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Manzanares en estado de alarma.

CRÓNICA DEL SILENCIO.

En el momento de escribir esta crónica, viernes 20 de marzo, recorre como un escalofrío por todo el pueblo la noticia de la muerte de Francisco Javier Collado Rivas, guardia civil que prestaba servicio en Herrera de la Mancha y que tenía un hijo de 10 años. Silencio sobre silencio. De aquí a que este artículo vea la luz, toneladas de silencio se habrán derramado como arrobas de denso aceite sobre los tejados de Manzanares, sobre las ciudades de toda España.

El silencio lo inunda todo. Ni los aplausos ni las sirenas pueden conjurarlo. Ahora todo es silencio y cuando, poco a poco, los ruidos de la ciudad se vayan filtrando por los resquicios de este silencio tan duro, cuando las voces cantarinas de los niños fluyan como agua de manantial que rompe los terrones, entonces, aún el silencio permanecerá, de fondo, invisible y eterno en el corazón de muchos porque lo que estamos viviendo estos meses será difícil de olvidar.

 

Está en lo que tocas, está en lo que respiras. Un contagiado contagia a su vez a otros cinco. No sabes que lo tienes, pero lo tienes. Lo trasmites a tus compañeros de trabajo. A tus hijos. Y aunque nos dicen que es leve, aunque no ves imágenes de los hospitales, las UCI y los tanatorios, el miedo es libre (y, en este caso, justificado). Se oye en sordina jugar a los niños en el interior de las casas esperando que la plaga pase de largo. Aquí nadie ha rociado el dintel y las jambas. Manzanares contiene la respiración. Espera. Guarda silencio.

EL RUIDO PRECEDE AL SILENCIO

Pero el ruido precede al silencio: la semana del 8 al 15 de marzo fue la del ruido. Ensordecedor el ruido del 8M en las calles con motivo de las manifestaciones del Día de la Mujer; el ruido que aún resuena en ecos lejanos sobrevolando este mar de silencio. Ya había 674 casos y 17 muertos.

10 de marzo: aplazamiento de las Jornadas Empresariales de Manzanares. En las agendas oficiales comienza a haber tachones: De Patricia Franco a Ramón Jauregui; se van cayendo sus compromisos.

11 de marzo: suspensión de todas las actividades sociales y culturales del Ayuntamiento y el mercadillo. Todavía quedaban 5 días para la entrada en vigor del Estado de Alarma pero se empezaba a respirar que íbamos a perder el pulso de nuestra vida normal.

12 de marzo: llega la medida más radical de Nieva antes del confinamiento: suspensión de la Escuela de Música, la Universidad Popular, las Escuelas Deportivas, el Centro Ocupacional y el CAI municipal. Mucho ruido. Es como cuando el escándalo de pájaros eléctricos presienten ya la cercanía del tsunami. Pero ese mismo día aún queda espacio para el esperpento. Esto es la España de Valle Inclán, al fin y al cabo: la Universidad de Castilla La Mancha suspende las clases sin contar con Page. El presidente del Castilla La Mancha, airado, acusa a “algunos” de querer quince días de vacaciones.

Más ruido; es la mañana del ruido: una madre llama al instituto Azuer dando noticia de su hijo está aislado con síntomas. Ha estado en una excursión en Madrid junto con otros 60 alumnos. Es el tiempo de los buenos reflejos: la dirección del centro ordena a cuatro grupos de alumnos que se vayan a casa. El ruido es ya ensordecedor; el ruido de los mensajes de whatsapp, que es el mayor de todos: bulos, rumores, los padres se presentan en la puerta de los centros a llevarse a sus hijos, llamadas telefónicas, correos electrónicos… de la Guardia Civil, la Inspección Educativa, de la Subdelegación del Gobierno… el ruido va en aumento pero Page aún no suspende las clases hasta las 19,00 horas.

13 de marzo: se empiezan a difundir fotos de las estanterías de Mercadona vacías; los profesores trabajan (ya sí en silencio) en los colegios e institutos. El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez anuncia que anunciará el Estado de Alarma

14 de marzo: algunos bares y negocios de Manznanares empiezan a cerrar por iniciativa propia. Unas horas después comienza el Estado de Alarma. Irrumpe el silencio.

15 de marzo: rompe el silencio de la mañana del domingo el megáfono del coche de Protección Civil recordando el decreto por el que estamos obligados a permanecer en casa. Domingo raro. Sin misa, sin cañas a mediodía, sin ir a ver a los abuelos. Sensación aguda de incredulidad.

Por la tarde pasan el aviso al Hospital de Manzanares de que enfermos por coronavirus del hospital de Tomelloso pueden empezar a llegar. Finalmente eso no sucede. Por la tarde, el sindicato de funcionarios de prisiones denuncia que la dirección de Herrera de la Mancha ha permitido visitas a los presos esa mañana.

16 de marzo: el Polígono Industrial sigue trabajando. Aún se ven muchos coches por la calle, aunque en las gasolineras atiendan por las ventanillas exteriores al local. Primera sensación de que todavía podríamos ir a más en el confinamiento. Por la tarde, comienzan en Manzanares las misas en streaming por Facebook.

17 de marzo: se confirman tres casos de coronavirus en Manzanares.

18 de marzo. El Ayuntamiento comienza las tareas de desinfección del mobiliario urbano con trajes especiales. Siete muertos en una residencia de ancianos de Tomelloso. Por la tarde los profesores de la Escuela de Música y otros servicios municipales son despedidos.

20 de marzo: Muere Francisco Javier Collado.

SENTIMIENTOS, SENSACIONES.

¿Por qué se trabaja en algunos sitios? Miedo en los supermercados.

 La gente se pregunta por qué se trabaja en algunos sitios como, por ejemplo, en algunas fábricas, las notarías o en los bancos. ¿Tanta necesidad hay de ir a realizar gestiones que podrían esperar? ¿no existen los cajeros automáticas y las domiciliaciones? ¿no se podrían acortar los horarios y aminorar así la exposición? El sentimiento es miedo. Una empleada de un supermercado de Manzanares menciona hasta 8 veces la palabra miedo en su breve conversación con nosotros. Sus compañeros sienten miedo. El viernes y el sábado fue “bestial”, la gente “como loca, sin conocimiento” y “sin protección” acude a comprar pero hasta el sábado a mediodía la empresa no les suministra mascarillas. Al ver las aglomeraciones en la puerta y la histeria creciente algunos trabajadores se echan a llorar de la impotencia, del miedo. Se preguntan por qué no se acortan los horarios para que la gente entienda que verdaderamente sólo se puede ir a comprar lo esencial. En su supermercado un compañero está de baja, en cuarentena y el sentimiento que cunde entre los trabajadores es que “lo vamos a coger todos”.

GARANTIZAR EL CUMPLIMIENTO DEL ESTADO DE ALARMA.

“La policía no se va a relajar”

Hablamos con Juan López de Pablo, concejal al cargo de la Policía Local y Protección Civil. Lo primero que nos quiere transmitir es su agradecimiento a la ciudadanía por su comportamiento ejemplar. Según su percepción, el confinamiento se está cumpliendo. ¿Cuántas personas han sido sancionadas?. Hasta el día 19 se ha sancionado a 14 personas por infracciones relacionadas con la obligación de permanecer en casa pero no se ha tenido que cerrar ningún establecimiento, como en otras localidades.    

Tanto la Policía Local como Protección Civil están coordinados con la Guardia Civil y bajo el mando del Ministerio del Interior. En Manzanares se ha decidido que Protección Civil haga labores de información junto con un retén de Policía Local que atiende el teléfono mientras el resto de Policía y Guardia Civil se encargan del control del cumplimiento del Real Decreto de Alarma. No se han dado casos de vandalismo, pillaje o criminalidad al amparo de la confusión de los primeros días. Sí que existe la típica picaresca del que alarga más de lo necesario el paseo del perro o da un rodeo para ir a comprar el pan. ¿Y los adolescentes?: “El primer día fue más complicado porque se reunían en el Calicanto o el parque Miguel Ángel Blanco y hubo que intervenir para informarles de que esto no es una broma”. “La policía no se va a relajar” es la idea que deja en el aire el concejal cuando acaba nuestra conversación.  

LOS PUESTOS DE TRABAJO DE ALGUNOS SERVICIOS MUNICIPALES.

EL Whatsapp echa humo. Se ha conocido que el Ayuntamiento ha despedido a 71 personas. Indignación en todo el pueblo. Siembra contacta con una de esas personas “Nos dieron la noticia el viernes aunque ya suponíamos que podía pasar porque veíamos las noticias. Es verdad que se nos ha prometido que cuando todo vuelva a la normalidad se nos readmitirá en las mismas condiciones. Estamos tristes y preocupados esperando que todo pase. Y a la vez enfadados porque las autoridades y empresas no creen que podamos seguir trabajando desde casa contactando con las familias para seguir desarrollando nuestra programación y adaptarla a las circunstancias”

Rebeca Sánchez Maroto, jefa de la oposición.

“Los despidos son un error enorme”

Rebeca Sánchez Maroto considera estos despidos un “error enorme que va a poner en dificultades a muchas familias de Manzanares” añade que “una Administración cuenta con un respaldo que no puede compararse al de una empresa privada”; según comenta a Siembra, los trabajadores del Ayuntamiento les están haciendo llegar su indignación. Siembra le ha preguntado si el Ayuntamiento dejará de percibir ingresos por esta razón a lo que se nos dice que no se dejará de percibir ningún impuesto y que sin embargo se ahorrarán en nóminas 100.000 euros este mes.

Julián Nieva. Hablamos con el alcalde.

“Son suspensiones de contrato que se verán compensadas”

A las preguntas de Siembra por este asunto, el alcalde aclara que no son despidos sino “suspensiones de contrato” con derecho a paro y que en esta decisión cuenta con el respaldo del Comité de Empresa. Según ha declarado a Siembra, el Ayuntamiento se compromete a readmitir a todo el personal afectado y prorrogar las actividades hasta julio si así fuera necesario para compensar el tiempo perdido teniendo en cuenta que estos contratos vencían el 15 de junio. Sobre si las contratas externas (el caso del CAI, por ejemplo) que también ha llevado a cabo despidos, seguirán cobrando, el alcalde ha informado de que estas contratas de gestiones indirectas están suspendidas. “¿También la zona azul?” -preguntamos- “La empresa de la zona azul es independiente del Ayuntamiento. Si suspende su actividad será por su cuenta y riesgo”. Insistimos en preguntarle si los despidos están justificados si el Ayuntamiento no deja de percibir ingresos… “El Ayuntamiento dejará de percibir mucho dinero en precios públicos y tasas variadas, la afectación económica y los costes de reconstrucción del estropicio serán enormes. Además, se reembolsarán recibos y pagos de servicios no disfrutados”

SANITARIOS EN PRIMERA LÍNEA

Todo el equipo de Urgencias ha revivido la vocación por la que un día, de jóvenes, decidieron estudiar enfermería

Los testimonios que hemos recabado entre los enfermeros y médicos de Manzanares nos ilustran del ambiente que se está viviendo en el servicio de urgencias y en el hospital en general. Cabe destacar que se percibe una reticencia a hablar y un clima general de (quizá comprensible) opacidad. “Nos han indicado que no debemos contar muchas cosas para evitar el riesgo de generar alarma” nos indica uno de los profesionales de enfermería. Insistimos en que nos cuente cómo se está viviendo por dentro esta situación. “Cada vez que me pongo el EPI (Equipo de Protección Individual) para coger muestras y tratar a un sospechoso es muy estresante, quieres hacerlo bien no sólo para no cogerlo tú sino sobre todo para no contaminar a otras personas”. ¿Qué es lo que más te está marcando de estos vertiginosos días de trabajo? “El compañerismo, sin duda” Nos comenta que siente como en todo el equipo de urgencias ha revivido la vocación por la que un día, de jóvenes, decidieron estudiar enfermería y que se sienten muy vinculados al grupo, al equipo y que se respira entre todos ellos mucha humanidad.

Nos lo confirma, igualmente, un médico del servicio: “Se mantiene la moral muy alta y un gran espíritu de servicio”. Se consideran una gran familia independientemente de la categoría profesional y nos transmite que los ciudadanos de Manzanares pueden estar muy tranquilos y orgullosos del hospital de Manzanares. En la mente de muchos, el recuerdo de la anterior gran crisis que se vivió aquí, el contagio de legionella: “El servicio de urgencias del Hospital Virgen de Altagracia fue reconocido en diferentes congresos y sociedades profesionales en aquella ocasión”. Pero… ¿existe miedo? -preguntamos-  “¡Es normal!. Pero es un riesgo inherente a nuestra profesión. Un riesgo que asumimos”. En su mente existe quizá más preocupación por el riesgo de contagio a sus familias o a otros pacientes que por ellos mismos.

¿Cómo se está trabajando en el hospital?. Una ola de solidaridad.

“A fecha de hoy (20 de marzo) sólo se realiza la prueba a pacientes que ingresas y a profesionales sanitarios, de residencias o de servicios esenciales con el objetivo de que, si son negativos, puedan seguir trabajando” aunque nos avisa de que este protocolo puede cambiar de un momento a otro. A la pregunta de cómo se está comportando la ciudadanía se nos responde que con una grandísima responsabilidad. Se ha dejado de acudir a urgencias por procesos banales o leves y las estructuras y profesionales de urgencias se pueden dedicar a los pacientes del coronavirus. Los pacientes a los que se les indica que pueden tener coronavirus atienden y aplican correctamente las indicaciones” Para evitar la concentración de personas –nos cuentan- se han suspendido las consultas y quirófanos programados (excepto lo no demorable). Todos los recursos disponibles deben estar preparados para un incremento súbito de la demanda.

No sólo los aplausos en los balcones, no sólo los reconocimientos públicos o privados de cargos intermedios –el servicio de urgencias se siente muy respaldado por la dirección del centro, nos transmite uno de los médicos- La ola de solidaridad es real y tangible. Se han producido donaciones de material, mascarillas y de equipos de protección por parte de particulares, empresas y otros profesionales sanitarios como por ejemplo los dentistas de Manzanares. A día de hoy (siempre es importante remarcarlo) no hay desabastecimiento.

LA PROCESIÓN VA POR DENTRO

En el momento de escribir estas palabras pocos tienen la esperanza de que se celebre la Semana Santa. Esta vez, con toda propiedad, la procesión va por dentro. La procesión del silencio, este año será una procesión espiritual. No se espera que haya oficios litúrgicos y sin embargo, ¿quién duda de que puede ser una oportunidad de recogimiento y meditación enorme? Hermandades y Cofradías lloran que su Cristo, su Virgen no sientan este año el relente perfumado de la primavera y el sonido de canela y limón de las marchas procesionales. Pero lo entienden. Tiempo habrá de reencontrarnos con ellos. El amor no se acaba y habrá otras primaveras y otras Semana Santa. Pero hay un llamamiento a la vivencia íntima y espiritual, este año más que nunca de la Pasión y la Cruz, pero también de la Resurrección, de Cristo.

 

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