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Manzanares: ¿cerrado por liquidación o próxima apertura?

Lo vemos todos los días y en todas las calles: “Se traspasa” “Se alquila” “Liquidación por cierre”, escaparates desnudos desde el que te mira un maniquí desolado y tuerto…Grandes locales a veces, de negocios emblemáticos que el paseante mira con melancolía y escepticismo. Quizá sea sólo una cuestión psicológica y los manzanareños hayamos caído en un fatalismo demasiado peligroso. Otros negocios abren, las actividades, a veces, funcionan… Lo que es cierto es que sólo en la calle Empedrada hay al menos 5 locales vacíos y en la calle Virgen de la Paz hay más locales vacíos que abiertos Se comenta en los bares y en los corrillos: ¿qué está pasando en Manzanares? El cambio de hábitos de consumo, la pérdida de población, la falta de competitividad… Intentamos dar una explicación a la evolución del pequeño comercio de nuestra localidad y proponer alternativas de futuro. Para eso hemos invitado a Marina Cruz  Y Cristina Rodríguez Iglesias y hemos mantenido una animada charla en la redacción de Siembra. Estas han sido las conclusiones.

 

COMPETENCIA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

 

Lo primero que sale en la conversación es la dura competencia que suponen los nuevos tipos de negocio (grandes bazares orientales) y la venta por internet. Con respecto a lo primero, comenta Cristina, fue el primer gran impacto en el comercio local. Locales en los que hay de todo y que no tenían (al menos por aquella época) horarios. Sus costes de personal, se suponía, no eran los mismos que los del resto. Era el boom de la importación. El comercio local se adaptó a base de diversificar su oferta y ajustarse en precios. Además compitió en calidad.

            En cuanto a internet, el problema es más peliagudo. Las hábitos de compra han cambiado y el pequeño comercio no ha podido o no ha sabido adaptarse.  Sin embargo, tal y como apunta Cristina, no es cierto que comprar por internet sea más barato y pone el ejemplo de que una agenda en su papelería era un 20% más cara en Amazon.

            ¿No sería necesario que los comercios de Manzanares, individual o colectivamente, implementaran una plataforma de ventas on line puesto que se ve que por ahí va el futuro? Caras de desconfianza en la mesa. ¿tiene posibilidades el comercio minorista de llegar a ese punto? Pero, interviene con energía Cristina, “nos negamos a que el trato directo con el público pase a un segundo plano. Esto no se trata solamente de vender. Es el día a día con la gente de tu pueblo”.

¿MANZANARES R.I.P?

           

            Es ya un lugar común decir que Manzanares está en una punto geográfico privilegiado. Todos estamos de acuerdo. Pero también lo estamos en que el manzanareño lo tiene fácil para salir a comprar a otros pueblos. “Por la misma regla de tres, de otros pueblos también podrían venir aquí” se comenta. Nosotros somos receptores naturales de pueblos como Membrilla, La Solana, Llanos, por qué no, Daimiel… ¿no es esa una razón para cargarnos de ánimo? Se supone que en otros pueblos también existe la costumbre de salir a comparar fuera. Marina le contesta: “Yo creo que gente de otros pueblos son más suyos, cuidan más lo suyo” . Alguien comenta que cuando sales a otros pueblos vecinos ves las calles llenas de gente y de vida pero, se le contesta, esto también es un tópico. Carlos Caba, nuestro fotógrafo, interviene: “también en otros pueblos se están cerrando muchísimos locales”

 

            Otro de los tópicos que se suelen aducir cuando se habla de la situación del pueblo es el siguiente: “¿Manzanares está muerto?”. Aquí nuestras dos invitadas discrepan. Marina dice que ve poca actividad y que en un pueblo de tantos habitantes debería haber más gente por la calle, paseando, en los bares y cafeterías. No quiere ser negativa, pero sí dice que “hemos tocado fondo”, lo que, por otra parte, no es malo del todo puesto que lo que viene, forzosamente debe ser ascenso. Cristina Rodríguez, por su parte, siente que Manzanares no está muerto, que las noches de los sábados el Gran Teatro suele estar lleno y que la gente después sale a tomar cañas, a cenar, a tomar una copa…¿cuestión de percepciones? Ambas coinciden en la importancia de que la gente participe en los actos y eventos que se organizan, en que es necesario que la gente salga a la calle, pasee y se cree ambiente, “tejido de pueblo”. Valoran muy positivamente las iniciativas que viene desde el Ayuntamiento: Jornadas Medievales, Alma del Vino, Ruta de la Tapa, Ferias, Noche en blanco y todo el apoyo al pequeño comercio local que se está haciendo.

 

EXISTE LA DEMANDA, ¿QUÉ DEMANDA?

 

Jesús Isidro introduce otro temas “¿hay un público para el pequeño comercio en Manzanares?”.  La demografía no ayuda. Manzanares está perdiendo población pero además, los jóvenes salen a estudiar y el pueblo envejece. Hay mucha gente que trabaja en empresas de Manzanares que no vive aquí.. Abaratar el alquiler, abaratar el coste de la vida en Manzanares es necesario. Se discute: no perciben los contertulios que sea especialmente caro vivir en Manzanares. Por el contrario, el pueblo presenta muchos atractivos para alguien que viene de fuera: buenos colegios e instalaciones, buenas comunicaciones…

 

Fomentar la natalidad con más ayudas públicas, abrir locales de ocio para familias, aumentar el poder y posibilidad de consumo de la gente mayor, flexibilizar horarios… podrían ser posibles soluciones. Es curioso pero el comercio tradicional tendría más posibilidades de seguir existiendo tal y como lo conocemos en los pueblos porque aún la gente tiene tiempo, vive más relajada.

EL BOTELLÓN ES UN PERJUICIO ENORME EN TODOS LOS SENTIDOS

 

            En cuanto a la hostelería, sobre todo la hostelería de noche hay acuerdo en la mesa: el problema es el llamado “botellón”. Esta costumbre no solo “se ha cargado” el mundo de la noche en Manzanares sino que además ha fomentado entre los jóvenes hábitos de consumo muy perniciosos. “Cuando los jóvenes íbamos a bares, había un consumo de alcohol más responsable, socialmente controlado” comentan desde la redacción de Siembra “el barman podía decidir no servirte más o simplemente se te acababa el dinero, estabas con gente mayor que podía conocer a tus padres, quizá compartías bar con hermanos mayores o conocidos de ellos, eso te llevaba a ser más responsable. Ahora no existe ese “control social” y se bebe compulsivamente”  Todos se muestran de acuerdo, Marina comenta que además de ese “control social”,, los bares hacen que en la noche no todo sea alcohol: también hay música, baile, se está caliente y cómodo, se diversifican los ambientes… El botellón, acuerdan, es un perjuicio enorme en todos los casos.

 

            Costes, trabas, ayudas…es un tema recurrente de los políticos. Las administraciones siempre prometen ayudas al emprendedor, al pequeño comercio, al autónomo pero….¿hasta qué punto estas ayudas son efectivas? En primer lugar tanto Cristina como Marina están de acuerdo en que el precio de los alquileres en Manzanares es alto y también los costes laborales y eso no ayuda. Hablar de mantener un empleado en uno de estos comercios enseguida provoca la reacción de la mesa “es dificilísimo; el sueldo que un empleado cobra es sólo una parte de lo que se paga entre Seguridad Social, etc.” “La cuota de autónomos sólo es barata el primer año” añade Marina “ que es justamente lo que duran los negocios, un año”. Es verdad que los impuestos municipales han bajado, por ejemplo los de las terrazas y que las aperturas se han agilizado pero quizá aún no sea suficiente.

 

AUNQUE SE HA HECHO UN ESFUERZO EN BAJAR LOS IMPUESTOS LOCALES, EL COSTE DEL PERSONAL Y LA CUOTA DE AUTÓNOMOS SIGUE SIENDO DEMASIADO ELEVADO.

 

El capítulo de las alternativas fue especialmente enriquecedor, de ampliar la oferta, por ejemplo, que cuando un comprador entre en una tienda pase mucho tiempo en ella porque haya mucho donde elegir y escoger. Parece ser que el nuevo modelo de comercio va por ahí y que se puedan mezclar conceptos que acerquen más el establecimiento al tipo “bazar”. Se habló también de flexibilizar horarios lo cual no es fácil dado que en muchas ocasiones estas tiendas no cuentan con empleados y es necesario el descanso para el personal, por no hablar de que no está claro que sea bueno para una sociedad fomentar el horario de compras en fines de semana. Se habló también de la extrema necesidad de la publicidad, de fomentar la imagen de los comercios, que estos se conozcan por el público, sus productos, sus ofertas.

 

UNA ESTRATEGIA GLOBAL

 

            Capítulo aparte mereció del asociacionismo y las estrategias comerciales. Surgieron las siguientes dudas: “¿se hacen estudios de mercado para detectar cuáles son las necesidades del pueblo y qué negocios tienen posibilidades de éxito? ¿Se desarrollan estrategias comerciales serias? ¿cualquier persona que abre un negocio está bien asesorado y bien formado? Está claro que hoy en día cualquiera que abra un negocio “de cualquier manera” está abocado al fracaso. Tener en cuanta las tres cuestiones anteriores es determinante. El problema que plantean nuestras invitadas es “¿quién se hace cargo de esos estudios, de esa formación, de esas estrategias? Entre todos llegamos a una posible solución: debe haber un tejido asociativo fuerte y profesional, bien financiado en el que lo público intervenga pero no sea el único protagonista que se ocupe de desarrollar una estrategia global para el desarrollo de la economía del pueblo, en este caso, del pequeño y mediano comercio. Ahora mismo cada uno va por su cuenta, se dan palos de ciego y se avanza poco o nada.

 

La hostelería presenta sus particularidades “no te pueden servir un café por internet” bromea Marina. Sin embargo, también nota la crisis del comercio en Manzanares. “Hay que adaptarse, hacer actividades innovadoras, cuidar los locales, aprovechar las épocas fuertes, adaptar…” “adaptar los precios” le interrumpe un miembro de la mesas “sí…es una constante lucha”

 

¿Podemos imaginarnos un pueblo sin escaparates, sin bancos, sin gente que salga a la calle a encontrarse con sus amigos en un café a hacer gestiones….? Haremos bien en no caer en el fatalismo porque buena parte de las crisis es una cuestión psicológica. Si creemos que Manzanares está muerto, lo estará pero si entre todos “lo vivimos” y arrimamos el hombro estará vivito y coleando. Manzanares es un gran pueblo –todos asentimos- y de él todavía esperamos grandes cosas.

 

 

 

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