Jesús Isidro Sánchez de la Blanca Romero Nieva

Ha comenzado un nuevo curso, ya va por la XII edición. ¿Qué materias se van a abordar?

En octubre, en vísperas de las elecciones, abrimos el curso hablando de populismos con dos expertos en la materia, Fernando Vallespín y Máriam Martínez-Bascuñán. El tema de noviembre aborda el problema de la despoblación, un asunto que ya forma parte de la agenda política y que, por ejemplo en Teruel, se ha transformado en la elección de un diputado. Contaremos con Sergio del Molino, escritor que acuñó el término de ‘la España vacía’, y con Ángel Raúl Ruiz Pulpón, profesor de la UCLM y coautor de un completo estudio sobre despoblación en la provincia de Ciudad Real.

Ya en febrero, el día 28, a las puertas de un nuevo 8M, tendremos a las escritoras Marta Sanz y Berna González-Harbour para hablarnos de la cada vez mayor presencia y relevancia de libros escritos por mujeres. En abril abordaremos el problema de la desigualdad con el economista José Carlos Díez y con el periodista Javier Ruiz, director de información económica en la Ser.

Para cerrar el curso, en mayo, con el título ‘Goles de Mujer’, queremos organizar  un acto distinto a lo habitual para tratar el espectacular avance del fútbol femenino y la particular lucha por la igualdad que hay detrás de cada jugadora.

Desde luego, me gustaría resaltar el acertado olfato del equipo de la Escuela, con nuestro director, Román Orozco, a la cabeza, a la hora de plantear temas candentes cada curso.

Hemos visto que las mujeres van a tener un papel destacado, incluso con alguna sorpresa. ¿Nos puedes anticipar algo de “Goles de Mujer”?

Justo cuando termine la Liga Iberdrola, y gracias a la colaboración del diario As, haremos una mesa redonda sobre fútbol femenino. Estará moderada por el propio director del periódico, Vicente Jiménez, y queremos que participen jugadoras que compiten en la liga española, internacionales de varios países.

Estará precedido esa misma tarde de un torneo 3 en 1 de fútbol femenino, tal vez fútbol sala, con equipos de nuestra provincia para que las participantes puedan asistir después al acto, en el que las jugadoras de 1ª división les entregarían los trofeos conmemorativos.

En el caso del fútbol tenemos un ejemplo más de la lucha por la igualdad de la mujer. Prueba de ello es la huelga de jugadoras que, como profesionales que son, exigen un convenio digno. Desde luego, parece que hay quien está interesado en contar de raíz el extraordinario avance que estaba teniendo el fútbol femenino.

En este curso una de las novedades es el cambio de nombre de Escuela de Ciudadanos a Escuela de Ciudadanía. ¿Cuál ha sido el motivo?

Nuestro compromiso con la igualdad. Además de las que tendremos este curso, a lo largo de todos estos años han pasado por la Escuela muchas mujeres con un claro compromiso feminista: Almudena Grandes, Nativel Preciado, Soledad Puértolas, Inmaculada Montalbán, Carmen Calvo, Pepa Bueno, Amelia Valcárcel, Elvira Lindo, Nuria Varela…

También hemos tenido a hombres especialmente significados en la lucha por la igualdad y el feminismo, como Miguel Lorente, exdelegado del Gobierno de violencia de género; e Isaías Lafuente.

Lo de ‘Ciudadanía’ ya se lo planteó Román cuando fundó la Escuela de Ciudadanos en 2008. Entonces había una campaña muy radical en contra de la asignatura de Educación para la Ciudadanía en enseñanzas medias y optó por el masculino genérico para el nombre de la Escuela por no parecer que se copiaba el título de la asignatura o que se trataba de un apéndice institucional.

Es cierto que la RAE y los puristas de la lengua defienden el masculino genérico para referirnos a ambos sexos, pero no es menos cierto que quienes han “fijado, limpiado y dado esplendor” a nuestra lengua durante trescientos años han sido académicos hombres.

Lo del lenguaje inclusivo no es una moda ni algo progre. Unos años después de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en la Revolución francesa surgió la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana pues hubo mujeres que se sintieron excluidas en ese primer texto. Y no se trata de excluir a nadie. El lenguaje inclusivo no hace ningún daño y, al fin y al cabo, la lengua se construye con el uso.

Además, te contaré una anécdota. Cuando me eligieron presidente de la Escuela de Ciudadanos hubo quien pensó que me habían elegido candidato del partido político Ciudadanos ¡y me felicitó por ello! Ha habido más casos de personas que, por ese nombre, han pensado que teníamos vinculación con este partido. No tenemos nada en contra de Ciudadanos, por supuesto, pero debe quedar claro que somos una asociación sociocultural independiente. Como Escuela de Ciudadanía ya no queda duda y no excluimos a nadie. Y ‘ciudadanía’ es un concepto precioso.

¿Hay algún profesor que te gustaría especialmente que participara alguna vez en la Escuela de Ciudadanía?

Después del profesorado que hemos tenido en los once anteriores cursos creo que mis gustos personales ya han quedado más que satisfechos con figuras como Iñaki Gabilondo, Pepa Bueno, Carles Francino, Isaías Lafuente o el Gran Wyoming, por citar algunos. Personalmente, y por su ejemplo y compromiso de ciudadanía, me gustaría que algún día vinieran cantautores como Serrat y Rozalén o periodistas como Jordi Évole, pero es muy complicado.

A quien más me gustaría escuchar como profesor de la Escuela de Ciudadanos es a nuestro director, Román Orozco.

Es uno de los mejores periodistas que ha tenido este país desde el final del franquismo. Su trayectoria y reconocimientos lo acreditan. Su experiencia, conocimientos y compromiso ciudadano nos podrían aportar muchísimo. No se lo he planteado a él porque sé que me va a decir que no ya que rehúye de cualquier protagonismo. Ya propuse a la asamblea de la asociación, aprovechando que teníamos que hacer el cambio de nombre, la denominación de Escuela de Ciudadanía ‘Román Orozco’. Todos estuvieron de acuerdo menos él. Y, evidentemente, respetamos su decisión.

Pero como te decía al principio, los temas y el profesorado de cada curso no se eligen por preferencias o gustos personales. Se proponen y consensúan por parte de la junta directiva… y después hay que cerrarlos. Creo que así está funcionando muy bien.

Fue en el año 2008 cuando Román Orozco vio la posibilidad de crear la Escuela. Ahora eres su Presidente. ¿Cómo se lleva este reto tan exigente y estar al lado de un periodista con la trayectoria de Román?

Es una responsabilidad enorme y un privilegio. Lo primero, por tratar de mantener el altísimo nivel que ha conseguido la Escuela. Y lo segundo, porque siempre he admirado a Román desde que siendo yo un chaval supe, precisamente a través del reconocimiento que le hizo Siembra, que trabajaba como corresponsal en América. Esa admiración fue creciendo conforme seguí su trayectoria y fui conociéndole de cerca.

Es un ejemplo para la profesión periodística: trabajador infatigable, minucioso, amante de la documentación y de la precisión, y persona con mucho criterio. Estar a su lado y aprender de él es, como te decía, un privilegio.

Siempre he colaborado con la Escuela de una u otra manera desde que Román y Antonio Caba presentaron el primer curso en la biblioteca municipal. Poco a poco me fui implicando y Román fue creando un gran equipo que él sigue dirigiendo y que a mí  me toca presidir. En efecto, es un reto exigente y ahora me doy cuenta de lo muchísimo que trabaja y ha trabajado Román por este proyecto desde hace doce años.

 

 

 

 

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