Por María Teresa García Perales

Con la esperanza puesta siempre en Dios que nos guía y alienta.

Diciembre de 2020, último mes de un año que superó lo imaginable , pero a su vez, nos hizo valorar lo verdaderamente importante y saber ponderar qué cosas merecen la pena. Este mes que clausura el año, comenzaba con las celebraciones previas al Día de nuestra Patrona, la Virgen de Altagracia, como Madre de Esperanza a la que acudimos más que nunca para que interceda por nosotros y especialmente por los que más lo necesitan en este tiempo de pandemia.

En estos días, en las Eucaristías dedicadas a los diferentes grupos parroquiales, se fueron depositando elementos distintivos a los pies de la imagen de la Virgen; un teléfono ofrecido por la Pastoral de la Salud, un gran peluche de los catequistas y responsables de formación, y una imagen de la Sagrada, como referente para todos y auxilio en los momentos difíciles por los que pasan las familias.

El día 7, en la Vigilia de la Virgen, los jóvenes le pidieron salud y fortaleza para los enfermos y descanso eterno a los fallecidos. Siempre acudimos a ella en los momentos de dificultad y ahora más que nunca le pedimos que proteja a nuestro pueblo. Le damos también las gracias por todas aquellas personas que siguen dándolo todo para superar esta situación.

El día 8 de Diciembre, festividad de la Virgen de Altagracia , también se celebró el Día del Seminario. Don Jerónimo en su la homilía nos recordaba que “…a pesar de las dificultades que haya, ahí está siempre la esperanza, como una raíz que se mete en la confianza y las promesas del Señor que ha venido, que está viniendo y vendrá…”. Ese mismo día, el Papa Francisco convocaba el Año Santo dedicado a San José, desde el martes 8 de diciembre de 2020, hasta el 8 de diciembre del próximo año 2021, que tendrá la gracia de permitir a los fieles recibir Indulgencias Plenarias aplicables por ellos mismos o por los difuntos.

El 12 de diciembre, Don Secundino administró el Sacramento de la Confirmación a Ana Belén Sánchez García en la Parroquia de Altagracia, al no poder hacerlo en su momento por causas ajenas a ella; normalmente, el Sacramento de la Confirmación es administrado por el Obispo, pero si fuese necesario, como en este caso, el Obispo puede encomendárselo a un sacerdote. Debido a la pandemia,  las Confirmaciones tuvieron lugar siguiendo estrictas normas de organización para evitar el contagio, al igual que en todas las celebraciones que se llevan a cabo en la Unidad Pastoral.

El Adviento nos dio la oportunidad también de preparar nuestro corazón ante la llegada del Salvador, a pesar de las dudas y los interrogantes que han hecho mella en nosotros. Los más pequeños comenzaron a asistir a la Liturgia de la Palabra pensada por y para ellos en estas cuatro semanas, los domingos a las 11:30, tanto en la Parroquia de Altagracia como en la ermita de la Divina Pastora.

Y llegó la Nochebuena, en un año cargado de escepticismo ante la posibilidad de que la celebración de la Navidad fuera posible. Las cenas familiares reunieron menos comensales alrededor de la mesa, la Luz de Belén iluminó los templos y hogares de Manzanares, y la Misa de Nochebuena tuvo lugar a una hora inusual en relación a otros años, debido al nivel 3 en que nuestra ciudad se encontraba.

Jesús nació un año más en nuestros corazones, trayendo la esperanza a nuestras vidas y el deseo de que la próxima Navidad podamos reencontrarnos como antaño. Quiso encarnase en el seno de una familia muy humilde y en recuerdo de ello, la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia y justo el día 26 de diciembre, víspera del último domingo del año, dos matrimonios celebraron sus bodas de oro y seis sus bodas de plata, en la Iglesia de la Asunción, acompañados de sus familiares. En recuerdo de ello, se les fue entregada una orla como recuerdo de este acontecimiento tan importante en la vida de un matrimonio cristiano.

Al comenzar el año, la pandemia nos dejó sin poder ver el nuevo montaje de Entregado que tanto esperábamos, titulado “Una historia apasionante”. Tampoco fue posible procesionar a ninguno de los llamados Santos Viejos y por ello, para conmemorar a San Antón, el primero de ellos y sin la presencia de su imagen, la eucaristía del domingo 17 de enero se dedicó

a todos y cada uno de los miembros de cofradía, pidiendo especialmente por los difuntos. También, los actos que otros años se realizan en honor a la Virgen de la Paz, se trasladaron al templo de Nuestra Señora de Altagracia, del 21 al 24 de enero, sin ser procesionada la imagen por nuestras calles.

No obstante, si se han podido realizar las oraciones por las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa en la Parroquia de Altagracia, que tienen lugar los primeros viernes de cada mes, además del Día de la Infancia Misionera, que este año se ha adelantado una semana, al día 17 de enero, con el lema “Con Jesús a Nazaret. ¡Somos familia! “, con el objetivo de que los niños conozcan cómo era la vida familiar de Jesús y como vivía la fe, a través de la realización de actividades, como las huchas del compartir o el visionado de vídeos en catequesis y en los centros escolares.

Luisa Fernández-Pacheco García, niña de 11 años de nuestra Unidad Pastoral que se prepara para recibir la Confirmación, nos decía en el Semanario de la Iglesia de Ciudad Real “Con vosotros” del 17 de enero: Para mí, el Día de la Infancia Misionera es la esperanza y oportunidad para agradecer a Dios todo lo que Él nos regala. En nuestra diócesis, he tenido la suerte de asistir a dos encuentros organizados por la Delegación de Misiones y eso me ha ayudado a ser mejor persona, tomando conciencia de que todos podemos dar testimonio de nuestra fe, rezando por los misioneros que atienden a niños como yo en países muy lejanos y compartiendo en la medida de lo posible, nuestros pequeños ahorros con los que no tienen medios, ni una vida tan cómoda y segura como la nuestra”.

Termino esta crónica haciendo un llamamiento a todas las parejas que vayan a contraer matrimonio este año en la Unidad Pastoral, para inscribirse para la preparación de los Cursillos Prematrimoniales que dieron comienzo el viernes 29 de enero en el Centro Parroquial de la Asunción.

¡ Hasta el mes que viene ¡ Con la esperanza puesta siempre en Dios que nos guía y alienta, seguimos trabajando con esperanza…

 

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