Artículos Colaboraciones

Los Sagasti. De historia a leyenda.

Pedro Villarroel González-Elipe.

En la anterior entrega, expuse la que se considera hipótesis más probable de nuestro origen como núcleo vital organizado; pero para tener una visión completa de ese origen, no puedo dejar de comentar la que se consideró historia de esos comienzos, desde finales del Siglo XVIII hasta los años 70 del pasado siglo XX, la hipótesis de los “Sagasti-Manzanares», como pretendidos fundadores de nuestro pueblo, tal como «Doña Cari», creía y contaba en sus clases de historia en el Instituto Laboral, a sus alumnos, en los años 60 y 70 del pasado siglo, entre los que estaba el que esto suscribe.

Esa idea, que analizaremos en profundidad, y el entusiasmo de Doña Caridad Díaz Madroñero defendiéndola, tuvo la virtualidad para mí, de acrecentar el interés adquirido, a través de mi entrañable mentor en estas inquietudes, Melchor Díaz Pinés, por el conocimiento de la historia de nuestro pueblo y quiero que este artículo sirva para reconocérselo a ambos.

La primera referencia a los Sagasti, apareció escrita en las “Descripciones del Cardenal Lorenzana”, de 1789, que en lo referente a Manzanares, fueron redactadas por el cura local Francisco Camacho y Zarrascón.

Un cuarto de siglo después, nuevos miembros del clero parroquial de Manzanares, continúan incidiendo en la misma hipótesis en el llamado “Manuscrito de la Merced”. En ambos documentos, sorprendentemente para los pocos datos sobre nuestro origen que, dos siglos antes, fueron aportados por varios paisanos en las Descripciones de Felipe II, los clérigos de nuestro pueblo, hablan de ese origen de manera profusa y detallada, de la que entresaco los siguientes párrafos, que escribió el cura Camacho en sus Descripciones de 1789.

 “Fundase el castillo y fortaleza de esta villa en el año de mil ciento noventa y nueve por el comendador de Calatrava frey don Martin Martínez…” …“Para la defensa de este castillo puso su citado fundador doce cavalleros exforzados de aquellos que habia traido del valle de San Millan, descendientes de la casa antigua solariega infanzona de Sagasti, en el señorio de Viscaia, que es lo mismo que Manzanares, por lo que tomó esta villa la denominación de Manzanares, donándoles esta fortaleza, motivo de su población”. …“En aquel entonces pusieron dichos cavalleros por armas de esta villa las mismas que ellos gozavan, y heran un pino común, hombre encima y un oso abrazado a el pie, y por mote no puedo, digo, «no temo que mas puedo «. “Se comenzo su poblacion despues de la ruina de Alarcos y se trageron para ella varios vestigios o residuos de dicho Alarcos por el año de mil doscientos veinte y nueve, reinando en Castilla don Fernando tercero, llamado el Santo, hijo de don Alonso, rey de Lean, y de doña Berenguela, su mujer, hermana de don Enrique primero rey de Castilla”. “Siendo maestre diecisiete del orden de Calatrava frey don Garcia Lopez de Padilla, por el año de 1296 tenía una sobrina llamada doña Sancha Alonso, habia un don Andres de Peralta, sobrino del comendador frey don Andres de Peralta, señor de Concha, y por el año de 1307 caso dicho sobrino con la citada doña Sancha Alonso, a la qual el expresado su tia entre otros vienes dio en dote esta encomienda por los dias de su vida, en capitulo general que celebro el citado orden en San Benito de Almagro, cuio edificio es ay casa hospederia del citado orden. Los expresados don Andrés de Peralta y doña Sancha Alonso tubieron una hija llamada doña Sancha Alonso, como la madre, y caso con Martin Sánchez Manzanares, cavallero mui honrado, descendiente de uno de aquellos doce defensores de la fe que habian venido del valle de San Millan de Sagasti; sus heredamientos estavan en la vega de esta villa y sitio que dicen de Doña Sancha, desde donde se han conducido a esta poblacion vestigios de sus sumptuosos edificios, y entre ellos permanece ay una columnita que se halla en la esquina de las casas del maiorazgo de los Merinos, familia la mas antigua de esta poblacion”.

    

En estos escritos del cura Camacho, quedan patentes fechas, el apellido propuesto como denominación de origen de Manzanares, que explicaría, por traducción castellana del vascuence, el propio nombre del castillo y del lugar naciente; y una serie de nombres de paisanos, que, supuestamente, continuaban la genealogía de los Sagasti-Manzanares. Pero el análisis de las fechas, apellidos, explicaciones por traducción, y la sucesión de paisanos ancestrales, en lugar de cimentar esa teoría fundacional servirían para refutarla.                                                           

El “Manuscrito de la Merced”, pormenoriza aún más en explicaciones y genealogía, pero contra lo pretendido, todo eso contribuyó todavía más al descredito total de la teoría Sagasti. De los Sagasti, solo quedaría en nuestro pueblo, como seguridad histórica, el nombre de un conjunto musical que tuvo Manzanares.

Y fue también, en los primeros 70 del pasado siglo XX, cuando empezó a cuestionarse esa hipótesis de los Sagasti por otros historiadores, entre los que destacaba nuestro ilustre paisano Don José Antonio Garcia-Noblejas, de quien pronto supimos en el pueblo mantenía una versión diferente sobre nuestro origen, que ya había trascendido en las páginas de SIEMBRA.

El día 23 de diciembre de 1970, en el Instituto Laboral de Manzanares, el joven estudiante de bachillerato que era yo entonces, tuvo la ocasión de asistir a un discurso que puede calificarse de histórico, por su contenido y lucidez, a cargo de Don José Antonio García Noblejas, a los efectos de presentación de su libro, “ESTUDIO CRITICO SOBRE EL ORIGEN Y NOMBRE DE MANZANARES EN CAMPO DE CALATRAVA”, que se publicaría poco después, en el año 1973.    

En su brillante diserto, D. José Antonio fue desgranando el contenido de su obra y al aludir específicamente a la “hipótesis Sagasti”, comentó al auditorio que le escuchaba absorto, lo poco verosímil que resultaba esa teoría, tanto en las fechas más importantes que en ella se citaban, puesto que, por ejemplo, la referida a la construcción del castillo era anterior a la batalla de las Navas de Tolosa, cuando el sitio de Manzanares (que quedaba bajo la frontera natural del Guadiana), estaba todavía bajo dominio musulmán, haciendo muy inverosímil que, en ese lejano 1.199 (citado como el año de su construcción), unos intrépidos calatravos estuvieran edificándose un castillo, en un sitio de tránsito, ante los ojos escrutadores de los almorávides, que vigilaban las fronteras septentrionales de su territorio.

 

  1. José Antonio García Noblejas, también cuestionó, de manera absoluta, que Manzanares hubiese sido fundada por los citados “caballeros Sagasti”, poniendo en duda que alguna vez “pusieran pie” en nuestro terruño e, incluso, que hubieran existido, tal como luego pudimos leer en ese su libro. De manera similar, el contenido del libro pone en duda, de forma muy convincente, la veracidad del extenso árbol genealógico de los Sagasti-Manzanares, incluido en el Manuscrito de la Merced; tanto al negar su propio inicio en esa familia Infanzona, como por la inexistencia de citas históricas escritas de muchas de las personas, insertas en el citado árbol; por no hablar de lo extraño que resultaba tanta insistencia y profusión de datos personales identitarios, en un documento dedicado a contar genéricamente la historia de nuestro pueblo y en donde, por eso mismo, resulta más extraño aún que no se citen ancestros relevantes, que sí existieron y de los que la historia sí nos dio cuenta.

 

Lo cierto fue que, ese imberbe mozalbete de 15 años que era yo, aquel día previo a la Nochebuena de 1970, tras escuchar la brillante disertación de Don José Antonio García Noblejas, modificó la percepción que tenía sobre el origen de su pueblo. Ese día, ciertamente histórico, en la historia personal del incipiente aficionado a la historia de su pueblo, que era quien este artículo suscribe, cambió su idea acerca de lo que pensaba hasta entonces sobre el origen de Manzanares. Para mí, la hipótesis Sagasti, pasó aquella Navidad de 1970 de historia a leyenda.

 

En la siguiente entrega, incidiremos en todos los argumentos contrarios a la hipótesis fundacional de Manzanares por ese linaje Sagasti y veremos que son más que suficientes para poder afirmar, sin temor a equívocos que, tras su completa consideración, la hipótesis de los Sagasti como fundadores de nuestro pueblo de Manzanares, pasase de Leyenda a Fábula.

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