Diego R. Gallego Fdez-Pacheco

En la crisis de 2008 el sector inmobiliario y la construcción sufrieron, sin duda, los efectos más severos de la explosión de la burbuja inmobiliaria, además quedo estigmatizado y desprotegido, mientras que otros sectores como el financiero, tan culpables o más de aquella burbuja, fueron rescatados y pudieron salir a flote.

En esta crisis del Covid 19, van a ser otros los sectores más afectados, la hostelería, el turismo, el ocio, la cultura, líneas aéreas, etc, pero como es lógico, la incertidumbre y la preocupación sobre las repercusiones de lo que está pasando y cómo será la salida, llegan a todos los ámbitos.       

A los efectos de nivel de riesgo en el trabajo, el Ministerio de Sanidad considera que la construcción tiene baja posibilidad de exposición e infección, siempre, claro está, que se cumplan las medidas y recomendaciones de seguridad y salud para los trabajadores. En las obras deberá haber termómetros, no se compartirán herramientas ni equipos, se guardarán las distancias, se utilizarán mascarillas (quirúrgicas o EPI), guantes, habrá soluciones hidroalcohólicas para desinfectar,  no se formarán corrillos, etc. Quizás el mayor riesgo se puede producir en los desplazamientos, y se recomienda el uso de transporte individual, en lugar de los habituales furgones. En Manzanares y nuestra comarca, no se suele utilizar el transporte público y el riesgo es menor.

La actividad después del parón de 2 semanas se ha reanudado, aunque no al 100%, debido a que en la fase en que nos encontramos, no se permiten obras que no sean de urgencia en domicilios particulares. Considero que es muy importante que se normalice totalmente la actividad de la construcción para dañar menos a la economía del país. En España el sector emplea a 1,27 millones de trabajadores, y supone el 10 % del PIB, aparte de toda la industria y servicios complementarios y dependientes. Puede, si se hacen bien las cosas, que junto a la agricultura, ganadería, transporte e industria, pueda ayudar y compensar  el obligado parón de los sectores que obligatoriamente deben parar o reducir drásticamente su actividad. Hay que tener en cuenta que la construcción ha sido siempre un nicho de creación de empleo de gran potencialidad.

Las expectativas de futuro, aunque inciertas pueden ser hasta prometedoras. En este encierro, muchas personas al estar obligados a pasar tanto tiempo en su casa, habrán percibido muchas deficiencias y problemas, que en definitiva les llevarán a la idea de que no les gusta. Es muy probable, que en la medida de lo posible, haya quien piense reformarla o cambiar de vivienda, para ir donde se den mejores condiciones, por si hubiera otro próximo confinamiento. En todo caso, hay un parque de viviendas envejecido, de mala calidad constructiva, con carencias importantes en aislamiento térmico y acústico, con instalaciones obsoletas y con falta de mantenimiento, que será preciso rehabilitar. Las administraciones públicas van a tener una oportunidad de promover, financiar y tomar la iniciativa en esta necesaria tarea.

 

                       

                                                                         

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *