Artículos de opinión

Tribuna libre. Política…¿para jóvenes?

Francisco Dongo Flores

Pablo Nieto-S. Gutiérrez

 

Los que el presente firmamos pertenecemos a una generación en general desencantada con la clase política. Antes de unas elecciones debemos reflexionar sobre la situación de la política en España y de los políticos.

 

Nos movemos desde hace meses en periodo preelectoral, ese excesivamente largo paréntesis temporal en que sus señorías destinan todo esfuerzo posible a criticar al rival político con argumentos más bien tendentes a la falacia (las más comunes ad hominem –“¡no creas eso! ¡Lo ha dicho el Sr. Fulano!”-, tu quoque –“¿cómo me dice Vd. que mi partido es corrupto? ¡El suyo ha robado más!”-, ad antiquitatem –“¿suprimir esta noble costumbre? Pero si la llevamos a cabo desde hace siglos…”- o ad populum –“la mayoría de la gente quiere esto, por algo será…”-), aunque no queremos detenernos excesivamente aquí.

Los que el presente firmamos pertenecemos a una generación en general desencantada con la clase política. La mayor parte de las opiniones versan sobre el incumplimiento de promesas electorales o a que todos acaban haciendo lo mismo, en referencia a casos de corrupción, si bien hemos de referir que, pese a eso, unos partidos plantean propuestas tendentes al conservadurismo y otros, al progresismo.

Nos hemos propuesto responder clara, subjetiva, y concisamente a una serie de preguntas que casi todo el mundo se hace, de absoluto sentido común.

Pregunta: ¿Crees que hay demasiados políticos, que estos están demasiado tiempo en el poder y que muchos de ellos no dan la talla?

Francisco: Sin duda, se trata de problemas estrechamente relacionados. La labor del político de hoy en día queda inevitablemente manchada por la escasa trascendencia de sus medidas que, en muchas ocasiones, tienen como único objetivo aumentar el número de votos, como sucede en época de campaña electoral.

Pablo: Evidentemente, sobran políticos. El Senado y las Diputaciones provinciales son cámaras accesorias e inútiles, auténticos cementerios. Además, estos permanecen 20 o 30 años en la política, en un ascenso constante o cayendo en desgracia según su afinidad con el líder político de turno, sin resolver las necesidades reales de España y en la mayor parte de los casos no dan la talla por formación insuficiente, por su ineficacia y por su recurrencia constante a usar el poder para enchufar amiguetes y para lucrarse.

Pregunta: ¿Por qué los políticos dedican más tiempo y esfuerzos a alcanzar y mantener el poder que a cumplir sus promesas electorales?

Francisco: En un ambiente en el que todos los partidos políticos se encuentran rivalizados entre sí resulta realmente complicado alzar la voz. Para poder defender unos ideales primero deben hacerse notar, algo realmente complicado, ya que parece que hoy en día solo tienen cabida en la prensa los idearios de aquellos partidos considerados más extremistas.

Pablo: A alcanzarlo, se supone, para poner en práctica sus ideas (algo pocas veces visto), aunque para lograr esto se sirven de la mentira y la crítica destructiva más que de la proposición de medidas interesantes. Se dedican a mantenerse porque así pueden seguir manejando a su antojo los resortes del poder, para lo que necesitan potenciales votantes, por lo que se dedican a no enfadar a nadie de los principales caladeros.

Pregunta: ¿Crees que los políticos, en campaña, se dedican mayormente a criticar al rival en lugar de a defender sus ideas, esto es, ven la paja en el ojo ajeno en lugar de ver la viga en el suyo?

Francisco: Como se menciona antes, la política actual se caracteriza por la fuerte competencia entre diferentes partidos, que constantemente intentan resaltar su ideario por encima del de el rival. Esto provoca, inevitablemente, que el principal objetivo no sea convencer al ciudadano de por qué el partido en cuestión es bueno, sino por qué es mejor que el resto, lo que desemboca sin remedio en un continuo debate comparativo.

Pablo: Por supuesto, y es abochornante. En lugar de plantear medidas para mejorar el pueblo, la comunidad o el país, dedican ingentes cantidades de tiempo a criticar al partido contrario y dejan la publicidad electoral para vender sus logros en el poder y para anunciar, oposición y gobierno, los venideros.

Pregunta: ¿Crees que, a pesar de la falta de conocimiento manifiesta en materia política de un número alarmante de personas, se debe seguir defendiendo el sufragio universal?

Francisco: Sin duda. No obstante, para que el esfuerzo de mantener este privilegio por el que tanto se ha luchado valga la pena, resulta esencial enseñar al ciudadano a cultivar su actitud crítica, para que pueda así ejercer este derecho de la forma más correcta.

Pablo: Sí. La educación es el arma con que se cuenta para lograr que nadie se sienta ignorante. Ahora bien, una educación de calidad no interesa a la clase política, y buena cuenta de ello da la merma de horas de materias como Filosofía, asignatura que enseña a pensar, y los vaivenes de las leyes educativas según el partido gobernante.

Pregunta: ¿Por qué crees que está la juventud desencantada con la clase política?

Francisco: En mi opinión, no creo que lo esté. Sin embargo, sí que es cierto que existe en numerosos casos una gran indiferencia, causada probablemente por el hecho de que las repercusiones de las decisiones que tomen nuestros dirigentes políticos no afectan –aparentemente- a aquellos jóvenes que aún no pueden ejercer su derecho a voto.

Pablo: Por el incumplimiento reiterado de los programas electorales de los distintos grupos políticos. Donde dije “digo”, digo “Diego” es una frase que se le puede aplicar a todos los grupos que gobiernan… Pero también por la ausencia de medidas dirigidas a los jóvenes –escasísimos y estériles planes de empleo, casi nula ayuda a la vivienda juvenil, condiciones laborales indignas, becarios con salarios paupérrimos… ¡de hecatombe! -, y por la visión de cómo los políticos los fastidian (verbi gratia, en las oposiciones, donde la experiencia llega a contar un 50%…). También porque no valoramos la tenencia de un sistema político democrático, democrático pero insuficiente, frente al dictatorial que tuvieron nuestros padres y abuelos.

Pregunta: ¿Cómo se podría interesar a los jóvenes en la política?

Francisco: Se requiere de una gran labor educativa y de concienciación. Es necesario hacer ver que mirar hacia otro lado no es una opción; que la importancia que ha tenido, tiene y tendrá la política en nuestra historia es de un enorme calibre. Trabajando en estos aspectos conseguiremos evolucionar hacia una sociedad más crítica, en la que se les exija más rigurosidad a nuestros dirigentes políticos.

Pablo: Cumpliendo lo que se promete y no discriminando a los jóvenes ante otros individuos de mayor edad, apostando por ellos.

Concluimos aquí nuestras auto-preguntas. Ahora le toca a Vd., querido lector, responderlas. Antes de unas elecciones, estimamos los que votaremos próximamente por primera vez, debemos reflexionar, además de sobre los distintos programas políticos que nos bombardean durante la campaña, sobre la situación de la política en España y de los políticos, puesto que serán a los que votemos los que nos representarán como poder legislativo (elegimos directamente parlamentos, nunca presidentes) durante los próximos años.

 

COMPARTE

Deja un comentario

*

Artículos de opinión

Septiembre en Manzanares

Transformar locales comerciales en viviendas

Y tu, Leonardo, ¿eres de ciencias o de letras?