Mercedes Camacho Aldavero

Me tomaba el otro día un café con una amiga de Moral de Calatrava. Yo llevaba puesta la sudadera negra de Entregado, y la pregunta surgió en el acto: ¿Qué es Entregado?

Entregado es un grupo de la parroquia que damos catequesis de una forma especial: te entra por los ojos y los oídos y te llega al corazón. Hacemos” como un teatro” en el que hay unos audios y unas diapositivas que te centran en el pasaje sobre el que queremos reflexionar. La idea es muy sencilla. Se montan diferentes escenas de la vida de Jesús- los actores transmiten con su postura, su mirada, sus gestos un mensaje y con la ayuda de un audio y de la iluminación conseguimos una reflexión.

 No todos somos actores, hay guionistas, costureras, maquillaje, tramoyistas, responsables de iluminación, de grabación. Somos más de 40 voluntarios que nos reunimos los miércoles a ensayar. Y lo mejor de todo es lo variopinto del grupo (que hay niños de 12 años que conviven y comparten con abuelos de 70). Y todos dispuestos a colaborar en lo que haga falta.

Es una idea muy interesante.

Claro que lo es, más que nada porque llevamos cuatro “Entregados”. Y todos diferentes. No podemos cambiar que Jesús nació en Belén o que murió en la cruz; pero si podemos recalcar más algunos momentos, centrarnos en una escena, -de tal forma que tú te conviertes en uno más pidiéndole a Pilatos que crucifique a Jesús-. En eso los guionistas se lo “curran”.

En diciembre representamos la Vida de María. En ella María –en primera persona- nos cuenta sus ilusiones, sus miedos, su desconcierto o su silencio. Es impresionante de la boca de María su sorpresa, su silencio o su impresionante acogida ante todo lo que se le venía encima.

Y ahora en marzo y abril es Juan-el discípulo amado- el que le cuenta a su comunidad como conoció a Jesús, cómo le cambió la vida y todo lo vivida con El. Nos acercamos a la Pasión de Jesús desde los ojos de Juan, diría desde sus entrañas, porque Juan acogió su Palabra y se le desbordó el corazón.

 A mí personalmente me sorprenden reflexiones sobre el lavatorio de pies, en como aquella cena de pascua se ha convertido en nuestra Eucaristía. Nos cuenta el miedo metido en el cuerpo de los apóstoles y la valentía de José de Arimatea y Nicodemo al reclamar el cadáver de Jesús.

Pero al final-como siempre-soy una afortunada, lo puedo vivir miércoles a miércoles con los ensayos y me quedo con lo bueno. Porque ahora ya no es Juan quien se recuesta en el pecho de Jesús, soy yo. Y es a mí a quien mira desde la cruz diciéndome que María es mi madre.

Y para terminar espero que os guste mucho. No dejéis de ir a verlo y a vivirlo.

                                                                                         

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