Por Pedro Villarroel

En este artículo, comentaré la cronología histórica más brillante de la Parroquial de Manzanares, cuando la conjunción de una serie de circunstancias, y la participación de ciertos personajes claves en la historia de este Templo y del propio Manzanares, habrían de dar lugar a la transformación de la Parroquial de la Plaza Mayor en una auténtica Catedral. como resultado de su ampliación y amejoramiento en la segunda centuria del siglo XVI… En solo cuatro décadas, la recién inaugurada Parroquial de la Plaza, en 1521, había quedado pequeña, por el gran crecimiento poblacional y urbano de Manzanares… entonces, nuestros regidores plantearon ampliarla, haciéndola representativa y acorde a la importancia que nuestra Encomienda adquirió en ese siglo…. Y un hecho circunstancial y regional, vino a facilitar esa ampliación, la relación con el vecino Almagro, del que dependió jurídicamente Manzanares hasta medio siglo antes.. Así que, nuestros regidores tenían estrecha relación con sus coetáneos de Almagro; y supieron, y oyeron hablar, de un joven arquitecto almagreño, Enrique Egas “el Mozo”, que, en su villa, acababa de construir la “Iglesia de la Madre de Dios”. Nuestro Concejo, arropado por la Orden Calatrava y el mecenazgo de algunos notables de la villa, contactó con Egas “El Mozo”, para proponerle se hiciese cargo de las obras de ampliación de la Parroquia de Manzanares. .Y, ese genio, “Egas, El Mozo”, arquitecto y escultor, hijo y nieto de dos grandes maestros de la arquitectura de la época, Egas Cueman y Enrique Egas, y sobrino de Alonso de Covarrubias, aceptó de inmediato el reto, cuando advirtió que tendría manos y mente libre para diseñar el trabajo a su arte y manera…Desde ese momento, “El Mozo”, quedó unido a lo mejor de la historia de Manzanares y de su iglesia parroquial, a la que convirtió en una auténtica Catedral, entre1550 y 1564”…En ese breve tiempo, dirigió y desempeñó un trabajo de construcción muy activo, en el que participó personalmente, hasta plasmar de manera extraordinaria en nuestro Templo su arte innovador, caracterizado por una mezcla de rasgos del gótico tardío y del barroco-renacentista,. heredados de su abuelo y padre y de su tío Alonso de Covarrubias, que se concretaron, sobre todo, en los tres grandes ámbitos estructurales del edificio: los góticos; en los techos y en la configuración del crucero y del ábside; los barrocos, en el diseño del nuevo Altar Mayor…y los platerescos, en lo que constituiría en la mejor y más significativa obra de arte de este pueblo, el bellísimo Frontispicio Plateresco de la fachada sur de nuestra Parroquial..

En resumen, la obra de Egas el Mozo, consistió en trazar y construir un nuevo crucero, más alto y ancho, elevar y rehacer la cubierta, reconstruir el ábside y enriquecer el aspecto exterior de la Iglesia con portadas, ventanas y otros elementos ornamentales. El ensanche de los brazos del crucero propició, en el tiempo sucesivo, el desarrollo y creación de las capillas laterales de la Iglesia a ambos lados de la nave central… Todas las capillas del lado del evangelio, se construyeron en esa segunda mitad del Siglo XVI, bajo la supervisión del maestro Egas, comenzando por la más cercana al crucero, la bellísima capilla de la Transfiguración, que estará unida para siempre a la familia y al nombre de su patrocinador, otro manzagato ilustre, Don Miguel Merino-Morales, aquel que fue anfitrión de la Santa Teresa de Jesús en su mansión de la Calle del Carmen…, y, en esta capilla, recibirían sepultura sucesivas generaciones de esa histórica saga”…“La Capilla Central, llamada de San Ildefonso, fue la primera de todas en iniciarse…. Egas, dirigió personalmente su construcción, siendo fundada por otra saga noble de Manzanares, la de los Quesada, en concreto a instancias de Dª María González de Inojedo, viuda del bachiller Francisco de Quesada. La tercera capilla de ese lado del evangelio, dedicada a San Miguel, la mandó construir un curioso personaje de leyenda, D. Cristóbal Ruiz de Vigo “El Perulero”, ..Según nos dicen los escritos, este misionero, vigués, marchó de joven al Perú (de ahí su mote), para evangelizar a los nativos. Vuelto a España como un rico indiano, se estableció en nuestra villa, decidiendo fundar esta capilla, para lo que pidió licencia al Rey Felipe II, que la firmó el “Bosque de Segovia” a 31 de agosto de 1561. Dicha Capilla, albergó la Pila Bautismal más clásica de la villa, siendo, desde entonces, un orgullo para los manzanareños, ser bautizados en la misma, existiendo el dicho de: “manzagato y cristianado, donde el Perulero”….Don Cristobal Ruiz, dotó a su capilla de los ornamentos y lo necesario para el culto, dejando… “una renta anual de 500 Ducados, para decir una misa semanal en la misma y cuidarla”,… aparte: “donar otros 25 ducados a un estudiante de su linaje,..y que, si se graduaba sin tener prebendas, se le dieran otros 50 ducados”,… Estableció, en su testamento, que “todo el dinero restante lo emplearan para “casar huérfanas” y “dar limosna a los necesitados del Hospital de Santiago”, que dependía de su Patronato. Al morir, fue enterrado en la capilla por él fundada, quedando en su tumba su figura tallada”.

En 1564, fecha estimada en que Egas El Mozo había concluido su trabajo, quedó conformado un precioso conjunto gótico-renacentista… con un altar mayor entronizado por la imagen goda de la Virgen de Altagracia”… “poco más sabemos de aquella cabecera, pues, solo 7 años después, llegó la trágica noche del día del Corpus de 1571, cuando un pavoroso incendio la destruyó en su totalidad, incluido todo lo que quedaba bajo el nuevo y recién terminado crucero”. En el siguiente capítulo de esta serie, comentaré como se reconstruyó toda esa ruina…

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *