Por Pedro Lozano Martín-Buro

Bajo los efectos de algún narcótico que reduce nuestra voluntad nos hemos ido acostumbrando a términos bélicos con una pasmosa facilidad, estado de alarma, confinamiento, salvoconducto, toque de queda, cierre perimetral, alerta III, entre otros. No oponemos resistencia a vivir atrincherados, ni a que nuestras vidas sean cercadas, silenciosamente, con concertinas invisibles. Vivimos en primera línea de fuego, en nuestros barracones domésticos, abriendo nuevos puentes de comunicación y estilos de vida, ya que el que conocíamos de un tiempo a esta parte, está fuera de stock. Antes de ayer fue el estado de alarma, ayer el toque de queda y hoy, lamentablemente, suena la sirena antiaérea del cierre perimetral en Manzanares a la que tenemos que adaptarnos. Mañana, Dios dirá.

El pasado 8 de enero los indicadores epidemiológicos mostraban un escenario de transmisión comunitaria muy intenso y se decretaron una serie de medidas nunca vistas que limitaban la libertad de circulación de personas en horario nocturno y restringía la entrada y salida de personas de nuestra localidad. La noticia publicada en la prensa nos llegó por mensajes de WhatsApp con enlaces a prensa provincial, sin previo aviso. Alcanzó nuestros móviles por círculos de confianza y se difundió rápidamente como si fuera un parte de guerra. Fue un aviso comunitario, de unos a otros, de forma espontáneamente. Funciona así. Un día antes se publicaba en Onda Cero que la residencia de mayores Los Jardines de Manzanares registraba 58 afectados (39 residentes y 19 trabajadores) por coronavirus y por esos días, ni Lanza, ni Tribuna, ni ningún medio público local se hizo eco de los casos de la Residencia no sé si por falta de información, por no generar ansiedad o una alarma social innecesaria. Realmente, no me gustó enterarme así. Hay muchos más ejemplos como este que no vienen al caso. Considero que seguimos siendo un pueblo, para lo bueno y para lo mano y que existen determinadas noticias que deberían difundirse de otra manera, por ejemplo, como se hace con éxito con los mensajes institucionales de mensajería instantánea para avisarnos de los cortes en el suministro del agua por mantenimiento de la red o el grupo de WhatsApp administrado por la Policía Local para prevenir la delincuencia en los comercios de Manzanares con datos inmediatos sobre posibles incidentes. Algo así debería crearse para el resto de ciudadanos, un canal con información directa que nos permita saber qué pasa y qué puede pasar, especialmente en tiempos de pandemia.

Este tipo de comunicación municipal pública, en estos días, sería de gran ayuda para informarnos de los casos existentes, del número de personas confinadas por contacto estrecho, de posibles focos de contagio, que sé yo, para aleccionarnos, avisarnos y alertarnos de que no debemos bajar la guardia. Vienen mal dadas y todo suma. Considero que hoy día, hay datos, noticias que deberían propagarse de otra forma, estamos en primera línea de fuego, cansados, bajo los efectos de la anestesia de la indiferencia, pero, aún conscientes, no olvidamos que los medios de comunicación municipal pueden funcionar de otra manera.

 

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