Diego R. Gallego Fernández-Pacheco

En las últimas semanas, los medios de comunicación se han hecho eco de la iniciativa de un jubilado que ha recogido más de 600.000 firmas para exigir que la banca atienda presencialmente a las personas mayores que encuentran dificultad para acceder a los servicios bancarios “on line” o a los cajeros automáticos.

Es un planteamiento justo y equilibrado con una generación analógica, que no ha tenido posibilidad o ha encontrado dificultades para engancharse a la tecnología digital.

Siendo una acción que hay que valorar muy positivamente, se le puede también reconvenir que no la haya hecho extensiva a un ámbito más general. Que los bancos dan cada vez peor servicio optando por reducir personal y oficinas (en Manzanares quedan 6 sucursales, hace 5 años había el doble), para que los clientes o usuarios operemos por vía digital es una realidad que subleva a la mayoría, a lo que además, se añaden comisiones desorbitadas Pero las administraciones públicas, las operadoras telefónicas o las empresas eléctricas se comportan de modo parecido.

La administración electrónica, que sin duda es un paso adelante en los trámites ante las instituciones públicas, sin embargo, crea un gran problema para las personas mayores y para la población que ha tenido más dificultad para acceder a los medios digitales.

En el informe Foessa* 2022, recientemente publicado, se pone de manifiesto que la brecha digital es un nuevo elemento generador de desigualdad y exclusión social. Se considera que se encuentran en esa situación las personas que carecen de conexión por wifi, que no disponen de dispositivos con conexión a internet, y que en su hogar no cuentan con alguna persona con habilidades informáticas para realizar los trámites administrativos por la red.

Según ese informe en Castilla la Mancha la brecha digital alcanza nada menos que al 45,2 % de los hogares. La desigualdad de oportunidades se hace patente entre quienes tienen medios y habilidades para operar por internet, y quien no los tienen.

En el tiempo de confinamiento, ha habido una situación muy especial que ha dado un impulso espectacular a la comunicación y relación a todos los niveles por vía digital, pero recuperada la normalidad es imprescindible compaginarla con la atención presencial, con el objetivo de que la desigualdad social no alcance cotas insostenibles.

*Fundación FOESSA (Fundamento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada). Vinculada a Cáritas Española.

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