más las personas que sufren de problemas crónicos relacionados con el sueño, fundamentalmente debidos al ajetreado ritmo de vida y situaciones de estrés que predominan en la sociedad actual. No dormir bien da lugar a la aparición de importantes consecuencias negativas para las salud; está demostrado que si nos mantenemos despiertos durante un período muy largo de tiempo o si intentamos suprimir el sueño de forma continuada, aparecerán alteraciones en nuestro organismo tales como un aumento de ansiedad e irritabilidad, problemas con la atención, concentración y memoria, perdida de reflejos, depresión y en casos severos incluso la muerte.

Si bien es cierto que todos podemos “perder el sueño” puntualmente, debido, por ejemplo, a situaciones que conllevan estrés, problemas de salud, consumo de ciertos medicamentos, demasiadas horas de trabajo, trabajo por turnos, beber alcohol, comer muy cerca de la hora de acostarse …, la mayoría de estas situaciones son puntuales. Cuando esto no es así, y el problema permanece en el tiempo o nos quedamos dormidos durante el día, roncamos o nos encontramos emocionalmente inestables, entonces tenemos que tomar medidas, pues pueden ser indicadores de alteraciones del sueño.

 Podemos diferenciar dos tipos principales de insomnio: insomnio de conciliación (cuando nos cuesta iniciar el sueño) e insomnio de mantenimiento (cuando nos cuesta mantenerlo y sufrimos varios despertares nocturnos). Ambos tipos resultan muy incapacitantes si se mantienen en el tiempo y requieren de ayuda profesional para poder experimentar mejorías. En muchas ocasiones, las personas con problemas de sueño recurren directamente a la medicación para solventar su malestar, pero no siempre esta es la opción más adecuada, ya que lo más importante es analizar cada caso de manera individualizada y tratar de encontrar el origen del problema. Además, es fundamental educar en la higiene del sueño y conocer cómo funciona nuestro cerebro para obtener información útil que nos ayudará a resolver de un modo más efectivo el tema del insomnio. En la mayoría de los casos, los problemas de sueño están producidos por una mala rutina de sueño y unos hábitos poco saludables que se pueden corregir con las pautas adecuadas.

Si usted o alguien de su entorno sufre de insomnio, no dude en contactar con algún Psicólogo de su zona o recomendar ayuda psicológica.

 

 

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