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¿De qué depende el precio de los productos del campo?

¿De qué depende el precio de los productos del campo?

Ocho de la mañana de un día de diciembre. Las siembras están despuntando debajo de las nieblas que desde Daimiel se extienden por toda la vega del Azuer hasta La Solana. El agricultor mira al cielo con la esperanza de que sea un buen año; de que llueva cuando tiene que llover y de que Dios las libre de pedriscos y heladas a destiempo. Pero en una amplia sala de uno de los edificios de Nuevos Ministerios ya se está hablando del precio del cereal para la próxima campaña. Juan Manuel Jiménez Castro se despereza con un café de máquina y charla con su colega de una de las cooperativas más grandes de Castilla y León. Tendrá que decidir cómo vender el stock de este año porque el precio parece que va a la baja. Los técnicos del Ministerio de Agricultura despliegan sobre la gran pantalla un mapa tras otro. Buena año de Maíz en Iowa, Illinois, Indiana y Nebraska; las multinacionales tirarán los precios. Se esperan contenedores repletos en los puertos del Atlántico y los agresivos vendedores de las empresas estadounidenses no van a esperar que el grano se les haga palomitas esperando bajo el sol del puerto. Mal asunto. Trigo. Habrá demanda por la sequía en Europa. Poco trigo ucraniano así que las lonjas de nuestra zona las ven felices; además la subida del maíz en la bolsa de Chicago hace un efecto arrastre y todo el trigo de los puertos será más caro.

 

SI HABLA TRUMP, SUBE EL PAN

No, no es una frase hecha ni una metáfora: la guerra comercial con China traerá sus consecuencias. Si China no le puede vender su cereal a Estados Unidos o Canadá inundará el mercado europeo y las empresas compradoras se irán a comparar a puertos. Ha bajado la gasolina, el transporte les sale a cuenta.

Los tiempos han cambiado mucho desde que nuestros abuelos, hoz en mano, segaban bajo el ardiente sol y luego llenaban los carros con los apretados haces de doradas espigas. En las eras, el juego preferido de los niños era subirse a las trillas que separaban el grano de la paja antes de aventar mientras las madres les prevenían histéricas de lo peligroso de esta especie de parkour rural. Ahora el agricultor mira al cielo pero también consulta “porcinews.com” o “agrinews.com” o escucha los programas de radio donde se informa de los precios de las lonjas o de los precios de referencia del trigo, la cebada, el centeno o la colza.

Tres de la tarde. Juan Manuel Jiménez vuelve a su oficina en Yuntero. Antes de abandonar la A4 ya ha tomado la decisión de llevar una política de ventas conservadora y por lotes. La prudencia ante todo. No se olvida de que su empresa es una cooperativa, que aunque se rige por criterios empresariales, al final está al servicio de sus cooperativistas. Atraviesa las amplias salas de juntas que más tienen que ver con el aspecto de una empresa multinacional (iluminación indirecta, madreas nobles, moderna decoración) que con la antigua idea de las bodegas manchegas en cuyos lagares se amontonaba la uva airén de viñas de secano. Tecnificación, especialización, buen producto y marketing. Ya en su despacho, habla con Siembra y nos cuenta de qué depende el precio de los productos agrícolas. Es lo que hemos venido a preguntarle.

El responsable del Departamento de Servicios y Productos Agrarios de la Cooperativa Nuestro Padre Jesús del Perdón nos cuenta que la cooperativa, lejos de ser simplemente la bodega que produce y comercializa vino en diferentes marcas, también se dedica a la venta de todo tipo de productos agrícolas (abonos, fitosanitarios, semilla) así como a la compraventa de cebadas, trigos, guisantes, avena, centeno y oleaginosas. Se hace cuenta de que está en una empresa privada. Al final prima el balance de resultados, así que vive estresado. ¿A qué precio comprar? ¿A qué precio vender? ¿Qué factores se han de tener en cuenta? Cada vez es más complejo y la vez, apasionante.

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A VUELTAS CON LA GLOBALIZACIÓN

Elberte Van Donkersgoed (asesor de política estratégica de la Federación de Agricultores Cristianos de Ontario, Canadá) con el elocuente título de “Los daños colaterales de la globalización” hacía la siguiente reflexión: cada vez se producen más alimentos con menos recursos y menos personal, de manera más eficiente. En los cuatro años anteriores a 2002 desaparecieron de las estadísticas de Ontario 35.000 trabajadores del campo, convertidas en prescindibles por el progreso tecnológico. Tal avance en productividad debería haber enriquecido el campo de Ontario y debería haber disparado las ganancias de los agricultores, sin embargo, no había señal alguna de esta opulencia entre estos agricultores. Van Donkersgoed expone la única conclusión posible: los beneficios de la productividad del campo se están acumulando en algún otro lugar de la economía. ¿Por qué? Por la globalización […] las grandes empresas usan su poder económico para obtener lo que quieren del campo. Los intercambios voluntarios y el comercio de bienes está dejando paso a una economía rural de control centralizado”

 

CADA QUINCE DÍAS, LA LONJA DE CIUDAD REAL

El agricultor hoy en día es un profesional muy informado porque cada vez mueve más volumen de producto y el almacenista necesita ese producto. El negocio debe resultar ventajoso para ambas partes

Cada quince días se reúne la Lonja de Ciudad Real. En ella están representados todos los intervinientes en la producción y comercialización del cereal en Ciudad Real y en ella se fija el precio de referencia por el que se rigen agricultores, almacenistas y compradores. La preside la cabeza visible de ASAJA y acuden representantes de cooperativas y empresas del sector así como los agricultores que lo deseen siempre que tengan permiso. En FERCAM, la lonja es pública. ¿De qué se habla allí? Se informa de los precios que marcan las principales bolsas europeas y del precio del cereal en los diferentes puertos; se tiene en cuenta la producción, la oferta y la demanda, el precio de los transportes, el margen de almacenaje y se fija por consenso una cantidad. ¿Obligatoria? Obligatorias hay pocas cosas en esta vida. Los vendedores pueden vender a precio de lonja más el margen de almacén o llegar a otros acuerdos con sus clientes, eso sí, siempre con esa referencia como horizonte. Preguntamos a Juanma (así le llama todo el que lo conoce) si existe la especulación. En todos los productos no perecederos se juga con el momento de la venta; no sabemos si a eso se le llama especulación. Un almacenista puede esperar a vender con la esperanza de que a medida que pasen los meses suban los precios. También pueden bajar. Todo comporta un riesgo. Los mismos agricultores eligen el momento en el que se les liquida su producto aunque esté almacenado en las empresas desde el momento de la cosecha. Pueden ganar o pueden perder. En esto cuenta mucho la información de la que se dispone y el conocimiento del negocio. La intuición, la sangre fría, el riesgo que se quiera asumir. El agricultor hoy en día es un profesional muy informado porque cada vez mueve más volumen de producto y el almacenista necesita ese producto. El negocio debe resultar ventajoso para ambas partes.

 

NUESTRO CEREAL, A EXTREMADURA

El cereal que se comercializa en Manzanares suele tener salida a no muchos kilómetros de la zona. No es un producto para la exportación (aunque a veces se exporte a través de multinacionales) como puede suceder con otros productos del campo. De hecho, España es importador de cereales, consume más de los que produce y es de ahí de donde puede venir la mayor competencia y abaratarse más el precio. Quizá depende más de eso que de si ha llovido más o menos ese año. Si Archer Daniels Midland (ADM), Bunge, Cargill y Louis Dreyfus, (conocidas colectivamente como las ABCD) que comparten una importante presencia en los mercados de ciertas materias primas básicas, donde controlan hasta el 90 por ciento del comercio mundial de cereales ponen producto barato en Lisboa, los compradores extremeños para piensos y forrajes se irán a compararlo allí. Si no, comprarán en la Cooperativa Nuestro Padre Jesús del Perdón o en Mercomancha. También sale grano para Sevilla, Toledo o Aragón pero no mucho más allá. Después de todo, por grandes que sean las montañas de grano que vemos en los almacenes del polígono, uno tiene la impresión de que somos un comercio minorista.

 

PERO, ¿HAY AGRICULTORES EN MANZANARES?

De toda la compra de uva de la Cooperativa Nuestro Padre Jesús del Perdón, sólo el 30-40 % viene de Manzanares. El resto vendría de Membrilla y Solana. Se podría decir que la propiedad de la tierra del término municipal de Manzanares solo en un 30 – 40% más o menos es de manzanareños. El resto está en manos de gente de Solana, Membrilla o Daimiel.

Juan Manuel Jiménez cree que existen dos tipos de agricultores en Manzanares. El llamado “de domingo”, que ha heredado la tierra y no cuenta con una gran extensión de ella y la tiene dedicada a un mismo cultivo. Realiza él mismo las labores (o las encarga a un tercero) en su tiempo libre o los fines de semana y la agricultura no es, en general, su principal fuente de ingresos. Luego está el agricultor profesional; éste tiene una gran extensión de tierra en propiedad y la dedica a diferentes cultivos. Está al tanto de los avances tecnológicos e invierte en ellos. También está bien informado de todo lo que en la Administración está relacionado con su actividad: legislación, ayudas, subvenciones… Por eso puede quizá arriesgar con nuevos tipos de cultivos o ir cambiando según le convenga. Es un profesional cada vez mejor preparado y asesorado, con un gran capital y generalmente con gran capacidad adquisitiva o de crédito. Lo que no significa, todo sea dicho, que sea una profesión fácil, exenta de riesgos o menos sacrificada. “¿Es fácil ser agricultor?” -pregunta Siembra- “ bueno, eso depende de qué tipo de agricultor” –responde Juanma- “el campo de hoy está blindado, se necesita mucho dinero para empezar en el negocio. Una hectárea de viña puede valer cuarenta mil euros y hay que invertir mucho en ella para poder rentabilizarla bien” En Manzanares hay pocos agricultores de este segundo si se compara con los pueblos vecinos. Quizá no más de cien. Parar hacerse una idea, de toda la compra de uva de la Cooperativa Nuestro Padre Jesús del Perdón, sólo el 30-40 % viene de Manzanares. El resto vendría de Membrilla y Solana. Se podría decir que la propiedad de la tierra del término municipal de Manzanares solo en un 30 – 40% más o menos es de manzanareños. El resto está en manos de gente de Solana, Membrilla o Daimiel.

Este tipo de agricultor no es el gañancico o el jornalero que pudo ser nuestro abuelo; es un empresario y, por lo tanto, necesita empleados y mano de obra. Lo más seguro es que él sea su mayor y mejor empleado, el que más horas y esfuerzo invierte. Empleado y patrón en una misma persona. Pero necesita más: en ese caso encontrar mano de obra es una tarea bastante difícil. No hay trabajadores españoles que aguanten las condiciones laborales del campo y casi siempre se recurre al trabajador extranjero cuyo rendimiento físico es de muy alto nivel y aquí hay de todo. Frecuentemente recurrir a las Empresas de Trabajo Temporal es la solución más fácil y rápida si no la única. Cuando se le pregunta por las condiciones laborales y de salubridad de estos trabajadores Juan Manuel no puede seguir respondiéndonos: le falta información. “Estando en el campo se ve de todo” lo que sí nos trasmite es que el mundo del campo, como en otros ámbitos, como todo en esta vida, está lleno de buenas y de malas personas pero “lo que abunda mayoritariamente son las buenas personas”

 

DEL CEREAL A LOS PERECEDEROS

¿Quién rige los precios? ¿quién o qué es responsable de su fluctuación?” La respuesta llega rápida: la ley de la oferta y la demanda

No hay que caminar muchos metros para ir desde la Cooperativa a Mercomancha. Antonio Atienza Imedio, su Director Gerente, también tiene aspecto de estar estresado. Los remolques entran y salen de las instalaciones sin cesar, el teléfono le suena cada cinco minutos, llamadas que él va discriminando según su importancia delante de nosotros. Hablamos mucho, aprendemos muchas cosas. ¿Hay tiempo para fotos? Si. ¿de ver las instalaciones? Si es rápido… Desde 1983 comercializan cereales y otras leguminosas pero de Mercomancha todo el mundo sabe que es el gran proveedor de melones y sandías de Mercadona. No sólo compra a terceros sino que también produce. Tiene más de 70 trabajadores en plantilla sin contar con los trabajadores exclusivos de las labores agrícolas de sus explotaciones. Antonio ronda los cuarenta años así nos puede dar una versión muy actualizada de lo que es el mundo de la agricultura hoy en día.

Aunque hablamos ampliamente del cereal, las conclusiones no son muy diferentes a lo que ya nos ha contado Juan Manuel. Antonio puede enseñarnos mucho del mundo del perecedero. Siembra: “normalmente oímos en televisión, incluso en nuestro entorno quejarse del precio que se paga al agricultor por el producto, ¿quién rige los precios? ¿quién o qué es responsable de su fluctuación?” La respuesta llega rápida: la ley de la oferta y la demanda. En el caso de la viña (ya Siembra se informó por otros cauces) es verdad que los grandes compradores (tipo Félix Solís) marcan la pauta en función de la producción de la campaña y sus previsiones de venta. Han trabajado todo el invierno para abrir mercados nacionales pero sobre todo internacionales y más o menos saben cuanto producto pueden colocar y cuánto pueden invertir en la materia prima. Las demás bodegas van un poco “a remolque”, nunca mejor dicho. En el caso del melón, como en otros productos perecederos y no perecederos, también existe una lonja y el precio fluctúa día a día a lo largo de la campaña. En esto no puede haber especulación porque ni almacenistas ni productores pueden guardar el producto así que se depende claramente de cuántos melones o sandías se producen y las ganas de comer melón que tenga la gente que compra en un supermercado. ¿La importación influye? Este producto en época de verano esta temporada es muy específico por lo que la importación no es una competencia. Mercomancha, por ejemplo, exporta a Francia, Polonia y Alemania y el resto de empresas del sector también.

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La especificidad de Mercomancha es que es el principal proveedor del producto para Mercadona desde hace 26 años. Antonio nos describe esta relación mercantil como una relación en la que todos ganan pero también incluye al agricultor porque también necesitan de su producto, lo que hace que en muchas ocasiones exista competencia entre almacenistas y se compre por encima de lonja.

¿LARGA VIDA AL MELÓN?

Quizá la tenga más larga la sandía. El melón es susceptible de contraer enfermedades como el de Nueva Delhi. La sandía es más resistente. De hecho, lo que pocos saben es que lo que lo que va a la tierra es la planta de la calabaza, muy resistente, a la que luego se le injerta la sandía. En los últimos años se está observando una tendencia de los agricultores a sustituir el melón por las sandías ya que aproximadamente 1 hectárea de melón genera unas 40.000 melones comerciales y 1 hectárea de sandía genera unas 80.000 sandías comerciales. Es de suponer que subirá, por tanto, en un futuro, el precio del melón, esto es así.

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Pedro Lozano Martín Buro
Jesús Villegas Cano

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