Hace algo más de dos meses, el tranquilo debatir de las redes sociales que conversan en diferentes tonos sobre Manzanares se vio sobresaltado por una noticia que, por más que estemos acostumbrados a verla en la televisión, todavía no habíamos escuchado relacionada con nuestro pueblo: se estaban produciendo ocupaciones ilegales en algunas viviendas de nuestra localidad. Dieron la voz de alarma los vecinos del entorno de la estación de bomberos y Siembra dio cuenta de ello como le corresponde a una publicación de ámbito local. Al parecer, una vivienda cuya propiedad ostenta un banco fue asaltada por la fuerza el 6 de enero y desde entonces permanece ocupada por una familia de cuatro miembros. Ni que decir tiene que las molestias y trastornos (aparte del miedo) son constantes: coches mal aparcados, ocupación de la vía pública, ruidos, etc. Los vecinos, junto con la asociación vecinal de San Blas se pusieron en contacto con las autoridades municipales, pero hasta el día de hoy nada se ha hecho.

OLEADA DE OCUPACIONES EN MENOS DE UN AÑO

Ocurre que la noticia actuó como una bomba de racimo que hizo saltar el anuncio de otras ocupaciones que se habían producido meses atrás y no habían salido a la luz pública o se han producido en los tres meses escasos que van desde aquel seis de enero hasta el momento en que se escriben estas líneas. A saber: en agosto se asaltó una vivienda en la calle Virgen de Altagracia. No llegó a ocuparse porque enseguida se dio la voz de alarma y la ocupante accedió a abandonarla apenas unas horas después de producirse la ocupación tras negociaciones con la policía municipal. Otro intento se produjo en la calle Benito Pérez Galdós, pero un vecino que estaba divisando el suceso desde el patio avisó y la ocupación pudo ser evitada. Lo mismo ocurrió en la calle de Antonio Iniesta. En este caso fue la Guardia Civil quien actuó y abrió, al parecer, diligencias. En este caso los ocupantes llegaron a entrar y enseñorearse de la propiedad, sin embargo, los dueños aprovecharon un descuido para entrar nuevamente en su vivienda y cambiar la cerradura. En la misma calle ya hay otra vivienda ocupada y, según cuentan los vecinos, el ocupante padece el síndrome de Diógenes por lo que ya está habiendo problemas de salubridad den la zona. A este respecto hubo una reunión el nueve de marzo a la que asistieron tres concejales y unos treinta vecinos en la que se entregó al Ayuntamiento un escrito y se programó otra nueva reunión para el 17 de marzo a la que podrían acudir hasta cuatro vecinos como representantes del vecindario y en la que, según comentan fuentes cercanas al vecindario, estaba previsto aportar otro escrito. En la calle Carrilejos, como ya diera cuenta Siembra el mes pasado, un inmueble cuyos propietarios residen fuera de Manzanares permanece ocupado ya varias semanas mientras que en la calle Molinos de Viento, un piso que fue alquilado de manera legal, después de dos meses se ha dejado de pagar y son ya bastantes los que permanece ocupado en contra de la voluntad de su propietario. Suma y sigue: en la calle Vázquez de Mella se ocupó hace apenas unas semanas. De nuevo se produjo una reunión con representantes del Equipo de Gobierno sin que se produjera alguna respuesta mínimamente esperanzadora y no muy lejos de allí, en la calle Ernest Lluc, los propietarios de otra vivienda cerrada tuvieron que sufrir la angustia de ver su casa asaltada. Los asaltantes ya habían hecho todo el trabajo en apenas un día: habían cambiado la cerradura exterior de la casa por una interior por lo que el dueño sólo pudo acceder a su propiedad con la ayuda de la Guardia Civil y una vez se habían asegurado de que no había nadie en el interior. Se otra forma hubiera sido ya imposible. Parece ser que en la misma calle ya hay otra vivienda en estado de ocupación ilegal por lo que el malestar entre los vecinos no para de crecer. No es la primera vez que los cerrajeros han tenido que intervenir en casos como los que acabamos de describir. Y esto es lo que se sabe.

MIEDO A ALQUILAR

Aunque los casos no son equiparables a los de ocupación ilegal, porque incumplimiento de contratos se han producido toda la vida, fuentes solventes han informado a Siembra de que hay varios pisos del Nuevo Manzanares que no fueron asaltados pero cuyos inquilinos dejaron de pagar el alquiler apenas llevaban allí viviendo unos meses. Lo mismo habría ocurrido en algunos apartamentos de la Avenida del Parque. Igualmente, otras fuentes relacionadas con el mundo inmobiliario han relatado a nuestros redactores cómo en algunas ocasiones se han producido arrendamientos y apenas han pasado unas semanas, los inquilinos de los inmuebles no eran los mismos que habían formalizado el contrato y no pagaron más mensualidades.

En este sentido, las inmobiliarias nos advierten de que hay pisos en Manzanares que han sido sacados al alquiler por precios ligeramente por encima del precio de mercado. Enseguida han contactado con ellos y han abonado una mensualidad y la garantía para después no volver a abonar ninguna cantidad y sin intención de marcharse del inmueble. Las viviendas arrendadas a través de inmobiliarias se han arrendado con más garantías puesto que los agentes han hecho un trabajo previo de comprobación (contrato laboral, nóminas, etc.) de la solvencia de los arrendatarios.

                Ante este panorama, muchos propietarios de viviendas vacías prefieren mantenerlas cerradas (a doble cerradura a ser posible o directamente tapiadas) por miedo a ocupaciones o impagos, lo que hace que se eleve el precio de los alquileres. Incluso propietarios que antes alquilaban con tranquilidad, ahora han dejado de hacerlo.

                El caso es que escasean los pisos de alquiler. Si el parque de viviendas disponibles ya era escaso, el problema se ha agravado con los trabajadores que se han instalado en nuestro pueblo para el montaje de las estaciones eléctricas solares. Casi todos han venido de fuera, no están empadronados y se marcharán en apenas tres o cuatro meses. Este proceso apenas ha creado empleo en la localidad y como vienen para tiempo y suelen compartir piso, no les ha importado pagar por encima de mercado, lo que ha hecho que los pocos alquileres que había se hayan encarecido. Buscar alquiler para medio o largo plazo se ha convertido en misión imposible y los posibles arrendatarios se está yendo a vivir a Membrilla.

                En Manzanares no existen ayudas a las familias para el alquiler, aunque, para ser justo, tampoco en el resto de municipios de nuestro entorno. Sí que existen ayudas a nivel regional, que puede llegar a aportar hasta el 50% del coste de la cuota, pero, eso sí, con umbrales de renta muy bajos. Los servicios sociales del Ayuntamiento ayudan a gestionar estas ayudas.

¿Y SI QUIERO COMPRAR?

                La compraventa de inmuebles está paralizada y no por falta de demanda precisamente. Hay parejas jóvenes que comienzan a convivir y con intenciones de tener familia que no encuentran acomodo de su gusto. Según nos relatan agentes inmobiliarios, hay zonas de Manzanares cuyos precios cayeron considerablemente durante la crisis, pero con la consecuencia de que se han estigmatizado socialmente. Tales son los casos de los pasajes, la Glorieta Sánchez Maroto o la barriada del Nuevo Manzanares, aunque se espera que estas zonas se revaloricen dado que se están construyendo ascensores en los edificios de esta urbanización y como consecuencia de la construcción del nuevo Mercadona junto al cuartel de la Guardia Civil.

                El caso es que en veinte años apenas se ha construido obra nueva. Ni siquiera vivienda social, promovida por el Ayuntamiento ni ninguna otra Administración. Actualmente parece que la empresa y los promotores tiene poca confianza en el desarrollo de nuestra ciudad, si hemos de juzgar por las inversiones inmobiliarias que se producen. La inestabilidad económica en medio de una pandemia no ayuda. Así las cosas -viviendas en ruinas, parque habitacional envejecido-, los nuevos compradores no encuentran esa vivienda nueva o seminueva de tres o cuatro dormitorios, con cochera, en las condiciones de confortabilidad que ahora se demanda para iniciar una vida familiar. Y eso a pesar de que los bancos no han dejado de financiar la compra de vivienda, eso sí, siendo los demandantes solventes.

                Sin embargo, no todo son malas noticias. La escasez de pisos hace que sí avance la compraventa de parcela y la construcción de nueva vivienda independiente. Claro que esto no está al alcance de todo el mundo. Se está vendiendo bien la zona del bulevar (parcelas de 200m2 a 35.000 euros) y se están proyectando bellas casas unifamiliares por lo que el pueblo está creciendo en el triángulo Fábrica de Harinas – Parque de Bomberos – Plaza de Toros, eso sí, al precio de verse el centro algo más abandonado. Es fácil deducir de todo esto que las clases menos acomodadas acaban viéndose desfavorecidas.

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