Artículos de opinión

Y tu, Leonardo, ¿eres de ciencias o de letras?

Pablo Nieto-Sandoval Gutiérrez

En 4º de la ESO, los adolescentes deben enfrentarse a la crucial decisión de elegir entre compartimentos estancos de Ciencias, Humanidades, Artes o Ciencias Sociales

Vaya por delante que el titular del presente no es invención de servidor. Artículo homónimo escribió Jorge Marirrodriga el 9 de noviembre de 2018 en el periódico El País. Hecha esta necesaria aclaración, es el momento de entrar en materia –algo nunca mejor dicho-, pues pretenden ser estas palabras un llamamiento frente a la especialización temprana que, cada vez más, se ve en nuestro país.

Leonardo da Vinci, nadie lo duda, fue un genio renacentista. No solo fue pintor (destacan de él sus archiconocidas Giocconda o La Última Cena), también se dedicó al mundo de la tecnología (fue un gran inventor) y de las ciencias. Otro hombre prototipo del Renacimiento es el español Garcilaso de la Vega, poeta y soldado (que, de hecho, murió en el sitio a una fortaleza en Niza, en 1536). Estamos hablando de dos figuras –a las que habría que añadir bastantes más, como, salvando las distancias, el científico manzanareño Don Julián Gómez-Cambronero, biólogo de carrera, pero amante de la astronomía, la historia y la cultura- que tocaron varios palos y, en el caso de Leonardo, casi todos.

 Hasta la Revolución Científica del siglo XVII la inmensa mayoría de disciplinas científicas se agrupaban en la Filosofía. A esto se le añadía un conocimiento, más o menos riguroso, de la Biblia, del Latín y de la Lengua Española… y, salvo extrañísima excepción, en ningún caso los alumnos elegían las materias de su preferencia. Con la división de la filosofía en diversas ciencias aparecen más materias, pero siempre tuvo la educación la misma idea integradora de saberes.

Decía Don Andrés Piquer ante la Academia Médico-Matritense, en 1768, que es cosa extravagante que se fíe la salud de los hombres a quien no se puede fiar un párrafo de lengua latina… hiperbólico, ¿no creen? En aquellos tiempos se antojaba extrañísimo que un médico no entendiera lo suficiente de nuestra lengua madre. Desde luego, Don Andrés Piquer, en la actualidad, no fiaría su salud a nadie.

Siendo rigurosos, quizás nos parezca exagerada esta apreciación del siglo XVIII y, aunque los tiempos y las formas de enseñar han cambiado y modernizado a lo largo de los decenios, debemos criticar la especialización a la que se ven (o nos vemos) sometidos los jóvenes de hoy. En 4º de la ESO, los adolescentes deben enfrentarse a la crucial decisión de elegir entre compartimentos estancos de Ciencias, Humanidades, Artes o Ciencias Sociales. Es decir, a la edad de 16 años, aquel que busque ser historiador se despedirá para siempre de la física y la biología. Aquel que busque ser matemático dirá adiós a la filosofía, al latín…

Leonardo da Vinci hubiera dicho que esto es un escándalo, y muy probablemente lo sea… ¿cómo se puede permitir que se dé la espalda a la mitad de los saberes? Alguno osará decir: “Lo han dado en la ESO”. Efectivamente, se ha dado, pero a un nivel tan grosso modo que espantaría a Garcilaso, a Leonardo y a cualquiera de los grandes genios de la historia universal.

Por ello, no puede ni debe extrañar que prácticamente a diario nos encontremos con periodistas que confundan cifras y digan, tranquilamente, 5 billones donde quieren decir 5 mil  millones –esto último solo comprensible desde la influencia corrosiva del inglés- y científicos que, dando una conferencia y por desconocimiento de la lengua –aunque esto último es también extrapolable a otros colectivos de nuestra sociedad- nos sorprendan con recursos propios del lenguaje popular o incorrecciones gramaticales.

Debemos huir de la especialización temprana. Quizá, hasta iniciar un grado se debería mantener un itinerario de materias generales, pues hasta los 18 años, ¿quién hay lo suficientemente maduro como para saber discernir entre cursar Física o Literatura?… Y, sobre todo, debemos evitar desprestigiar a letras o ciencias sólo por sentirnos identificados con la otra rama del conocimiento.

Ergo, querido lector, ¿es Vd. de ciencias o de letras?

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1 Comentario
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    Jerónimo Romero-Nieva
    03/05/2019 en 06:30

    Me gusta. Por qué para aprender unas materias lateralizamos otras? Creo que, en cierto modo, mutilamos el sentido holistico de nuestras capacidades.

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