Siguiendo la historia del precioso retablo mayor que tuvo nuestra Parroquia, en esta entrega escribiré sobre el largo y complicado proceso que supuso su construcción.

Al morir Perolli, el Concejo de Manzanares nombró apoderado y cesionario de la recién iniciada obra, al entallador local, Juan Ruiz de Elvira, apodado “el viejo”, buen conocedor de la Parroquia y persona de confianza de Egas “el Mozo”. En los últimos 20 años del Siglo XVI, el taller de “el viejo” fabricó el retablo; en un proceso complicado y lento, debido a impagos, pleitos y óbitos; que, por sus vicisitudes, merece ser relatado. Manzanares, era una rica Encomienda, pero el presupuesto de las obras a realizar en la Iglesia, ascendía a 16.000 ducados, algo demasiado oneroso. En 1588, se escribíó al respecto:… “ya se han gastado cantidad de dineros….la Iglesia no disponía de fondos para continuar las obras, ni el Concejo, ni los vecinos dinero, al padecer necesidad por la carestía de los años”. La obra se demoró, “dando pie” a pleitos de los encofradores contra Concejo e Iglesia y discrepancias con lo construido, por parte de los últimos..

La construcción se pactó en 1580, cuando Juan Ruiz de Elvira, que regentaba en Villarrubía de los Ojos, el principal taller de encofradores de la Mancha, con sus tres hijos: Juan, Cristobal y Pedro, recibió el encargo… En 1581, el hijo menor, Pedro, pagó 108.000 maravedíes, por la madera necesaria para el retablo, “que solía ser madera propia del lugar”. a un tal Andrés Contreras Carranza..  y otros 2.244 al carpintero de Manzanares, Francisco Sánchez, por cortarla y serrarla…El modelado y encofrado del retablo, comenzó en 1584, tras el visto bueno del Consejo de Ordenes. Pero, Concejo e Iglesia, vieron que el dinero escaseaba y, para afrontar el presupuesto, faltaban 10.000 ducados; cifra solo al alcance del Comendador, Don Alonso Fernández de Córdoba, marqués de Priego, al que ambas instituciones solicitaron en préstamo 6000 ducados. El Comendador se comprometió a entregarlos, con el redito del año siguiente.. pero, falleció antes de hacerlo efectivo. Con sorpresa, el Mayordomo que administraba sus bienes, D. Francisco Pérez, se negó, lo que motivó pleito del Concejo e Iglesia, contra el mayordomo y herederos del Comendador, presentándose al juicio Juan y Pedro Ruiz de Elvira, como parte interesada.. El enjuiciamiento del caso, y la falta de fondos, paralizó los trabajos; hasta 1592, en que se condena al Mayordomo y herederos del Comendador, a pagar los 6000 ducados… y, aunque la sentencia definitiva se dictó 5 años después, se permitieron pagos a cuenta para reanudar los trabajos del retablo; de forma que el 2 de octubre de 1595, Juan Ruiz de Elvira, hijo, (el padre murió en 1591) informó: “la obra y fábrica del retablo que está en la yglesia mayor de la villa de Mançanares esta acabada y conforme a las condiciones y executoria de su magestad se a de tasar”… Como era norma, el Concejo y la Iglesia, y los Ruiz de Elvira, eligieron tasadores, para valorar lo hecho…“en el año venidero de mil e quinientos e noventa e seis”. En mayo de 1596, el alcalde ordinario de Manzanares, D. Francisco Frías, citó al mayordomo de la Iglesia, Alonso González Camacho y a Juan Ruiz de Elvira, para “el aprecio de la obra”. Concejo e Iglesia, nombraron tasador a Don Toribio González, y Ruiz de Elvira a Don Juan Fernández; ambos, escultores toledanos reconocidos.. Las condiciones del contrato de construcción del retablo, habían dispuesto que la obra… “no a poder montar ni tasar en mas de cuatro mil e quinientos ducados, doscientos mas o menos”.Aparte, se explicitaba que solo trabajarían el retablo oficiales autorizados por el Concejo; que se reservaba el derecho a: “reclamar a los entalladores los retoques necesarios, en figuras y ornamentos del retablo en los que se advirtiesen imperfecciones o que no se hubieren hecho acordes a la talla”. En los escritos de tasación, se informó por los entalladores, lo que sigue:…“la parte de Juan Ruiz de Elvira que es quien a fecho la fábrica del dicho retablo y abiendolo cierto… escriptura y condiciones e executoria de su majestad con que Juan Bautista Peroli, pintor vecino del Viso se obligó a facer la dicha obra del dicho retablo” …“Ascendiendo el montante de retablo y capilla a 63.200 reales, además de otros 8.050 reales gastados en mejoras y en el asiento del retablo, incluyendo en esto último, a descontar, los gastos de andamios, madera y peones, necesarios para el dicho asiento…que ascienden a 2.500 reales”.

Ambos tasadores, hicieron quejas particulares. Los entalladores alegaron trabajos no incluidos en las estipulaciones:…“la talla y esculpido de la portada del Sagrario y su ornato interior”. “la de un pedestal de la custodia” “la de dos obispos que están en el primer cuerpo” y “la de 12 cogollas, situadas en los fronteros y a los lados de la custodia”.. Concejo e Iglesia se quejaron de: “Las figuras de San Bernardo y San Benito son muy pequeñas y no estan a la altura e perfeccion de la traça”.... “la fígura de Cristo crucificado, que esta encima del Sagrario, debía haber sido de “bulto grande”, pero, sin embargo, es muy pequeña”….“El Sagrario debería haber quedado más bajo, para que el sacerdote llegase a él con facilidad; pues, “de puntillas”, apenas si puede alcanzarlo, ya que había quedado más alto que la traza original”.. “a las cartelas que hacen el rincón del banco del retablo les falta ornato”… “la pintura de la Adoración de Nuestra Señora tiene muchas imperfecciones y los pilares de la obra deben ir adornados por delante y por los lados, lo cual no se ha hecho”.

Se aplicó respuesta, solución y pago a esas demandas…y se dio por concluido el “entallado en blanco” del Retablo Mayor de la Parroquia de Manzanares de la Mancha, en el último tiempo del Siglo XVI”…

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