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Política municipal y participación ciudadana

                                                                                  Ana María Ortega Torres

Romper con estas inercias requiere un esfuerzo, un cambio de mentalidad y nuevas formas de hacer política que no traten a las personas como menores de edad que deban ser tutelados y llevados de la mano para convertirnos en ciudadanos y ciudadanas críticas.

 

En estos últimos meses estamos inmersos en procesos electorales en los que los ciudadanos y ciudadanas, en base a unas propuestas políticas, vamos a elegir a las personas que nos representarán en las instituciones,  delegando a continuación en las personas que legislarán y ejecutarán acciones de gobierno que nos afectarán en nuestra vida cotidiana.

En los últimos años han aparecido movimientos pidiendo ir un paso más en el papel que juega la ciudadanía en la toma de decisiones a todos los niveles y formar parte activa a través de consultas, procesos participativos, referéndums.

Si definimos procesos participativos como “una secuencia de actividades participativas con el objetivo de definir y tomar una decisión sobre un tema específico”, podemos ver que en participación hay muchas y diversas formas de actuar. Pueden ser actividades que vayan desde una reclamación en nuestro Ayuntamiento o petición de documentación hasta otras maneras más clásicas como el asociacionismo, los consejos locales ,cuando se dotan de contenidos o la movilización .

En los municipios es donde esta forma de implicar a la ciudadanía en la política tiene mayor sentido, ya que las políticas municipales afectan de forma directa a las vidas de las personas que residen en ellos.

Gracias a las nuevas tecnologías, hoy en día es mucho más fácil hacer realidad estos procesos. A través de las herramientas digitales se pueden realizar consultas, votaciones o recogida de propuestas de forma sencilla y accesible.

Pero para conseguir unos procesos participativos con éxito necesitamos algo más que herramientas digitales. Tenemos que lograr un cambio de conciencia en la ciudadanía para que sea más activa, más responsable en los asuntos públicos y sin miedo a la participación política. Hemos sido educados en la pasividad y  la obediencia , somos una ciudadanía acomodada que hemos crecido con la idea de que la política nos es algo ajeno y de que no estamos capacitados para gestionar nuestros propios recursos.

Romper con estas inercias requiere un esfuerzo, un cambio de mentalidad y nuevas formas de hacer política que no traten a las personas como menores de edad que deban ser tutelados y llevados de la mano para convertirnos en ciudadanos y ciudadanas críticas capaces de pedir responsabilidades a nuestros gobernantes.

Ya hay experiencias que se han llevado a cabo con éxito, desde las plataformas de recogidas de propuestas como las de Madrid,  Barcelona y Valencia o procesos en temas  concretos como en Menorca para buscar una solución participada al problema de la vivienda.

Se puede realizar desde una consulta para elegir la oferta cultural hasta utilizar la herramienta de presupuestos participativos, a través de los cuáles se pueden aportar propuestas a través de partidas presupuestarias concretas para los barrios, elegir entre varios proyectos para dotar de infraestructuras o ampliar servicios concretos. Que sean los vecinos y vecinas los que decidan, entre las propuestas viables, en qué se va a gastar el dinero que es de todos y todas.

Para terminar, no podemos dejar de señalar que no se puede conseguir una participación real sin que la ciudadanía esté correctamente informada. La participación ciudadana va de la mano de la Transparencia. Presupuestos, contratos, concesiones, legislación, agendas públicas, etc…deben estar al alcance de todas las personas y las peticiones de información debidamente atendidas.

La participación ciudadana y la transparencia es el remedio más efectivo contra la corrupción, la gestión fraudulenta, el desvío de dinero público y las decisiones políticas que van contra los ciudadanos y ciudadanas en lugar de buscar el bien común y la mejora de nuestras vidas en nuestros municipio

 

 

 

 

 

 

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