Javier Fernández-Pacheco

Os voy a contar una historia. Un caso que me ocurrió con un amigo –y cliente– hace apenas unos meses. Pero que desgraciadamente ocurre con cierta asiduidad.

Antonio tiene 45 años. De acuerdo con la legislación actual se debería jubilar en Julio de 2.039 –tras cumplir los 67– y después de haber cotizado durante algo más de cuarenta. Por delante le quedarán, estadísticamente hablando, casi 22 años de vida. Bueno, de vida y de gasto, claro está.

Cuando nos vimos la última vez, Antonio estaba convencido de no necesitar tanto dinero para vivir cuando se jubilase.

Para entonces tendría la hipoteca pagada, los chavales ya no estarían en casa para poner la y no es persona de grandes lujos. Con unos pocos euros para hacer la compra, tomar un “chato” de tanto en tanto y algún que otro viajecito –que a través del IMSERSO salen de lo más barato– debería tener suficiente. Aunque pensándolo bien, para pagar la calefacción con los fríos de Manzanares, hay que ahorrar el resto del año.

Estuvimos hablando del tema jubilación porque es algo que le preocupa. Bueno, en realidad le preocupa a él y a toda una generación que lo único que tiene claro es qué si cobran pensión, ésta será de menos importe que la que cobraron sus mayores.

Comenté que había una serie de artículos, publicados en los números 405 a 408 de Siembra, en los que tratábamos este tema y recordó haberlos leído. Es más, me dijo: –“Yo ya tengo un plan de pensiones porque, cuando me compré el piso hace trece años, el banco me obligó a contratar uno y estoy poniendo 50 € al mes. Así que ese aspecto lo tengo ya resuelto”– y sin embargo había algo que le preocupaba. No lo acababa de tener claro.

Hicimos números sobre su ahorro. Lo tenía en un fondo muy tranquilo, que le venía dando un 2% anual. Así que nos fuimos a la tabla adjunta y comprobamos que, para cuando se jubilase, se iba a encontrar con 30.270 €.

En la mencionada tabla podéis ver el importe final, para cada 10 € ahorrados, según la edad a la que comencemos y para rentabilidades del 1% al 6%. En el caso de Antonio, como empezó con 32 años, saca un 2% anual y pone 50 € (que son 5 veces 10 €) cada mes, pues acabará con: 5 x 6.054 € = 30.270 €.

Antonio, después de jubilarse, vivirá 22 años. Y esos 30.270 € le van a suponer un incremento sobre su pensión de apenas 114,66 € al mes. Y es aquí donde viene el problema.

Que es doblemente problemático, porque si no hubiera ahorrado, sería consciente de la situación y habría pensado en otras opciones, pero como sabía que tenía un ahorro (sin saber de cuanto), pensó que lo tenía resuelto y eso es mucho peor porque cuando lo rescate, le vendrá la sorpresa. Y ya no tendrá margen de maniobra. 

Y es que, en cuestión de ahorros, el tamaño SÍ importa.

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