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Septiembre en Manzanares

África Crespo

 (www.amacrema.com)

Llevo varios años viviendo el inicio de curso fuera de Manzanares y cuando he sido consciente de que este curso lo iba a empezar aquí me he sentido emocionada. Ha sido como volver a la infancia cuando el verano nos iba diciendo poco a poco adiós y le íbamos dando la bienvenida al otoño.

Es curioso, porque no ha cambiado nada. Las fiestas patronales a Nuestro Padre Jesús del Perdón marcan el inicio del curso. Durante esos días los niños se van incorporando paulatinamente a los colegios y las calles se van quedando vacías al caer el sol.

Las novenas en la iglesia de la Asunción comienzan con los últimos rayos de Sol. La iglesia se abarrota de gente, que se abanica para soportar el calor veraniego que aún se resiste a abandonarnos, y las puertas de la Iglesia se abren de par en par como nunca lo hacen. Fuera, los niños juegan queriendo disfrutar de los últimos días del verano, antes de adentrarse en el mundo de las actividades extraescolares.

Cuando acaba la novena, la gente sale como despavorida hacia sus casas, temiendo que cierren las calles y se quedasen fuera. El tiempo tormentoso parece haber venido de golpe al final de día. Son las nueve y poco y ya ha anochecido. Hay quien ya ha sacado el primer jersey.

Van pasando los días y llega la fiesta de Jesús. El pueblo se llena de vida, muchas familias vuelven a juntarse después de las vacaciones y antes de volver a marcharse a sus hogares. Un par de días de música, comidas en la calle, actividades para los niños y para los mayores, conciertos…

El 14 de septiembre nuestro patrón sale a la calle y todo el mundo lo espera a la derecha de la calle. Allí es donde Él mira. Se han puesto de estreno el nuevo look de la temporada de otoño para verlo y ya de paso pedirle y agradecerle muchas cosas.   

Al final del trayecto Jesús volverá a su ermita donde nos seguirá recibiendo cada día y cada viernes, pero con más tranquilidad. Y el pueblo se quedará vacío. Vuelta a la rutina, regreso a la normalidad, a los horarios, a las obligaciones. Y el silencio nocturno volverá, porque los niños ya se habrán ido a dormir para empezar con ganas un nuevo curso.

Feliz otoño. 

 

 

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