Por Jesús Villegas Cano

Juan Miguel Contreras.
La muñeca rusa
Baile del sol, 2016.

 

Irina Belokoneva es la hija de un cosmonauta ruso que, tras fracasar su misión espacial queda perdido en el espacio dando vueltas a la órbita lunar sin posibilidad de regreso y aún con vida. Como consecuencia del silenciamiento de este acontecimiento por parte de la URSS y la desaparición misteriosa de su madre, Irina acaba en un psiquiátrico de Praga donde, en 1968 acaban de irrumpir las fuerzas del Pacto de Varsovia.

Nadie puede creer el relato del triste fin del padre de Irina salvo Milos Meisner, el celador que la cuida en el psiquiátrico y que se enamora de ella y que comienza, después de la invasión rusa, una vida errática y aventurera convertido en escultor.

El extraño y melancólico relato de Milos, es escuchado en Almagra, un pueblo de la costa almeriense, por el paciente librero que le ayuda a reflexionar sobre esta triste historia.

De todas las novelas publicadas por Juan Miguel Contreras ésta es, a nuestro juicio, la mejor. El punto de arranque, la sugerente historia del cosmonauta abandonado a su suerte en medio del espacio, la aniquilación de su familia y la locura de su hija a la que nadie cree son el sólido puntal en el que se asienta una novela inquietante y profunda.

¿El mayor mérito? La hábil conexión entre la anécdota generadora de la novela y la posterior historia de Milos y el desarrollo de su melancolía cósmica. A través del diálogo entre el narrador, Matías, y Milos, el protagonista de la novela, Contreras sabe llevarnos delicadamente por un sutil hilo argumental sin que nos demos cuenta de que aquello de lo que verdaderamente quiere hablar no es de la peripecia del cosmonauta extraviado, ni siquiera de la desdicha de su hija sino de una tristeza infinita y del porqué de ésta.

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