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Renfe y La Mancha vaciada

Pedro Lozano Martín Buro.

Sergio del Molino, novelista, columnista del El País y colaborador habitual en el programa de Onda Cero “La cultureta” intervino como ponente en la última jornada del año en la llamada escuela de ciudadanía, el 29.11.2019. Autor del famoso libro “La España vacía”. Allí cuestionó que desde la política se pudiera hacer algo para resolver el problema de la despoblación. Se mostraba escéptico pese a que en el periodo post y prelectoral se atisbaba la posible creación de un Ministerio de la Despoblación que apostaría por el mundo rural. Pasadas las elecciones, ya hemos visto que todo sigue igual y que se trataba de falsas promesas. Como siempre.

El pasado 2 de enero se publicó en los periódicos provinciales que se dejaría de vender billetes de tren de forma personal en localidades como Almagro, Almadén-Almadenejos, Campo de Criptana y Santa Cruz de Mudela, incluyendo entre ellas, a la estación de Manzanares, aunque obviaba decir que aquí no se hacía desde el 28 de agosto de 2012.

En los artículos se facilitaban una serie de datos referentes al número de viajeros, destacando la estación de Manzanares junto con la de Valdepeñas con una media de 103 y 105 usuarios al día respectivamente, mientras que en otras como la de Almadenejos-Almadén y Santa Cruz de Mudela apenas había 11 y 12 viajeros. Se indicaba que en algunas estaciones donde el volumen de pasajeros así lo requiriese se asumiría la atención y la venta presencial, es el caso de Socuéllamos y Valdepeñas, donde se mantendría el servicio de venta de billetes presencial, pero en horarios más reducidos.  

Estamos acostumbrándonos a oír a modernillos, pijoprogres, gafapastas petulantes con barba hípster y paniaguados de la política que pretenden alienarnos y convencernos que sus partidos políticos pueden resolver problemas profundos de la España interior, eso sí, renunciando a cualquier tipo de compromiso. Pasan con desfachatez por el alambique de su discurso titulares como “la España vacía como un problema democrático”; “la creación de un Ministerio de la Despoblación y otros como “la promoción del mundo rural en la España del siglo XXI”. Democracia de audiencias donde el largo plazo no cuenta. Lo importante es el titular que les sirve de añagaza para silenciarnos.

Con medidas como las anunciadas por Renfe no se frena este fenómeno, se fomenta el invierno demográfico y ninguno de esa canalla dice nada. Para poner fin a la despoblación no son válidos los criterios económicos de maximización de beneficios que favorecen el desmantelamiento la red convencional a largo plazo. Es necesario cierto intervencionismo, aún a riesgo de pérdidas. Medidas así son otra rémora más para el desarrollo del mundo rural que cuenta como siempre con la abulia y atonía de nuestros políticos que zascandilean de aquí para allá en busca de una foto sin detenerse en lo importante. Pero no son los únicos, tú y yo, cuando leímos la noticia, nos humedecimos las yemas de los dedos y pasamos de largo a la siguiente página, sin inmutarnos. Silencio cómplice. Visto lo visto, Sergio del Molino es un visionario. Desde la política no se puede hacer nada.

 

 

 

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