Isabel Villalta Villalta

El pasado 27 de febrero alumnos de Infantil del Colegio Tierno Galván visitaron el Paseo del Sistema Solar del Parque del Polígono. Lo hicieron de la mano de su maestra, unas cuantas madres y Miguel Morales Villalta, padre también de uno de los pequeños.

Éste, astrónomo aficionado desde niño a través de cursos, lecturas, telescopio y una gran claridad celeste, condujo a los niños en un recorrido inicial por el interesante monumento astronómico que legó a la ciudad de Manzanares el gran científico Julián Gómez-Cambronero Pacheco.

Los niños comenzaron el recorrido por el sol. Explicaciones simpáticas y a la vez educativas a su nivel. “A ver, quién me dice qué es el sol, una estrella gigante o un enorme balón para jugar. Qué hace el sol, ¿nos da calor, o frío? ¿da luz, o sombra?” Los niños fueron tomando conciencia cercana de la enormidad de la ardiente esfera y lo que nos aporta para la vida. Permanecían atentos a una clase extraordinaria y divertida en una magnífica mañana de sol que la atmósfera de la tierra permitió conjugar para que la lección pedagógica fuera más nítida y comparada con la realidad allí en el cielo.

“Dónde hace más calor, en Mercurio o en la Tierra”: “en Mercurio”, en la Tierra”, respondían sin aclararse o tal vez porque el abrigo les estorbaba en la estupenda mañana de febrerillo, pero el profe pronto los corregía si se equivocaban aportando los argumentos más lógicos y sencillos.

“Mirad, esta mancha oscura de Neptuno es una borrasca. Pues bien, la Tierra, donde nosotros vivimos, es de ese tamaño”. Imaginaos qué grande es el planeta Neptuno.”

Los niños fueron caminando ordenados por la senda del Paseo absorbiendo en su capacidad parvulita enseñanzas de campo… hasta que aparecieron los patos y junto a ellos todos se dispersaron a seguir celebrando las horas de recreo educativo en el Parque.

De manera muy ilustrativa, llana, alegre y amena los pequeños tuvieron la oportunidad de iniciarse en la pasión del cosmos, sintiendo con más firmeza el suelo que pisaban y el gran cielo que los rodeaba y, tal vez, dejando en algunos de ellos futuras vocaciones de astrónomos que ayuden a seguir descubriendo tantas incógnitas como el cielo nos reserva todavía.

Fue sin duda para ellos un día inolvidable.

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