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Un café con… Sonia Delgado

Ángel García-Consuegra Guijarro

Quiero volver a ver a mi familia del Sahara

Sonia Delgado Villar nació en Manzanares el 5 de febrero de 1993. Estudió Magisterio de Educación Infantil en la Facultad de Educación de Ciudad Real. Actualmente trabaja en Murcia en un colegio de las Hijas de la Caridad. Desde muy pequeña pertenece a una asociación juvenil católica: Juventudes Marianas Vicencianas, cuyo objetivo principal es la evangelización y la opción por los más necesitados, de ahí viene su sensibilización por la ayuda a los demás. Ha realizado diferentes servicios a lo largo de su pequeña historia con diferentes colectivos y diferentes lugares. Ha colaborado con la residencia de ancianos de La Milagrosa de Manzanares. Además, ha estado en un centro de apoyo escolar en la Línea de la Concepción (Cádiz) y el año pasado celebró la Pascua en una cárcel de Murcia. Por último, destacar que ha estado dos veces en África colaborando con un campamento de refugiados saharauis.

Pregunta: ¿Cuándo empezó tu pasión por el periodismo y por qué decidiste hacer la carrera?

Respuesta: Yo desde siempre quería estudiar veterinaria porque me gustaban mucho los animales. A raíz de Juventudes, hice el curso de monitor de ocio y tiempo libre, y descubrí que me apasionaba la educación. Es cierto que no era formal como tal, pero vi que me quería dedicar a eso. Dudé entre hacer educación social o magisterio y opté por esto último en Ciudad Real. La carrera me encantó y fue un auténtico acierto. Respecto a mi decisión, se me ha quedado la espina de hacer educación social y posiblemente lo estudie en un futuro. No sé si el año que viene por la UNED o cuándo lo haré finalmente, pero sí que me lo quiero tomar como un hobby ya que tengo muchas ganas de hacerlo.

P.: ¿A qué te dedicas actualmente?

R.: Actualmente trabajo en El Espinar, una pedanía de Murcia. Estoy en un colegio especial porque está en un gueto gitano donde se hace mucha labor social. Es difícil trabajar allí, pero reconozco que me gusta mucho porque se mezcla la educación y la labor social, mis dos pasiones. Ahora mismo doy clase en una clase de 4-5 años y estoy muy contenta. Es un colegio especial, el nivel es bastante bajo y tienes que adaptarte a las condiciones en las que estás dando clase. Además de los contenidos, también tenemos que mirar mucho por los valores y transmitir rutinas y hábitos. El gueto en el que está se mueve mucha droga y los niños conviven con ella desde que nacen.

P.: Imagino que viendo tu trabajo te sentirás muy realizada por poder ayudarles.

R.: Desde muy pequeña siempre me gustó trabajar por los demás y tratar de ayudarles. En esa labor creo que me ayudó mucho el hecho de estar en Juventudes. Actualmente me siento muy realizada porque veo cómo van superando sus límites y mejoran día a día.

P.: Además tus dos visitas a África también merecen una mención especial. Cuéntanos un poco acerca de ellas.

R.: Estuve haciendo las prácticas de Magisterio en 4º de carrera en los colegios de África durante veinte días. Estuve en los campamentos de acogida saharauis. La labor que hacíamos era la de enseñar español y estar acogidos en las familias de allí. Se hizo un gran lazo y fue una gran experiencia de innovación y de creación porque, al haber muchos menos medios que los que podemos tener nosotros, tuvimos que crear técnicas para enseñarles el idioma, y de ahí aprendí mucho. Fue una experiencia muy bonita y aún sigo en contacto con las familias. Por eso este año he vuelto a ir.

Llevaba mucho tiempo queriendo volver y tenía ganas de ver a la gente de allí. Tenemos una gran unión y con cierta periodicidad nos mandamos paquetes, medicamentos, dinero, etc. Este año encontré una asociación por un contacto que yo tenía y, gracias a eso, me he ido con una asociación de Talavera de la Reina. Me sorprendió gratamente como en este tiempo en el que he estado sin ir, ha avanzado todo muchísimo. Así he mantenido el contacto con la familia y les he ayudado en todo cuanto necesitaban.

P.: ¿Cuál es la realidad del continente africano? ¿Es cierto todo lo que podemos ver en los medios acerca de su situación?

R.: Yo he estado en los campamentos de los refugiados y están allí desde hace más de 40 años porque Marruecos invadió su país. Viven en el desierto y la vida allí es muy complicada. El continente africano está muy mal repartido porque unos son muy ricos y otros son muy pobres, pero en una comparativa general, hay mucha pobreza. Lo que más me llenó cuando estuve allí fue el respeto que tienen a todo el mundo. Por ejemplo, no compartimos la misma religión y no mostraron problema alguno cuando aquí en España algunas veces puede ser motivo de mofa o de burla. Les gustó compartir conocimientos y nos abrieron las puertas de su casa ofreciéndonos todo lo que tenían. Es poco, sí, pero esa generosidad me llenó mucho. Cuando estás en sus casas siempre aparecen vecinos y familias con total naturalidad y tranquilidad porque tienen un gran sentimiento de hermandad que transmite armonía y paz.

Respecto a su situación, han avanzado mucho. Quieren volver a su país, pero son conscientes de que no les dejan. Entonces no les queda otra que avanzar en donde están. Ahora ya en casi todas las ciudades hay electricidad, van construyendo casas mejores sin utilizar el cemento y el ladrillo en detrimento del adobe y están adquiriendo una gran formación en valores como los que implica el tema del respeto entre ambos géneros. Ya no solo están avanzado en lo material, sino también en valores y en mente.

P.: Para finalizar, ¿cómo te ves, Sonia, de aquí a unos años?

R.: Lo que tengo claro es que me gustaría darme a los demás. No me importa el ámbito ni el colectivo, pero es a lo que me quiero dedicar. Tengo también pendiente el hobby de estudiar lo que comenté con anterioridad y, además, tengo muchas ganas de ir de nuevo al Sahara, por mí como si es el año que viene. Ya tengo ganas de ver a mi familia saharaui, que es como allí les llamamos: “mi madre del Sahara, mi hermana del Sahara…”.

 

Conocí a Sonia con 12 años cuando fue mi monitora de Juventudes. Todos los valores de los que hemos hablado a lo largo de la entrevista nos los supo transmitir a la perfección. Fue una figura importante en esa etapa de desarrollo en la que todavía no tienes del todo hecha tu personalidad. Su experiencia, su capacidad para poder transmitir y sus ganas de vivir nuevas aventuras creo que nos vinieron muy bien a todos los que pudimos tener contacto con ella. Que sigas transmitiendo y que sigas viviendo, que aventuras como las tuyas son las que llenan realmente.

 

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Micaela Rodríguez (Pymes)

Creación literaria

Manzanares en la Hemeroteca del Diario «Lanza» (Junio – Julio 1951)