Psicología Temas de hoy

La mochila emocional

Mayte Criado  

A lo largo de nuestra vida , casi sin darnos cuenta, vamos cargando una mochila emocional de palabras no dichas, sentimientos no expresados, heridas que duelen, historias ajenas que asumimos como propias, decepciones familiares que hacemos nuestras… entre otras muchas cosas.

Llevamos un peso en los hombros que cada vez pesa más y más. Llega un punto en el que es tanto el peso que soportamos, que solamente existen dos opciones; o explotamos y acabamos enfermando, o pedimos ayuda e intentamos desprendernos de aquello que tanto pesa en nuestra mochila. Pero a menudo podemos pensar que este peso nos toca llevarlo solos, que no hay nada que podamos hacer para remediarlo. Es entonces cuando el enfado no expresado, el miedo no resuelto y la tristeza pueden convertirse en un importante problema psicológico para nosotros que se manifestará en forma de desórdenes emocionales tales como ataques de ansiedad o episodios depresivos.

Todo lo que vivimos deja una huella en nuestra memoria a lo largo de los años, es decir, tenemos una memoria emocional que se va acumulando en nuestro día a día; desde traumas del pasado, heridas infantiles y hasta asuntos familiares y responsabilidades que no son nuestras. No obstante, en la mochila también hay vivencias positivas y cosas buenas, pero, como es lógico, esas no pesan normalmente. Esas son livianas y ligeras. Lo que pesa, es lo que duele, son los asuntos pendientes no resueltos, lo que me hubiera gustado decir y no dije.

La buena noticia es que nosotros mismos podemos gestionar nuestra mochila emocional, podemos vaciar nuestro pasado y así forjarnos un futuro mejor. Para ello, hemos de seguir las siguientes pautas:

  1. Ser conscientes y reconocer que la mochila pesa: a veces llevamos tanto equipaje que ya nos hemos habituado a él y lo normalizamos o incluso lo minimizamos. Creemos que podemos con todo, pero realmente no es así.
  2. Visualiza tu mochilaCierra los ojos y ponle imagen. Visualiza tu mochila emocional delante de ti y pregúntate, ¿qué color tiene?, ¿qué forma tiene?
  3. Abre la mochilaMientras cierras los ojos, imagina que vas vaciando esta mochila poco a poco. ¿Qué hay dentro? ¿Cuántas cosas pendientes tienes sin resolver? Desenreda el nudo que compone esta mochila y ya no parecerá tan pesada.
  4. Suelta lo que ya no te sirve:Identifica lo que te toca aceptar a ti y el resto déjalo a quien corresponda (al pasado, a tus padres, a la vida). No intentes comprenderlo todo ni responsabilizarte de todo. Dejar ir también es sanar, y sanar es avanzar.

    5. Deja solo lo que te va servir de aprendizaje de vidaDe todo se aprende. Intenta quedarte únicamente con aquello que te va a permitir vivir con libertad. Lo más importante es continuar y mirar hacia adelante.

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