“Lo que estamos haciendo hoy es llamar a la Historia y convocarla para que dentro de muchos siglos el pueblo de Manzanares siga disfrutando de su iglesia de la Asunción”. Estas palabras de José Felipe Fernández fueron quizá las más sugerentes de cuantas se pronunciaron el 23 de octubre en el Ayuntamiento. En un momento en el que el cortoplacismo y la miopía política priman en la vida pública, convocar a la Historia, y apostar por el patrimonio de todos es un signo no sólo de madurez por parte de la alcaldía sino también de altura política del que debemos hacernos eco.

La pandemia de Covid 19 no ha permitido a Manzanares vivir uno de los acontecimientos culturales más importantes en los últimos tiempos: la celebración del 500 aniversario de la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora. La efeméride hubiera merecido una conmemoración a la altura de su significado y a la altura del valor artístico del templo, verdadero corazón de la ciudad e insignia de todo su significado espiritual y de sus valores culturales, artísticos y turísticos.

Sin embargo, al menos, coincidiendo con esta señalada fecha, se ha firmado en el Ayuntamiento uno de los acuerdos más esperados y necesarios en años: el acuerdo para la financiación de la restauración del pórtico de la iglesia cuyo valor artístico es proporcional, lamentablemente a su estado de deterioro. Nos congratulamos y aplaudimos la iniciativa. Julián Nieva pasará a la historia de Manzanares como el alcalde que firmó este convenio y bajo cuyo mandato se realizó esta obra tan necesaria y tan demandada. El alcalde ha sabido comprender que el templo parroquial de la Asunción a todo el pueblo pertenece y a todos concierne. Es responsabilidad de todos porque a todos representa y no sólo pertenece a la Iglesia sino que es patrimonio común

No debemos olvidar que el pueblo que no cuida sus raíces e ignora su pasado se desvanece en el futuro como un azucarillo en el agua. Pasarán los años y aun los siglos llevándose por delante tantas cosas en nuestro viejo Manzanares pero con este acuerdo se ha dado un paso importante para que una parte esencial de su origen y esencia permanezca. Con la preservación del patrimonio eclesial no sólo se cuida un bien turístico o sentimental sino el centro alrededor del cual ha nacido y se ha desarrollado nuestra comunidad. La de todos. Además, con una visión más amplia, nos recuerda necesariamente el origen y la permanencia de nuestros valores culturales y de todo el mundo occidental.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *