Jesús Isidro Sánchez de la Blanca

Todos los cimientos de la sociedad, y como no, de nuestras empresas se están tambaleando por los efectos del Covid-19.

Parece que los datos sanitarios van siendo favorecedores y podemos ir pensando en dejar atrás esta situación e ir saliendo de nuestros confinamientos, tomando el pulso de nuevo a nuestra vida normal, nuestros trabajos. Pero, esta pesadilla no se va a quedar atrás tan fácilmente. Ahora las empresas van a tener que afrontar la “nueva realidad”, y van a tener que unirse para poder salir de las dificultades venideras, y poner las mejores dosis de inteligencia, voluntad y creatividad para tener mayores posibilidades de salir con los menos daños posibles.

¿Pero cómo deben afrontar esta “nueva realidad” las empresas?

Nadie tiene una la fórmula y por desgracia no depende solamente de la actitud de las empresas. Ya que vamos a tener una espada de Damocles encima de nuestras cabezas durante mucho tiempo, con el miedo de si va a haber o no otras oleadas o rebrotes de este dichoso virus. Y según los científicos…. Todo apunta a ello.

Las empresas van a tener distintos escenarios, que deben tener previsto de antemano.

Es indudable, que va a existir un número de personas que no van a tener trabajo, por los ertes, las conversiones a eres, quiebras….y eso va a conllevar que las familias, dosifiquen la cantidad de dinero que tienen mensualmente. Y, desde el punto de vista empresarial, las empresas van a tener un escenario de disminución de la demanda de sus productos, y una bajada de consumo de sus clientes y en el peor de los casos, la propia desaparición de sus clientes por no tener medios suficientes para poder realizar esas compras sin saber cuándo volverán de nuevo a sus empresas.

Pero, esto no va a afectar solamente a las empresas pequeñas en donde la mayor parte de sus clientes son las familias, esta crisis viene para estar tiempo entre nosotros, y las empresas medianas y grandes, también van a tener una disminución de la demanda, debido a que la economía es un todo, y todo y a todos nos afecta.

También las empresas deberán tener previsto otros factores que les va a afectar, y hablamos del otro escenario que por cada producto que vendan, el margen de beneficio que obtienen, lo van a reducir, debido a la falta suficiente de venta y como consecuencia, la rentabilidad que obtengan las empresas va a bajar considerablemente. La empresa se ha de organizar para este escenario desalentador.

Y el otro escenario al que nos está abocando esta nueva crisis económica, afecta a la tesorería de las empresas, y cuando hablo de este tema, hablo de la situación de ingresos y pagos. El índice de deudas y morosidad va a crecer a niveles similares o, por desgracia, como atestigua números estudios económicos, a niveles superiores a los de la crisis del 2008 que aun vivimos sus coletazos.

Un empresario, una empresa,…da igual el sector económico al que se dedique, debe anticiparse a esta nueva situación y analizar su estructura económica y comercial. Analizar a su vez, la capacidad de amoldarse a nuevos mercados y medios, analizar sus clientes y sus productos si les van a ser posibles generar beneficios para la subsistencia de la empresa y por tanto de sus trabajadores.

Se acerca una borrasca impredecible, son momentos de incertidumbre. Pero son momentos de analizar y prepararnos a posibles escenarios, sacar lo mejor de nosotros, ya que la previsión y la anticipación es el secreto de toda empresa para garantizar su futuro

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