Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil y Concepción Moya García

El fugado fue acogido la primera noche por su hermano en su vivienda, tras lo cual se refugió durante tres o cuatro días en la casa de un guarda, situada en un monte cercano a La Solana, de la que escapó al ser descubierto, antes de que llegara la guardia civil. Desde allí se trasladó a Argamasilla de Alba, donde se hospedó en la posada “Casa de la plata” propiedad de Manuel Castaños alias “Chocolate”, vecino de La Solana. El 1 de febrero fue detenido, existiendo dos versiones de lo sucedido. Una indicaba que al cruzarse con él Eugenio González, alguacil de la localidad, le resultó sospechoso, siguiéndolo hasta la posada y dando aviso a la guardia civil; según la otra, fue denunciado por una mujer, viuda de un antiguo compañero del perseguido, conocida como “Chocolata”. Hasta el lugar donde se encontraba se desplazaron los guardias Juan Ledesma y José Román Mato, que procedieron a su detención, confiscándole una faca de grandes dimensiones, que llevaba en la manga de su chaqueta.

A las once de la mañana del día siguiente fue trasladado a Manzanares, y puesto a disposición del juzgado a las cuatro de la tarde, junto al dueño de la posada, que fue liberado poco después al demostrarse su inocencia. El miedo a que Miguel Galindo se pudiera fugar, provocó que durante su traslado de la cárcel al juzgado, lo llevaran con esposas en las manos y unos grilletes especiales en los pies, de los que salía una cadena que era portada por un guardia civil.

Las investigaciones de la policía descubrieron que “Cañamón” y “Borguetas” habían trabajado como jornaleros durante la última vendimia con Doroteo, y sabían que disponía de dinero. También fue detenido Simón Bolaños Lara, amigo de Doroteo y conocido de “Cañamón”, que la tarde del crimen había estado jugando a las cartas con el asesinado; así como la mujer y los tres hijos de “Borguetas”1.

Pese a su negativa a reconocer los hechos, las pruebas iban cerrando el cerco sobre los asesinos. La mañana del 8 de febrero se realizó el registro de la casa de “Borguetas”, y de un pozo se extrajo un bulto con varias prendas de mujer (una toca, una falda y un mantón) atadas con una piedra, que podían proceder del robo y en las se observaban manchas que parecían de sangre. Dos días más tarde, un hijo de “Borguetas” conocido como “El cojo de Espartero”, declaró ante el sargento de la guardia civil, que entre las diez y las once de la mañana del 23 de enero, arrojó un martillo y tres limas, que le había entregado su madre, en una noria, situada en la huerta del “Marqués”, junto al río Azuer, propiedad de Agatino Chacón, marqués de Salinas.

Al suponer que las citadas herramientas serías las utilizadas para cometer el crimen, a medianoche se colocaron tres potentes bombas para vaciar la noria. Pese a dos días de infructuosos esfuerzos, solo se logró que las aguas descendieran cinco de las doce varas que tenían, provocando las corrientes de avenida que volviera a llenarse nuevo. Por ello se decidió contratar un buzo de Alicante, el cual bajó a reconocer la noria, situada cerca de las eras de San Blas, el día 16 a las cuatro de la tarde, acudiendo un inmenso gentío a ver las operaciones, pero solo encontró algunos cubos viejos2.

Finalmente, después de más de veinte días de interrogatorios y pruebas periciales, el 15 de febrero, Miguel Galindo Expósito “Borguetas” acabó confesando el crimen y denunció al resto de implicados en el suceso: Francisco Portugués alias “Portus”, José Bolaños alias “Federal”, ambos de Manzanares y Fermín Jiménez alias “Pajarillas”, de Tomelloso.

Con esta confesión y la declaración de “Cañamón”, se pudo conocer la correlación de los hechos. “Cañamón” durmió en Membrilla el 19 de enero, y de allí fue a La Solana, para reunirse con “Borguetas”, saliendo ambos el 21 para Manzanares, donde se dedicaron a pedir limosna. El 22 se reunieron con el resto de sus cómplices para llevar a cabo el robo, situándose en una rinconada que hacía la acera frente a la casa, esperando una oportunidad para entrar, que llegó cuando salió Carmen a hacer un recado, dejando la puerta entreabierta.

El “Portus” se quedó vigilando desde la acera de enfrente y “Cañamón” se apostó detrás de la puerta de entrada. El resto penetró en la cocina, matando primero a la mujer que los recibió gritando: “ahí vienen los ladrones”, y a continuación al marido, que no tuvo tiempo de ofrecer resistencia. Al poco llegó Carmen, a la que “Cañamón” intentó entretener, pero al penetrar en la casa reconoció a José Bolaños, por lo que este le dio dos golpes causándole la muerte, siendo arrastrada por “Cañamón” hasta el centro de la cocina.

Una vez cometido el crimen, se dedicaron a buscar el dinero, encontrando 2.500 pesetas detrás de varios cuadros, a continuación salieron en distintas direcciones, para reunirse en casa de José Bolaños, marchando este disfrazado con ropas de mujer, que abandonó poco después. Decidieron que “Borguetas” se quedara como depositario del dinero, para repartirlo días después, y se marcharon los tres implicados que no eran de Manzanares, por el camino de Argamasilla hasta el “cerro de la Cruz”, donde escondieron las ropas manchadas de sangre debajo de unas piedras. “Cañamón” reclamó su parte, a lo cual se negó “Borguetas”, llegando a las manos e hiriéndose mutuamente, llevando el primero la peor parte. Tras separarse de “Pajarillas”, robaron en una casilla de peones camineros de La Solana, para que les sirviera de coartada. Luego fueron a la casa de un hermano de “Borguetas”, Pedro Galindo, que no aceptó acoger a “Cañamón”, al que no le quedó más remedio que acudir al juez municipal para que le curaran sus heridas, momento en que fue detenido.

La noche del mismo día 15, el juez municipal Alfonso Vega y Fidel Serrano fueron a detener a Francisco Portugués, que no opuso resistencia, mientras que se montó un operativo para rodear la casa de José Bolaños con policías locales y guardias civiles, procediendo a su arresto, ocupándole un revolver cargado. Las operaciones terminaron a las cuatro de la mañana, con la detención de familiares de los nuevos implicados. Al estar la cárcel abarrotada, fueron llevados al ayuntamiento y al teatro viejo, para asegurar su incomunicación.

A primeras horas de la mañana del día siguiente se interrogó a “Pajarillas”, detenido en Tomelloso, negando su participación en los hechos, pero al realizar un careo con “Cañamón”, sufrió un ataque congestivo, motivo por el que falleció a las dos de la tarde. José Bolaños y Francisco Portugués negaron los hechos, pero durante el careo con “Cañamón”, el primero confesó, declarándose culpable del asesinato de la mujer, y que “Pajarillas” mató a Doroteo ayudado por “Borguetas”, y este último asesinó a la niña.

La mujer de José Bolaños aclaró algunas circunstancias que faltaban por conocer, quedando el caso cerrado. Todos, excepto el “Portus” se habían reunido en su casa, donde merendaron y bebieron, dirigiéndose desde allí a realizar el asalto de la casa de Doroteo, uniéndose a ellos el que faltaba, en la calle. Una vez consumada la acción, volvieron todos a la casa, donde ella tuvo que lavar la ropa y las botas manchadas de sangre, y no lo denunció por miedo a su marido, que la maltrataba con frecuencia, hecho que fue corroborado por su hermana. El acusado que no confesó fue “Borguetas”, pese a realizar cuatro careos con “Cañamón”, José Bolaños, la mujer y la cuñada de este último, negando en todo momento su intervención en los hechos, dando muestras de gran cinismo y sangre fría3.

(continuará)


1 El Pueblo Manchego, 1, 3, 4 y 7 de febrero de 1911; La Época, El Globo, El Imparcial y El Siglo Futuro, 3 de febrero de 1911; El Día de Madrid y La Mañana, 7 de febrero de 1911; ABC, 8 de febrero de 1911.

2 El Pueblo Manchego, 8, 9, 10, 11, 13 y 14 de febrero de 1911.

3 El Pueblo Manchego, 15, 16 y 17 de febrero de 1911; La Época, 15 de febrero de 1911; El Imparcial, El Globo, El Día de Madrid y La Época, 16 de febrero de 1911; El País, 17 de febrero de 1911.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *