Salud Temas de hoy

Otro enemigo invisible: la diabetes

Jesús Sánchez-Migallón Sánchez-Gil

Y lo llamo invisible porque durante muchos años no da ningún síntoma, es silencioso mientras va deteriorando nuestras arterias (acelerando el proceso de arteriosclerosis), los nervios, los riñones, el corazón, la retina, dando la cara cuando las complicaciones están establecidas y casi son irreversibles. De ahí la importancia de su prevención y de un diagnostico precoz.

El porcentaje actual de personas con diabetes es de un 13 % aproximadamente de la población (en Manzanares habría unos 2000 diabéticos) pero lo grave es que la mitad de ellos no lo saben aún.

La diabetes es una enfermedad en la que los valores de Glucosa en la sangre están por encima de lo normal. La Glucosa proviene de los alimentos que ingerimos y que tras la digestión y el metabolismo pasa a la sangre.

La insulina es una hormona producida en el páncreas y su función es que la glucosa de la sangre pase a las células para suministrarles la energía que necesitan para su funcionamiento.

La diabetes tipo I, la que aparece en niños y jóvenes antes de los 35 años, está provocada porque el páncreas no produce insulina. Es una enfermedad que requiere tratamiento para toda la vida. Y nunca está condicionada por ningún factor que nosotros podamos modificar

La diabetes tipo II, es la más frecuente, la de los adultos, la que aparece y se desarrolla con los años. Por un lado, porque el páncreas genera cada vez menos insulina y con el tiempo se va produciendo una progresiva resistencia de las células a la acción de la insulina (es decir que “la insulina funciona peor”) todo ello condiciona que los niveles de “azúcar” aumenten en la sangre.  Este tipo de diabetes está relacionado con el estilo de vida. El 85% de las personas que la padecen tienen un exceso de peso. Recientemente se ha acuñado el término Diabesidad, para definir la asociación de Diabetes del adulto y obesidad, señalándose que puede ser la epidemia del Siglo XXI, y un importante factor de riesgo cardiovascular.

En esta, como en otras enfermedades, es mucho lo que podemos hacer para prevenirla o para mejorarla. Hay que cambiar nuestros hábitos de vida, basándonos en tres pilares: hacer actividad física, bajar algunos kilos y comer de forma saludable

Por un lado, la actividad física periódica y regular es fundamental en el diabético, ya que por un lado ayuda a la pérdida de peso. Pero además de ello, el ejercicio hace que los músculos utilicen la glucosa sanguínea como fuente de energía, produciendo una disminución de sus valores. El diabético con sobrepeso debe perder entre el 5 y el 10% de su peso

¿Es tan difícil o complicado andar al menos 35 minutos al día?

Por otro, la adquisición de unas costumbres dietéticas saludables:

  • Se recomienda ingerir hidratos de carbono derivados de las frutas, verduras, cereales integrales, y legumbres.
  • De consumir pan o galletas que sean integrales.
  • Las proteínas deben ser de pescado, o de carnes como el pollo y de forma muy esporádica las rojas
  • No ingerir mantequillas ni derivados lácteos grasos.
  • Y siempre las frutas y vegetales deben estar presentes en la dieta diaria elaborándolas con muy poco aceite.

Y un pequeño detalle. En el desayuno, evitemos el apetitoso y refrescante zumo de naranja. Sustituyéndolo por una pieza entera. Para realizar el zumo se necesitan varias naranjas, con el consiguiente “subidón” de azúcar que ello produce y además desechamos la fibra que tan necesaria es.

Y si a pesar de todas las recomendaciones, le han diagnosticados de Diabetes, además de seguir las indicaciones de su médico, acuda a ADIMA, asociación localizada en Manzanares, referente en toda la comunidad, donde le harán ver con otra perspectiva su enfermedad y le ayudaran a convivir en las mejores condiciones con ella.

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